Cinco días de violencia en Ceuta: ataques al Ejército, agresiones sexuales y quema de chabolas

Ceuta acumula cinco días consecutivos de violencia de baja intensidad con cuatro emboscadas a patrullas militares y 21 agresiones sexuales en el último mes.

Cinco días de violencia en Ceuta: ataques al Ejército, agresiones sexuales y quema de chabolas

Ceuta, al límite: una semana de incidentes que alarma a las fuerzas de seguridad

Ceuta acumula cinco días consecutivos de violencia que las fuerzas del orden califican de "baja intensidad" pero con un alto riesgo de derivar en un estallido mayor, según informa El Mundo. Sus 84.000 habitantes describen la ciudad con metáforas idénticas: "un polvorín", "un barril de dinamita", "un monte seco a punto de arder". De momento no se ha reproducido un escenario como el de Torre Pacheco en 2025 o El Ejido en 2000, pero la espiral de incidentes no cesa.

"Si los ceutíes estamos agotados, imagina cómo se encuentran estos chiquillos", afirma un veterano de los servicios de extranjería consultado por El Mundo. "Los más normales ya se han marchado, mientras que aquí se quedan los peores de cada casa." El mismo funcionario advierte que el dinero traído desde Marruecos se agota progresivamente: "Es cuestión de tiempo que ocurra una desgracia."

Cuatro emboscadas a patrullas militares en días consecutivos

El primer incidente documentado tuvo lugar el jueves pasado en la zona de Benzú, donde un vehículo militar fue atacado con piedras de gran tamaño. El balance fue de cuatro militares heridos y 12 arrestados esa misma noche.

Al día siguiente, el viernes, una patrulla denunció el lanzamiento de botellas con líquido corrosivo. Fuentes policiales precisaron que no se trataba de cócteles molotov convencionales, sino de artefactos caseros elaborados con papel de aluminio y productos de limpieza industrial —disponibles en cualquier supermercado— capaces de generar nubes de gases tóxicos y líquido corrosivo.

Esos mismos artefactos protagonizaron otro conato de violencia durante una manifestación de vecinos contra los "invasores" junto a la playa de Benítez. Un fuerte estruendo al paso de la concentración fue seguido de imágenes de uno de estos ingenios caseros que circularon por grupos de WhatsApp. Un grupo de jóvenes intentó perseguir a los presuntos autores por las callejuelas, pero los antidisturbios actuaron antes de que la situación escalara.

En la madrugada del 29 de agosto, en la playa del Chorrillo, otra patrulla sufrió una emboscada con pedradas. Resultó herido un sargento con lesiones leves. Cuatro sospechosos, entre ellos un menor de edad, fueron arrestados tras la llamada de auxilio de los soldados.

El domingo por la tarde, la Guardia Civil detuvo a tres inmigrantes después de que lanzaran botellas de líquido corrosivo contra una patrulla del Ejército. Los militares no portaban armas ni equipos de protección, una situación habitual en este despliegue, según fuentes conocedoras de los hechos. Esas mismas fuentes aseguran que el ataque estaba "preparado", aunque no se ha constatado la existencia de una estructura organizada que conecte todos los incidentes contra vehículos militares.

Quema de chabolas y tensión en el reparto de alimentos

El mismo jueves del primer ataque, medio centenar de ceutíes organizaron una sentada para impedir el reparto diario de comida que realiza Cruz Roja. Minutos después, un grupo de exaltados saltó el cordón policial y quemó tres chabolas de marroquíes. Las imágenes de la escena se difundieron internacionalmente.

21 agresiones sexuales en el último mes, cinco con penetración

El Ministerio de Igualdad confirmó 21 agresiones sexuales en Ceuta durante el último mes. De ellas, cinco fueron con penetración y nueve se cometieron contra menores de edad. Al mismo tiempo, han aumentado los hurtos: dos marroquíes permanecen en prisión provisional tras robar dinero y documentación en el domicilio de una vecina.

Solo 3.300 inmigrantes con alojamiento estable; la filiación avanza a paso lento

La única solución estructural que contemplan las autoridades es retirar a los inmigrantes de las calles. De momento, solo 3.300 cuentan con un lugar estable para dormir. El proceso de filiación avanza a un ritmo que los propios funcionarios describen como "desesperadamente lento".

"Procesamos apenas unos 40 o 50 al día", reconoce una fuente del servicio de extranjería. "Los que se están quedando son quienes no tienen nada que perder. Tenemos que atajar la situación ya."

Los expertos en seguridad ciudadana que siguen la evolución de la ciudad coinciden en que cada uno de estos episodios aislados supone un riesgo real de convertirse en un tumulto de mayor escala. La ciudad que se enorgullecía de la convivencia entre múltiples culturas observa, sin que nadie parezca capaz de detenerla, cómo esa espiral se estrecha.

Source: El Mundo

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