Régimen carcelario reforzado busca desarticular redes criminales desde el interior de prisiones chilenas

Un nuevo protocolo penitenciario de alta vigilancia se aplica ya en cuatro recintos del país, con restricciones severas para internos vinculados a bandas delictivas como el Tren de Aragua.

Régimen carcelario reforzado busca desarticular redes criminales desde el interior de prisiones chilenas

Régimen carcelario reforzado busca desarticular redes criminales desde el interior de prisiones chilenas

Cuatro complejos penitenciarios del territorio nacional iniciaron este martes la aplicación de un sistema de control severo orientado a neutralizar el accionar de organizaciones delictivas que operan desde detrás de los muros. La iniciativa impone el uso de indumentaria resistente al fuego, la obligación de alojamiento en compartimentos individuales y la supresión del contacto corporal durante las visitas familiares.

Luis Silva, quien ocupa el cargo de subsecretario de Justicia, estuvo presente en La Serena para constatar el comienzo de la medida. En ese recinto, 43 personas privadas de libertad —una proporción considerable de ellos afiliados al Tren de Aragua— ya están bajo las nuevas directrices.

La estrategia no es nueva: durante el año anterior ya se había experimentado en el Repas de Santiago y en los centros correccionales de Alto Hospicio y Concepción. La intención ahora es extenderla de manera uniforme para evitar que las celdas se conviertan en centros de comando de actividades ilícitas.

Entre las disposiciones que rigen a los internos se encuentran el toque de queda a las 21:45, el uso de grilletes para cualquier movimiento fuera del pabellón y la filmación constante con dispositivos de registro portátiles. Cada seis meses se revisa si el recluso debe mantenerse en esa categoría. Además, quienes son incorporados por resolución del titular de Gendarmería, Rubén Pérez, pasan por evaluaciones específicas al cumplir dos, tres y cuatro meses de permanencia.

La ampliación del programa continuará con los establecimientos de Alto Hospicio y La Laguna, ubicado en Talca, aunque la autoridad reconoció que el despliegue total llevará tiempo por las inversiones que requiere.

En materia de regulaciones complementarias, Silva adelantó que se barajan cambios en lo relativo a los paquetes que reciben los presos y al manejo de efectivo dentro de los recintos. También se preparan protocolos de separación de población de acuerdo con el tipo de delito cometido.

El funcionario enfatizó que el propósito central es transformar las cárceles para que dejen de ser el punto más vulnerable en la cadena de enfrentamiento al crimen organizado, logrando que quienes están condenados no puedan seguir coordinando ilícitos desde su encierro.

_Fuente: Publimicro_

Source: Google News CL — Crime