Condenan a 10 años de cárcel a un hombre por violar a una niña de 12 años en Cádiz

La Audiencia de Cádiz ha impuesto una pena de 10 años de prisión a un hombre que agredió sexualmente a una menor de 12 años durante unas vacaciones en la sierra gaditana en 2018. La víctima, que vive en Francia, ha expresado su satisfacción porque la sentencia demuestra que estos delitos pueden prob

Condenan a 10 años de cárcel a un hombre por violar a una niña de 12 años en Cádiz

Condenan a 10 años de cárcel a un hombre por violar a una niña de 12 años en Cádiz

Un tribunal de la provincia de Cádiz ha impuesto una condena de una década de reclusión a un individuo que abusó sexualmente de una menor de doce años durante el verano de 2018. Además de la pena principal, el acusado deberá cumplir medio año más por intimidar a la víctima con un arma blanca, y abonar una compensación económica de nueve mil euros, según informa EL MUNDO.

La agresión tuvo lugar en un municipio de la serranía gaditana, donde la niña veraneaba en el hogar de sus abuelos. Un conocido de la familia, padre de un amiguito con el que solía jugar, la invitó a pernoctar en su domicilio. Durante la noche, mientras todos dormían en la misma estancia, el hombre comenzó a manosear a la pequeña. Ella intentó refugiarse en el aseo, pero el agresor la alcanzó, la estrelló contra la pared, le tapó la boca para silenciarla y consumó la violación. Después, armado con un cuchillo de cocina, le susurró que la mataría si revelaba lo sucedido.

Durante años, la menor reprimió el trauma. No fue hasta 2022 cuando, en sesiones con una psicóloga, fue desgranando poco a poco la pesadilla vivida. Su madre, que escuchó fragmentos del testimonio desde el exterior de la consulta, interpuso denuncia ante la Gendarmería francesa en la primavera de 2023.

El dictamen pericial refleja las secuelas devastadoras del abuso: ataques de pánico, rabia, sentimiento de culpa, melancolía y humillación. La joven desarrolló alteraciones en el descanso y en la ingesta, llegando a intentar acabar con su vida en dos ocasiones mediante sobredosis de fármacos. También se automutilaba. Su trayectoria escolar se desmoronó: en apenas ocho semanas acumuló veinte sanciones por conductas inapropiadas, fue expulsada del instituto en repetidas ocasiones y faltó a clase de manera reiterada.

En la vista oral, el abuelo de la víctima contó que, tras descubrir la verdad, se enfrentó verbalmente al culpable en un bar. Este no supo reaccionar más que bajando la mirada. La abuela añadió que su nieta temía que el condenado cruzara el océano para asesinarla en su nuevo país de residencia.

El experto que compareció en el proceso explicó que el lapso entre los hechos y la denuncia es habitual en casos similares, donde la víctima siente lealtad hacia personas cercanas al agresor y una profunda vergüenza que la paraliza.

A través de su letrada, Inés Alba Palerm, la joven —que hoy cuenta diecinueve años y vive en territorio galo— ha valorado la resolución judicial. Aunque aún no sabe si le ha proporcionado paz interior, celebra que pueda disuadir a potenciales depredadores. Considera, eso sí, que la sanción resulta escasa para el daño causado. "Soy consciente de que la culpa no es mía", ha manifestado.

La representación legal de la parte agraviada subraya el alcance de esta resolución: establece que los abusos sexuales pueden judicializarse con éxito incluso transcurrido mucho tiempo, siempre que el relato de la víctima sea coherente, firme y creíble, y cuente con respaldo pericial y testifical.

Source: El Mundo