Subinspector granadino de Policía Local cumple condena de cárcel por violencia de género

Un agente del cuerpo local de Granada ha sido encarcelado tras una sentencia que le impuso 29 meses por abusos psicológicos y vejaciones contra su antigua pareja.

Subinspector granadino de Policía Local cumple condena de cárcel por violencia de género

Un subinspector del cuerpo de seguridad municipal de Granada ha comenzado a cumplir pena en el centro penitenciario de la provincia tras una resolución judicial por maltrato habitual contra su excompañera. Personas informadas sobre el procedimiento han confirmado el ingreso a El Independiente de Granada.

La medida privativa de libertad se ejecuta después de que el Ministerio Fiscal se opusiera a que el castigo quedara en suspenso. Inicialmente, el tribunal impuso una privación de libertad de dos años y ocho meses, que posteriormente quedó en dos años y cinco meses tras la revisión por la Audiencia.

El órgano judicial penal número 5 de la ciudad andaluza decretó también la inhabilitación para portar armas durante tres años —con la consecuente anulación de la autorización vigente— y vetó cualquier contacto o aproximación tanto a la mujer agredida como a una de las dos hijas en común. Respecto a la otra menor, no se establecieron restricciones.

La magistrada fundó su decisión principalmente en la primera declaración de la perjudicada. No obstante, valoró que las ampliaciones posteriores del testimonio carecían de respaldo probatorio objetivo.

Los hechos declarados probados sitúan el inicio del deterioro en 2017, cuando la víctima optó por prepararse para unas oposiciones y, más tarde, por cursar estudios de doctorado. A partir de entonces, según la resolución, el acusado intensificó las dinámicas de dominación, los celos patológicos y el desprecio sistemático.

El tribunal describe que el ahora encarcelado utilizaba reiteradamente epítetos degradantes —como insultos aludiendo a la promiscuidad, la figura o el peso de la mujer— con la finalidad de rebajar su dignidad y autoconcepto. Paralelamente, criticaba su imagen personal, su desempeño laboral y sus méritos académicos.

El fallo recoge igualmente expresiones intimidatorias —amenazas de causarle la muerte o de arrancarle partes del cuerpo— junto a comportamientos coercitivos y agresiones contra objetos, todo ello orientado a ejercer una sujeción emocional sobre ella.

Durante la época de convivencia, el procesado exhibía además conductas violentas —rompiendo enseres, arrojando cosas— y una actitud beligerante también hacia las menores, a las que dejaba al margen de las obligaciones domésticas y familiares.

El mismo funcionario aparece implicado en otra investigación abierta por un presunto entramado de irregularidades en las pruebas de acceso al cuerpo policial. Curiosamente, mientras esa causa y la presente seguían su curso, la alcaldesa Marifrán Carazo lo designó responsable de la formación de la escuela del cuerpo local. Ante la polémica, el consistorio primero defendió la licitud del nombramiento, para luego verse forzado a revocarlo.

Fuente: El Independiente de Granada

Source: Google News ES — Crime (es)