Estafadores usan plataformas de segunda mano para robar datos bancarios en Andalucía

La Guardia Civil ha resuelto un timo digital cometido a través de un portal de artículos usados. Los presuntos responsables, ubicados en Cádiz y Granada, combinaron mensajes fraudulentos y llamadas para obtener transferencias.

Estafadores usan plataformas de segunda mano para robar datos bancarios en Andalucía

Estafadores usan plataformas de segunda mano para robar datos bancarios en Andalucía

Una unidad especializada en delitos cibernéticos de la Guardia Civil ha concluido la investigación de un fraude electrónico que empleaba portales de compraventa entre particulares como cebo. La víctima denunció haber sido engañada cuando pretendía vender un aparato del hogar a través de uno de estos servicios.

Los investigados, con domicilio en dos provincias andaluzas —Cádiz y Granada—, diseñaron un esquema que integraba múltiples vías de contacto: conversaciones por apps de chat, textos móviles con enlaces maliciosos y contactos telefónicos. El objetivo era lograr que el vendedor efectuara giros monetarios hacia cuentas controladas por ellos.

El esquema se puso en marcha cuando el perjudicado publicó su oferta en el portal. Apenas unos instantes después, recibió un mensaje de una persona que simulaba interés genuino y le proponía continuar la negociación fuera de la plataforma, en una app de mensajería. Allí, la falsa compradora manifestó que abonaría el artículo a través del sistema oficial del portal.

Poco tiempo después, llegó al teléfono del vendedor un SMS con un hipervínculo que, aparentemente, servía para completar la transacción. Los agentes explican que los autores mezclaron tácticas de phishing por mensaje de texto (smishing), suplantación por voz telefónica (vishing) y manipulación psicológica para que el objetivo creyera que seguía el procedimiento habitual.

Así, el damnificado accedió al enlace e ingresó sus datos financieros para tramitar la operación. Seguidamente, recibió una llamada de un individuo que se identificó como supervisor del pago y que, alegando problemas técnicos, fue guiando cada movimiento. Durante todo el proceso, los estafadores mantuvieron comunicación fluida por distintos canales, proyectando una imagen de formalidad y generando una falsa urgencia.

Con el pretexto de certificar la cuenta y verificar la recepción del importe, consiguieron que la víctima realizara varias operaciones monetarias hacia cuentas de su propiedad. Una vez finalizado todo, el denunciante comenzó a desconfiar al constatar que no existía venta alguna asociada al proceso y que la supuesta interesada había desaparecido.

Tras recibir la denuncia, los agentes iniciaron una pesquisa técnica centrada en analizar las comunicaciones y rastrear el recorrido del dinero defraudado hasta su destino. La documentación elaborada ha sido remitida al órgano judicial de Arcos de la Frontera para proseguir la causa.

Fuente: ABC

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