El procesado por el asesinato de Yoel Quispe en A Coruña asegura que pretendía "intimidarlo"
En la segunda sesión del juicio por el crimen del joven coruñés Yoel Quispe, el letrado de José Luis Franco argumenta que su cliente pidió la navaja para disuadir a la víctima, no para acabar con su vida.

El procesado por el asesinato de Yoel Quispe en A Coruña asegura que pretendía "intimidarlo"
La Audiencia Provincial de A Coruña acoge desde esta semana el juicio por la muerte de Yoel Quispe, un joven que falleció tras recibir una cuchillada en el corazón durante una noche de juerga navideña en el centro de la ciudad en 2024. Tres individuos están siendo juzgados, aunque la fiscalía considera que José Luis Franco es el autor material del homicidio.
En la segunda jornada del plenario, el abogado del principal encausado expuso ante los miembros del jurado popular que su representado pidió prestado el arma blanca a un conocido únicamente para "asustar" a Quispe y lograr que se alejara. Según esta versión, no existió voluntad de causar daño, sino de disuadir. La defensa calificó los hechos como "una decisión fatídica" influenciada por la juventud, la ingesta de alcohol y la hora avanzada, negando que se tratara de una agresión en grupo.
El letrado precisó que Franco infligió dos lesiones superficiales en la cabeza y una tercera, "lamentablemente letal", pero que en ningún instante hubo propósito de quitar la vida a la víctima. Argumentó que Quispe mantenía una conducta hostil hacia su cliente y que este respondió de forma desmesurada debido al entorno de sustancias y bebidas alcohólicas.
Los abogados de los otros dos imputados, a quienes los familiares de Quispe acusan de complicidad, subrayaron que la Fiscalía no ha aportado evidencias que los conecten con el crimen. "Existe un auténtico y único culpable. No deben castigar a personas inocentes", pidieron a los integrantes del tribunal ciudadano.
Un testigo que presenció la pelea recordó una frase que Franco gritó instantes antes del ataque: "Que me dé mi amigo la navaja, me da igual que me lleven preso". Esta afirmación coincide con el testimonio que perseguía al acusado durante la fase de instrucción.
La defensa de Franco resaltó que su cliente se reconoció voluntariamente en las grabaciones de videovigilancia facilitadas por los investigadores y que redactó una misiva pidiendo disculpas a los parientes de la víctima, gestos que, según el letrado, evidencian una actitud colaboradora. Sin embargo, el Ministerio Público recalcó que el imputado se dio a la fuga tras la agresión y que el arma nunca fue hallada.
Los familiares de Quispe, presentes cada día a las puertas del palacio de justicia, sostienen que "no están todos los que son" y que en el altercado intervinieron otras personas que finalmente no fueron procesadas. Reclaman condenas de hasta 25 años para los tres acusados, una petición que supera la de la fiscalía, que solo responsabiliza a Franco.
El proceso se extenderá durante las próximas dos semanas con la comparecencia de testigos y peritos. Los encausados declararán ante el tribunal el día 11.
Fuente: ABC
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