Policía analiza dispositivos del logopeda asesinado en Valencia en busca de pornografía infantil

La Policía Nacional registró la clínica y el domicilio de la víctima y analiza sus dispositivos electrónicos. Padres y familiares descartan cualquier indicio de abusos.

Policía analiza dispositivos del logopeda asesinado en Valencia en busca de pornografía infantil

Investigación sobre el logopeda asesinado en Valencia: sin pruebas de abusos hasta el momento

Según lavozdegalicia.es, los investigadores de la Policía Nacional mantienen serias dudas sobre la veracidad de los supuestos abusos sexuales que el detenido por matar al logopeda de su hijo alega como móvil del crimen. El hombre, de 24 años e identificado como David G. S., afirma haber sorprendido al especialista en actitud sospechosa con su hijo de tres años, sin pantalones ni pañal, durante una sesión en una clínica de la calle Ingeniero La Cierva de Valencia el pasado lunes por la tarde.

La versión del autor confeso coincide con la de su familia y resulta plausible en términos narrativos, pero aún no ha sido respaldada por pruebas objetivas. Para corroborarla o descartarla, los agentes del grupo de Homicidios y del equipo de policía científica realizaron el martes dos registros exhaustivos: uno en la propia clínica de Logopedia y Psicología donde se produjo el crimen, y otro en el domicilio de la víctima. El objetivo principal es el análisis de los dispositivos electrónicos del logopeda —teléfono móvil, ordenador y discos duros— en busca de archivos que puedan contener pornografía infantil.

Sin antecedentes ni indicios en el entorno de la víctima

La víctima, Vicent D. C., tenía 32 años y llevaba una vida que sus allegados describen como estable. Mantenía una relación de pareja desde hacía tres años, con quien convivía y con quien tenía intención de formar una familia. Contaba con una titulación en Logopedia y un máster en Intervención Logopédica por la Universitat de València, y cursaba simultáneamente la carrera de Psicología. Su madre, maestra jubilada, le sustituía ocasionalmente en la clínica durante sus ausencias, como ocurrió hace aproximadamente un año tras un accidente de moto.

Familiares y personas del entorno más próximo de la víctima, interrogados por la Policía, descartan de forma categórica cualquier indicio de desviación sexual. No existe, según los investigadores, ningún precedente conocido de abusos a menores anterior al episodio narrado por el padre del niño.

La clínica funciona con solo dos profesionales: el logopeda asesinado y un psicólogo que acude determinados días de la semana. David G. S. se presentó en la comisaría de Burjassot a las seis y cuarto de la tarde del mismo lunes, con las manos aún ensangrentadas, y confesó haber matado al especialista con una navaja bandolera de quince centímetros que portaba en el momento del crimen. La Policía intervino el arma junto al cadáver en el interior de la clínica.

La clínica no tenía cámaras de seguridad

Uno de los elementos que el detenido exigió ver antes de la agresión fueron las grabaciones de las cámaras de seguridad del local. Sin embargo, la inspección policial confirmó que la clínica no dispone de ningún sistema de videovigilancia, ni en la sala de consulta ni en la entrada del establecimiento.

Los padres de otros niños defienden al logopeda

La agencia Colpisa pudo hablar con varios padres cuyos hijos acuden o acudieron a la clínica del logopeda asesinado. Todos ellos coinciden en que nunca observaron en él ningún comportamiento que pudiera resultar inapropiado con los menores.

Una madre que lleva a su hijo de cuatro años y medio a la consulta desde hace seis meses asegura haber preguntado al pequeño, tanto directamente como mediante juegos, si el logopeda le había tocado o realizado algo fuera de lo normal. La respuesta fue negativa en todos los casos. Esta misma madre señala además que desde la sala de espera «se escucha todo», ya que solo hay una pared de pladur que separa ambos espacios.

Otro detalle que no cuadra a varios usuarios es el funcionamiento de la puerta del local, que permanece cerrada y solo se puede abrir desde dentro tocando el timbre. «Si el hombre salió a fumar no entiendo cómo pudo volver a entrar, o se la dejó abierta a propósito o Vicent le abrió», señala una madre que lleva años acudiendo a ese especialista con su hijo con problemas de autismo.

«Le estaré siempre agradecida, con él mi hijo aprendió a hablar»

Sara comenzó a llevar a su hijo a ese logopeda en 2017, cuando el niño tenía siete años, con sesiones dos veces por semana durante nueve años. «Nunca he tenido ningún reproche hacia él. Le estaré siempre agradecida, con él mi hijo aprendió a hablar, a escribir y a silbar. Yo sé que él no ha hecho nada», afirma.

Otra usuaria, una de las más antiguas de la clínica, reclama que se limpie el nombre de la víctima. «No se puede destruir a una persona así después de muerta, tiene que ser un error. Solo tienen la versión de su asesino», sostiene. «Por sus manos han pasado muchos niños en estos diez años y nunca se ha visto nada raro, su comportamiento con ellos era intachable», añade. El centro escolar le derivaba casos de niños con dificultades especiales, y la mujer concluye: «¿Cómo nadie se va a dar cuenta en todo este tiempo si fuera cierto que abusa de niños?».

Próximos pasos judiciales

Por el momento, la Policía Nacional no ha tomado declaración a los padres de otros niños atendidos en la clínica, salvo que surjan indicios que respalden la versión del detenido. David G. S. será puesto a disposición judicial una vez que los agentes concluyan el atestado policial.

Source: Google News ES — Crime (es)