Sánchez rechaza acusaciones de corrupción sistémica en su entorno tras sentencia de Ábalos
El presidente español defendió ante el Congreso la integridad de su gobierno, dos días después de que su exministro de Transportes recibiera 24 años de cárcel por delitos de corrupción.

Sánchez rechaza acusaciones de corrupción sistémica en su entorno tras sentencia de Ábalos
El jefe del ejecutivo español compareció este miércoles en el Congreso para defender la honorabilidad de su administración. Pedro Sánchez rechazó rotundamente la existencia de una "corrupción generalizada" vinculada a su gabinete de izquierdas y a la formación que lidera, el PSOE. La intervención parlamentaria tuvo lugar apenas 48 horas después de que José Luis Ábalos, quien ocupó la cartera de Fomento, fuera sentenciado a dos décadas y cuatro años de reclusión por actividades delictivas relacionadas con la malversación.
Desde la tribuna, el mandatario socialista acusó a determinados sectores de la política y la prensa de intentar "mezclarlo todo" con el objetivo de confundir a la opinión pública. "Les digo que ese sentimiento de corrupción generalizada no existe", declaró con contundencia. A sus 54 años, Sánchez aseveró que en ningún momento había tenido conocimiento ni había consentido conductas ilícitas dentro de su equipo, reivindicando la lucha contra la corrupción emprendida desde que ocupó La Moncloa en 2018.
Aquella toma de posesión se produjo tras una moción de censura que expulsó del poder al ejecutivo de Mariano Rajoy, salpicado por múltiples escándalos de sobornos. "Estamos muy serenos", manifestó el presidente, aunque admitió que ni su gobierno ni el partido que dirige desde hace ocho años son inmunes a errores.
En las últimas semanas, una sucesión de casos judiciales ha puesto en jaque al entorno del líder socialista. El pasado lunes, su antiguo colaborador más cercano en política, Ábalos, recibió una condena ejemplar por prevaricación. Unos días antes, el sábado, Begoña Gómez —esposa del presidente— vio restringida su libertad de movimientos: el magistrado instructor Juan Carlos Peinado le impidió abandonar territorio nacional por temor a una posible fuga, en el marco de una causa por presunto tráfico de influencias. Sánchez calificó esta medida cautelar de desmedida, asegurando que "supera todos los límites de lo razonable".
La situación se complica con otros frentes abiertos. El hermano del propio Sánchez afronta un proceso por los mismos delitos de influencias, mientras que su referente político, el exjefe del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), está imputado por supuestas irregularidades en el rescate financiero a una compañía aérea durante la crisis sanitaria. El préstamo estatal de 53 millones de euros a Plus Ultra fue calificado por Sánchez como "legítimo" y ajustado a la normativa vigente.
La oposición, liderada por el conservador Alberto Núñez Feijóo, exige la dimisión inmediata del presidente. La presión se intensificó a finales de mayo, cuando trascendieron informaciones sobre una supuesta estructura paralela dentro del PSOE dedicada a obstaculizar las investigaciones judiciales. Sánchez negó una vez más tener constancia de tal organización. Anteriormente, el dirigente había pedido disculpas a los ciudadanos por los escándalos y jurado que su partido nunca recibió fondos irregulares, promesa que reiteró en su comparecencia.
A pesar del clima de desgaste, el presidente se mostró firme en su intención de completar al menos un año más de mandato, descartando la convocatoria de urnas anticipadas. Tras su discurso, Feijóo reclamó la "disolución" de la cámara y elecciones, espetando: "La corrupción, sois vosotros". Santiago Abascal, de Vox, le increpó directamente: "¿No siente ni un mínimo de vergüenza? Convocar elecciones ya".
Fuente: Le Figaro
Source: Google News LU FR