Policía analiza dispositivos del logopeda asesinado en Valencia en busca de pornografía infantil

La Policía Nacional investiga los móviles y ordenadores de Vicent D. C., el logopeda de 32 años asesinado en su clínica de Valencia. Padres y familiares descartan cualquier indicio de abusos sexuales a menores.

Dudas sobre el móvil del crimen: sin pruebas de pedofilia en el logopeda asesinado en Valencia

Según lasprovincias.es, los investigadores de la Policía Nacional mantienen serias dudas sobre la veracidad de los supuestos abusos sexuales que el detenido por matar al logopeda de su hijo asegura haber presenciado en una clínica de Valencia el pasado lunes por la tarde. El presunto asesino confeso sostiene haber sorprendido al especialista en actitud sospechosa junto a su hijo de tres años, que estaba sin pantalones ni pañal, lo que dice que le llevó a cometer el crimen.

El análisis forense de los dispositivos electrónicos de la víctima —teléfono móvil, ordenador y discos duros— en busca de posibles archivos de pornografía infantil constituye una de las líneas principales de investigación para confirmar o descartar el móvil alegado por el detenido.

Dos registros simultáneos en la clínica y en el domicilio de la víctima

Agentes del grupo de Homicidios y del equipo de policía científica especializados en inspecciones oculares llevaron a cabo durante la mañana del martes dos registros en profundidad: uno en la clínica de Logopedia y Psicología de la calle Ingeniero La Cierva de Valencia, donde se produjo el crimen, y otro en el domicilio de la víctima. El objetivo era localizar pruebas objetivas de los supuestos impulsos pedófilos que el presunto asesino atribuye al logopeda fallecido.

Durante esa inspección, los agentes confirmaron además que la clínica no dispone de ningún sistema de videovigilancia que pudiera haber captado la supuesta agresión dentro de la sala de consulta ni tampoco en la entrada del local. El detenido había exigido al especialista que le mostrara las grabaciones de seguridad tras sorprenderlo durante la terapia.

Sin antecedentes ni indicios en el entorno de la víctima

Vicent D. C., de 32 años, llevaba una vida estable. Tenía novia desde hacía tres años, con quien residía y con quien tenía intención de formar una familia. Sus familiares y personas de su entorno más cercano descartan por completo cualquier indicio de desviación sexual. Su madre, maestra jubilada, lo sustituía ocasionalmente en la clínica cuando él estaba de baja, como ocurrió hace aproximadamente un año tras un accidente de moto. Además de ser graduado en Logopedia y contar con un Máster en Especialización en Intervención Logopédica por la Universitat de València, la víctima cursaba simultáneamente la carrera de Psicología.

No consta ningún indicio de posibles abusos sexuales a menores anteriores al episodio que refiere el padre del niño. El detenido, David G. S., de 24 años y sin antecedentes, se entregó en la comisaría de Burjassot a las seis y cuarto de la tarde del lunes, después de dejar a su hijo en su casa del barrio de Benimàmet. Llegó con las manos ensangrentadas y reconoció ante los agentes haber matado al logopeda con una navaja bandolera de quince centímetros, arma que portaba encima cuando se produjo el crimen y que fue intervenida en el interior de la clínica junto al cadáver.

Padres y familias defienden la conducta intachable del especialista

Lasprovincias.es ha podido hablar con varios padres cuyos hijos acuden a la clínica. Todos coinciden en que el logopeda nunca mostró un comportamiento extraño con los menores y en que la versión del detenido no encaja con lo que vivieron durante años de sesiones.

Una madre que lleva a su hijo de cuatro años y medio a la clínica desde hace seis meses asegura haber interrogado al pequeño de distintas formas —directamente y mediante juegos— para determinar si el logopeda le tocaba o le hacía algo fuera de lo normal. La respuesta fue negativa en todos los casos. Esta madre señala además que desde la sala de espera «se escucha todo», ya que la separación entre ambos espacios es únicamente una pared de pladur.

Otro punto que no encaja a varios usuarios es el acceso al local: la puerta se cierra y para volver a entrar hay que llamar al timbre. «Si el hombre salió a fumar no entiendo cómo pudo volver a entrar, o se la dejó abierta a propósito o Vicent le abrió», señala una madre que lleva años acudiendo al especialista con su hijo con problemas de autismo.

Sara empezó a llevar a su hijo al logopeda en 2017, cuando el niño tenía siete años. Durante nueve años, con sesiones dos veces por semana, no tuvo ningún reproche hacia el profesional. «Le estaré siempre agradecida, con él mi hijo aprendió a hablar, a escribir y a silbar. Yo sé que él no ha hecho nada», afirma. Otra usuaria de larga trayectoria en la clínica pide que se limpie el nombre del fallecido: «No se puede destruir a una persona así después de muerta, tiene que ser un error. Solo tienen la versión de su asesino». Y añade: «Por sus manos han pasado muchos niños en estos diez años y nunca se ha visto nada raro, su comportamiento con ellos era intachable».

Esta misma mujer empezó a llevar a su hijo al especialista por recomendación del propio centro escolar, que derivaba al logopeda casos de niños con dificultades y necesidades especiales. «¿Cómo nadie se va a dar cuenta en todo este tiempo si fuera cierto que abusa de niños?», pregunta, una incredulidad que comparten todos los entrevistados por el periódico.

La Policía Nacional no ha tomado hasta el momento ninguna decisión definitiva sobre la investigación, que continúa abierta a la espera de los resultados del análisis forense de los dispositivos electrónicos y de otros elementos de prueba que puedan corroborar o refutar la versión del detenido.

Source: Google News ES — Crime (es)