Córdoba recuerda el atentado de ETA de 1996 que mató al sargento Ayllón
Tres décadas después del único atentado de ETA en Córdoba, la ciudad honra la memoria del sargento Miguel Ángel Ayllón, fallecido el 20 de mayo de 1996.

Treinta años del único atentado de ETA en Córdoba
Han transcurrido tres décadas desde que una bomba colocada por el Comando Andalucía de ETA mató al sargento del Ejército de Tierra Miguel Ángel Ayllón, de 27 años, en la avenida Carlos III de Córdoba. Según ABC, la onda expansiva de aquel ataque del 20 de mayo de 1996 sigue sacudiendo la memoria de quienes lo vivieron en una ciudad que, hasta ese momento, había permanecido al margen de la violencia directa de la banda terrorista.
Planificación y ejecución
El atentado había sido preparado con detalle semanas antes. Miembros del Comando Andalucía se desplazaron a la zona siguiendo instrucciones del dirigente de ETA José Javier Arizcuren Ruiz, alias 'Kantauri'. El objetivo era el autobús militar que cada mañana subía desde Córdoba hasta la base de Cerro Muriano, a la altura del número 11 de la avenida Carlos III.
El plan, ejecutado por Maite Pedrosa, Mikel Azurmendi y Asier Ormazábal, consistía en esconder artefactos explosivos de unos 200 kilos de amosal distribuidos en dos ollas metálicas, más un tercer dispositivo independiente de 6 kilos de la misma sustancia. Para ocultar los artefactos principales, los integrantes del comando utilizaron dos turismos robados y los aparcaron en el lugar previsto. El tercer explosivo fue depositado en un contenedor de basura cercano.
A las 7.40 horas, cuando el autobús de los militares pasaba junto a los vehículos trampa, Ormazábal accionó el mando de detonación. Solo estalló uno de los tres artefactos —el ubicado en los depósitos de Sadeco—, lo que, según ABC, evitó una masacre de mayor magnitud. Los veinte viajeros que ocupaban el autocar militar resultaron ilesos.
Víctimas y daños
La explosión mató en el acto al sargento Ayllón y causó heridas al alférez Antonio Granado y al capitán de Artillería Antonio Duque, que esperaban el vehículo junto al contenedor. El matrimonio formado por Manuel Espino y Antonia Lara también resultó herido cuando la detonación les sorprendió circulando en su turismo por la zona.
La calle quedó sembrada de cristales rotos, fragmentos de vehículos y tramos de pavimento destruido. La onda expansiva fue de tal alcance que partes de los coches más próximos al contenedor fueron localizadas en las inmediaciones de Sagunto. Varios turismos aparecieron desplazados de la zona cero hasta la avenida que cruza con la calle Virgen de Fátima.
Confusión y actuación policial
Tras la detonación, policías y equipos sanitarios acudieron al lugar mientras vecinos y transeúntes se agolpaban en el perímetro sin comprender la magnitud de lo ocurrido. Durante las comprobaciones iniciales, los agentes advirtieron que los dos coches aparcados llevaban matrículas falsas y procedieron a desalojar el área con urgencia.
Al abrir los maleteros, los artificieros encontraron los 200 kilos de amosal intactos en el interior de las dos ollas. Un equipo de artificieros llegado desde Madrid llevó a cabo la explosión controlada de los artefactos sin nuevas víctimas.
El operativo 'Doble Fila'
ETA sorprendió al elegir Córdoba como escenario, una ciudad que hasta entonces no había figurado en el foco de la banda. Las fuerzas de seguridad conocían, por contactos y filtraciones de fuentes cercanas a la organización, que se planeaba un ataque. El Gobierno de José María Aznar acababa de estrenarse en el cargo y se anticipaba una acción durante su toma de posesión.
Informaciones confidenciales habían alertado sobre la posibilidad de que la acción se produjera un día antes y por la mañana, lo que llevó a activar el operativo denominado 'Doble Fila'. El dispositivo incluyó numerosos efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil, reforzados por quinientos agentes de las brigadas especiales antiterroristas llegados desde Madrid. Sin embargo, el ataque se desarrolló donde nadie lo había previsto.
Condenas
Asier Ormazábal, conocido como 'El Niño', fue condenado a más de 350 años de prisión por su participación directa en la colocación de los explosivos. Francisco Javier Gallaga Ruiz recibió una condena de 343 años de cárcel por haber facilitado las bombas utilizadas en el atentado. José Javier Arizcuren Ruiz, 'Kantauri', histórico dirigente de ETA, fue igualmente condenado a 343 años de prisión como máximo responsable de haber ordenado el ataque. Mikel Azurmendi Peñagarikano y Maite Pedrosa fueron declarados culpables por su vinculación y responsabilidad en las acciones del comando.
Source: ABC