El presunto asesino del cantaor Matías de Paula confiesa los disparos; seis detenidos en prisión provisional

El principal sospechoso reconoció ante la jueza haber disparado al cantaor flamenco. Los seis arrestados quedan en prisión, cinco por homicidio y pertenencia a organización criminal.

El presunto asesino del cantaor Matías de Paula confiesa los disparos; seis detenidos en prisión provisional

Confesión y prisión provisional para los seis detenidos por la muerte del cantaor

El principal implicado en la muerte del cantaor flamenco Matías de Paula reconoció este viernes ser el autor de los disparos que acabaron con su vida hace una semana en Villanueva de la Serena (Badajoz), según informaron fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, recogidas por El País. La jueza instructora acordó el ingreso en prisión provisional de los seis detenidos: cinco de ellos, incluido F.S., considerado autor material, están investigados por homicidio y pertenencia a organización criminal; el sexto, por encubrimiento.

Los celos, hipótesis central del crimen

Entre las principales líneas de investigación figura una presunta motivación pasional. Según fuentes policiales, F.S. habría actuado movido por los celos ante una supuesta relación entre su exmujer y el cantaor. La familia de Matías de Paula desmintió ese vínculo: ambos habían tenido un noviazgo breve durante la adolescencia, pero en la actualidad no existía relación sentimental alguna. Según sus allegados, la exmujer había intentado contactar con él por redes sociales desde que supo que De Paula se había separado, y el cantaor bloqueaba sistemáticamente los perfiles desde los que le enviaba mensajes.

El propio cantaor acudió a la cita que F.S. le convocó por WhatsApp cuando se encontraba en casa de su madre, donde había quedado para comer. Según su familia, fue con la intención de hablar y aclarar que no mantenía ningún tipo de relación con la mujer. Le esperaban tres hombres: el presunto autor de los disparos, su hijo y un sobrino.

La muerte en la plaza Rafael Alberti

Matías Corraliza Fernández —nombre real del artista, de 52 años— murió tiroteado el pasado viernes a las 15.00 horas en la plaza Rafael Alberti. Los testigos declararon haber escuchado varias detonaciones y haber visto caer al cantaor al suelo; recibió al menos un disparo en la cabeza. Tras el ataque, los implicados huyeron en un vehículo en el que aguardaban al menos dos personas más.

F.S. fue arrestado el martes. Antes de su detención, apuñaló a un taxista que ingresó en estado grave en un centro hospitalario y que ya se encuentra estable. Por ese hecho, está investigado además por un delito de homicidio en grado de tentativa.

Concentración y gritos de "asesinos" frente a los juzgados

Alrededor de un centenar de personas esperó este viernes a los implicados a las afueras de los juzgados, a los que llegaron a las 10.49. Los gritos de "asesinos" se sucedieron durante los escasos dos minutos que tardaron en bajar de los furgones y acceder por el garaje del edificio. Un primo del fallecido intentó cruzar el precinto policial y tuvo que ser frenado por un agente. "No iba a venir, pero lo he hecho para que sientan la presión", explicó uno de los congregados.

El aparcamiento de la calle Viriato, donde se ubican los juzgados, estuvo vedado desde primera hora de la mañana. Media hora antes de la llegada de los detenidos, el acceso quedó cortado por completo. Al menos una veintena de agentes de Policía Nacional y Local controlaron el perímetro. Las declaraciones se prolongaron hasta primera hora de la tarde.

Una vida entre el flamenco y su pueblo natal

Matías de Paula había nacido y crecido en Villanueva de la Serena. En la adolescencia, su familia se trasladó a Madrid para abrirse camino en el mundo del flamenco. Allí trabajó en tablaos y realizó giras internacionales con el Ballet Nacional de España. Después de aproximadamente veinte años, parte de la familia regresó al municipio extremeño.

De vuelta en su localidad natal, continuó ligado al flamenco: abrió una peña a la que bautizó con el nombre de su padre, Diego El Chucarro, también cantaor, y allí impartía clases de cante a jóvenes y niños. Sus hermanos Diego de Paula, guitarrista, y Sandra de Paula, cantaora, colaboraron habitualmente con él. Los tres adoptaron como nombre artístico el apellido de su madre, Paula.

Source: El País