Solo cuatro patrulleras para frenar 600 narcolanchas en el litoral andaluz

La Guardia Civil cuenta únicamente con cuatro patrulleras Aister HS60 operativas para vigilar toda la costa de Andalucía frente a más de 600 narcolanchas activas.

Solo cuatro patrulleras para frenar 600 narcolanchas en el litoral andaluz

Cuatro barcos para mil kilómetros de costa narco

Solo cuatro patrulleras Aister HS60 están en servicio en toda Andalucía para contener un enjambre de más de 600 narcolanchas dedicadas al tráfico de drogas, según informa ABC. Los agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil reconocen la desproporción: las lanchas de los narcos activan constantemente el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) del litoral con la certeza de que, en el peor de los casos, solo tendrán que correr hasta las 12 millas náuticas desde la playa.

«No se les puede disparar para inutilizar los motores. Jurídicamente no estamos protegidos. Así que se van. No las perseguimos más allá, porque cuando entramos en aguas de Marruecos a nosotros su marina, si nos la encontramos, sí que nos ha disparado», señala uno de los agentes del Servicio Marítimo consultado por ABC.

Las HS60: capacidad técnica al límite operativo

La patrullera Aister HS60 es la embarcación más efectiva disponible para interceptar narcolanchas. Con 18,12 metros de eslora y 4,50 de manga, su casco de aluminio desplaza algo más de 20 toneladas impulsadas por dos motores intraborda de 1.800 caballos de potencia. Alcanza los 55 nudos y es capaz de detenerse en dos esloras desde esa velocidad, con un radio de giro inferior a dos esloras para ejecutar los zigzagueos que exige una persecución. Su autonomía supera las 400 millas a velocidad de crucero por encima de los 40 nudos, suficiente para doce horas de servicio en alta mar.

La potencia es similar a la de las narcolanchas de cuatro motores. Sin embargo, los propios agentes advierten del riesgo estructural de las maniobras de embestida: «Cuando chocas con ellas el casco de aluminio se puede rajar».

Distribución territorial: la mitad del litoral sin cobertura

De las cuatro patrulleras operativas, tres están desplegadas en la provincia de Cádiz. Una cubre desde la capital gaditana hasta los puntos calientes de Barbate, Conil y Chiclana. La segunda opera desde Algeciras para el Campo de Gibraltar. La tercera está fija en la desembocadura del Guadalquivir para impedir la entrada de droga por el río hacia Sevilla.

La cuarta pertenece a la Capitanía Marítima del Estrecho y es la encargada de recorrer los casi 1.000 kilómetros de litoral entre Punta Umbría, en Huelva, y Pulpí, en Almería. Ni Almería ni Granada disponen de ninguna embarcación de este modelo. La patrullera que tiene su atraque asignado en Málaga es precisamente la que está «prestada» en Cádiz vigilando el Guadalquivir.

El Cabo de Gata se ha convertido en uno de los principales puntos logísticos para el llamado «petaqueo», es decir, el abastecimiento de combustible a las lanchas, ante la falta de medios en la zona. Sus calas también sirven de refugio durante los temporales. Esta semana una lancha colisionó con una embarcación de Aduanas en la zona, en otro episodio de la impunidad que exhibe el narco en esa franja costera.

Dos patrulleras más, pero fuera de servicio

Existen dos unidades HS60 adicionales en Andalucía, pero ninguna está operativa. Una se encuentra en los talleres por daños estructurales: «Las cuadernas de aluminio se deformaron por las horas de persecución en alta mar a toda velocidad y las maniobras que se ejecutan para detener a las narcolanchas», explica otro agente del Servicio Marítimo a ABC. La segunda es la embarcación que colisionó con una lancha durante una persecución en Huelva, incidente en el que murieron recientemente dos guardias civiles. Esa patrullera permanece inmovilizada como pieza judicial en un juzgado.

Más de 600 narcolanchas según Interior

El último informe del Ministerio del Interior sobre Seguridad Nacional cifra en más de 600 las narcolanchas activas frente a las costas andaluzas. El documento señala que «presentan una vulnerabilidad creciente para España». La mayoría son embarcaciones de tipo «go-fast» empleadas en funciones logísticas: abastecimiento de gasoil, transporte para reparaciones o suministro de alimentos. Las más potentes se destinan al alijo directo de cocaína, hachís o al transporte de personas, a 6.000 euros por pasaje.

Una sola de estas lanchas puede costar hasta 400.000 euros dependiendo de los motores fueraborda instalados. Los modelos con cuatro motores de 70.000 euros cada uno alcanzan más de 65 nudos, una velocidad que las hace prácticamente inalcanzables.

Europa cierra el cerco a la fabricación legal

Los países de la Unión Europea han ido restringiendo progresivamente la fabricación legal de este tipo de embarcaciones. España fue el primero en prohibirla mediante el Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar. Tras esa medida, la producción se trasladó a Portugal, donde operó con total impunidad hasta que en 2025 el país lusitano aprobó una ley restrictiva. La producción se desplazó entonces a astilleros clandestinos en Galicia. España ha solicitado ahora a sus socios europeos una prohibición coordinada, con el respaldo de todos los ministros de Interior de la UE.

Treinta disparos contra la policía en Vélez-Málaga

La dimensión violenta del negocio quedó expuesta esta semana en Vélez-Málaga, cuando agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional asaltaron un almacén para detener a los custodios de varias lanchas. Un grupo de narcotraficantes abrió fuego hasta 30 veces contra los policías antes de huir en dos vehículos. En el interior de la nave se hallaron varias embarcaciones listas para operar.

Source: ABC