Extranjero perseguido por tráfico de drogas es ejecutado en Santa Cruz
Un ciudadano de Brasil, requerido por su país desde 2012 por narcotráfico internacional, fue abatido a disparos en la zona de Equipetrol.

Extranjero perseguido por tráfico de drogas es ejecutado en Santa Cruz
Un individuo de origen brasileño que escapaba de procesos judiciales en su tierra natal por comercio ilegal de sustancias psicotrópicas a nivel mundial fue asesinado de manera violenta el pasado viernes por la noche en Santa Cruz de la Sierra. La persona fallecida respondía al nombre de Rodrigo Ramos De Andrade.
Fuentes vinculadas a la Felcc y al ente acusador revelaron a El Deber que desde hacía más de una década existía una orden de captura vigente contra este sujeto en territorio carioca. Para burlar el alcance de las fuerzas del orden de su país, habría cruzado la frontera hacia Bolivia y se había instalado en la capital del departamento oriental.
El Segip ratificó que el difunto poseía una cédula de extranjería bajo el número 17660991, con domicilio legal en avenida San Martín. Los representantes del Ministerio Público exigieron a esa dependencia estatal la entrega completa de los papeles del occiso a fin de esclarecer si su arribo se produjo por carretera o por avión.
El homicidio tuvo lugar dentro de un local comercial del tercer anillo, en el sector de Equipetrol. Según testigos presenciales, varios sicarios cometieron la agresión y luego se dieron a la fuga a bordo de una camioneta color gris. La necropsia oficial estableció que el deceso se originó por nueve orificios de proyectil, indicios que señalan un posible enfrentamiento entre facciones del hampa.
Al día siguiente del crimen, personal de la Felcc, coordinado por las procuradoras Yolanda Aguilera y Rose María Barrientos —ambas especializadas en crímenes que atentan contra la existencia humana— realizaron cuatro cateos domiciliarios. El primero se efectuó en la residencia del finado, localizada en el tercer anillo interno 711 del área de Equipetrol, a escasos metros de donde ocurrió el ataque. Los tres restantes se desarrollaron en complejos habitacionales de las zonas avenida San Martín, Equipetrol y cuarto anillo.
En el marco de estas acciones, los uniformados decomisaron papeles, dispositivos tecnológicos y otros enseres provenientes de los espacios donde el sudamericano solía reunirse con sus contactos.
Las indagatorias demostraron que Ramos De Andrade no tenía propiedades registradas a su nombre, limitándose a habitar en diferentes condominios mediante contratos de arrendamiento. A la fecha no se ha logrado identificar la ocupación que desempeñaba mientras residía en suelo boliviano.
El cadáver del connacional permanece en la dependencia forense y, hasta el presente, ningún familiar o conocido se ha acercado a solicitar su entrega.
Source: El Deber