Seis fallecidos y 18 heridos por disparos en Cataluña desde enero: el narcotráfico azota la región

Desde enero, seis personas han muerto y otras 18 han resultado heridas por disparos en Cataluña. El fenómeno está vinculado al auge del narcotráfico y al cultivo masivo de marihuana en la región.

Seis fallecidos y 18 heridos por disparos en Cataluña desde enero: el narcotráfico azota la región

Seis fallecidos y 18 heridos por disparos en Cataluña desde enero: el narcotráfico azota la región

Desde el inicio del año, la violencia armada ha cobrado seis vidas en Cataluña y ha dejado otras 18 personas lesionadas en diversos episodios con armas de fuego. La escalada ha encendido las alarmas entre las autoridades y la población.

Las fuerzas de seguridad autonómicas venían alertando desde hace tiempo sobre la expansión de redes criminales vinculadas al tráfico de drogas y al cultivo masivo de cannabis. La relativa laxitud del marco legal español en materia de cultivo de esta sustancia ha atraído a organizaciones mafiosas fuertemente armadas que han convertido la zona en la mayor explotación de marihuana del continente europeo, según La Vanguardia.

Muchas de estas plantaciones operan desde edificios y polígonos industriales ocupados, aprovechando resquicios normativos. Este escenario ha propiciado el surgimiento de una estructura delictiva sofisticada que pelea por el dominio territorial empleando armamento de creciente potencia.

En la actualidad, únicamente una décima parte de los narcotraficantes pisa la cárcel, y los condenados cumplen sanciones de uno a tres años. La tenencia ilícita de armas, por su parte, se castiga con penas de medio año a dos años de prisión. Ajustar el Código Penal para endurecer estas sanciones exige acuerdo entre las fuerzas políticas, algo complicado en el contexto previo a las urnas.

Los tiroteos, frecuentemente ejecutados a cara descubierta y en horario diurno, han sembrado temor entre los vecinos. La principal inquietud es que un proyectil errante pueda alcanzar a algún transeúnte ajeno a los enfrentamientos entre facciones rivales.

Source: La Vanguardia