Caso Kitchen: Pino admite autorizar fondos reservados para espiar a Bárcenas
El exjefe operativo de la Policía reconoció haber autorizado fondos reservados para la Operación Kitchen, pero defendió su legalidad ante el tribunal.

Pino asume la operación contra Bárcenas pero niega el objetivo ilícito
Eugenio Pino, máximo jefe operativo de la Policía Nacional durante el Gobierno de Mariano Rajoy, reconoció este lunes ante el tribunal que estaba al tanto del espionaje activado en 2013 contra Luis Bárcenas y que autorizó el uso de fondos reservados para su ejecución. Según informa elpais.com, Pino defendió la legalidad de la operación e insistió en que se trató exclusivamente de una "operación de inteligencia" destinada a localizar el dinero que el extesorero del PP podía tener oculto en el extranjero.
La declaración tuvo lugar en la 28ª sesión del juicio del caso Kitchen. El ministerio público —la Fiscalía Anticorrupción— reclama para Pino una pena de 15 años de cárcel por considerar que la operación buscaba sustraer información comprometedora que Bárcenas pudiera guardar sobre altos cargos del partido e impedir que llegase a los investigadores del caso Gürtel.
Estrategia de defensa diferente a la cúpula política
Pino se convirtió en el tercer procesado en declarar, tras Jorge Fernández Díaz —ministro del Interior entre 2011 y 2016— y Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad. Ambos negaron haber ordenado el espionaje al extesorero y su familia.
La estrategia de Pino difiere de la de sus antiguos superiores. Fernández Díaz sostuvo que nunca supo nada de la operación durante su desarrollo y que se enteró por la prensa a finales de 2015 o principios de 2016. Martínez declaró que conoció su existencia una vez puesta en marcha y que siempre creyó que era legal. Pino, en cambio, asume haber activado la operación pero niega cualquier objetivo ilícito. "Lo que buscábamos era el dinero", reiteró el exdirector adjunto operativo (DAO), quien además negó haber informado de ello al ministro Fernández Díaz: "Con Fernández Díaz no hablaba de temas operativos". Tampoco, según dijo, despachaba sobre el asunto con el secretario de Estado.
El papel de Cosidó y la incorporación de Villarejo
Acogido a su derecho a no responder al fiscal ni al resto de partes, Pino respondió únicamente a las preguntas de su abogado. Relató que decidió captar al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, después de que el entonces inspector jefe Andrés Gómez Gordo —también acusado y antiguo asesor de la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal— le comunicara que alguien había "tocado" al conductor para que colaborase con algún servicio de información. Pino trasladó entonces la información al director general de la Policía, Ignacio Cosidó, quien, según el exDAO, le propuso encomendar la misión al comisario José Manuel Villarejo.
Cosidó, sin embargo, declaró como testigo que nunca supo nada de la Operación Kitchen ni de ninguna investigación paralela contra el extesorero, y negó haber dado instrucciones a Villarejo: "No era una persona de mi confianza", afirmó el exparlamentario del PP. La versión del propio Villarejo, que declaró a continuación de Pino, contradice directamente a Cosidó: "El propio Cosidó me llama a su despacho y me dice que el DAO me iba a dar instrucciones sobre un tema de interés que era muy importante. Una de las cosas que me comentó el señor Cosidó es que había mucho interés en altas instancias en saber qué podía difundir [Bárcenas] que afectase a la seguridad del Estado".
La pregunta sobre la UDEF y la justificación operativa
Uno de los puntos más cuestionados durante el interrogatorio fue por qué la operación no se coordinó con los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), que ya rastreaban la fortuna de Bárcenas bajo mandato de la Audiencia Nacional. Pino argumentó que aquella operación "no" era lo mismo que el caso Gürtel: "Había noticias de otras cuentas distintas a las que se habían conseguido".
El exDAO añadió que disponían de información según la cual el chófer podía viajar a Suiza para localizar el dinero de su jefe, lo que justificó su captación. "Evidentemente, había que montar un servicio", se defendió. Respecto a la búsqueda de documentos comprometedores sobre dirigentes del PP, Pino fue taxativo: "Si había algunos documentos, no buscábamos eso".
Pino se desmarca de los actos de sus subordinados
El exjefe operativo también intentó distanciarse de los actos concretos atribuidos a sus subordinados durante el operativo. Negó saber que el comisario Enrique García Castaño accedió sin orden judicial a un estudio de Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas: "Yo creo que este hombre no entró en ninguna parte. No me cuadra". Tampoco, según declaró, le informaron de que se sustrajeron teléfonos al extesorero para copiar su contenido. "La primera noticia que tengo es cuando me lo cuenta la Fiscalía", aclaró.
Ante las preguntas de su abogado sobre si tenía conocimiento de los seguimientos realizados a Rosalía Iglesias, Pino respondió que no: "Yo, como DAO, no entro en esa dinámica". Y descartó haber sospechado de irregularidades cometidas por Villarejo o García Castaño: "En absoluto. Yo soy el cofundador de la brigada de Asuntos Internos. ¡Cómo voy a permitirlo!".
Villarejo continuará declarando el 9 de junio
Al término de la comparecencia de Pino —quien también subrayó que el operativo nunca se llamó Kitchen internamente y que ese nombre es una "denominación" periodística—, comenzó la declaración del comisario jubilado Villarejo. Su interrogatorio no pudo concluir en la jornada del lunes y continuará el próximo 9 de junio.
Source: Google News ES — Crime (es)