Ceuta desbordada: 200 denuncias diarias y vecinos con miedo a salir a la calle
La Policía Nacional en Ceuta registra más de 200 llamadas de emergencia al día tras la llegada masiva de migrantes. Vecinos y hosteleros denuncian robos, agresiones e intimidaciones.

Ceuta en alerta: robos, agresiones y una policía al límite
A las 9 de la mañana del sábado 22 de agosto, una joven de 20 años caminaba sola hacia su trabajo en la zona entre el Morro y Miramar Bajo, en Ceuta. Un hombre la seguía en silencio por las calles vacías. Cuando se acercó lo suficiente, le exigió el bolso. Ella se negó. El asaltante sacó un cuchillo. "Me lo das o te mato ahora mismo", le dijo. La víctima, sin alternativa, entregó el bolso con dinero, documentación y su pasaporte. Incluso intentó convencerlo hablándole en árabe, sin éxito.
Tras el atraco, la joven gritó pidiendo ayuda. Un vecino acudió y siguió al presunto autor, pero no logró localizarlo. "Tengo pánico para salir desde el atraco. Es un trauma. Nunca se me va a olvidar", declaró al diario El Faro.
Según informa elespanol.com, ese episodio es uno de los muchos casos vinculados a migrantes registrados ese mismo día en la ciudad autónoma.
200 llamadas diarias, frente a las 20 o 30 habituales
Javier Otero, portavoz del Sindicato de la Policía Nacional (Jupol), señala que desde la llegada masiva de más de 80.000 inmigrantes se están registrando más de 200 llamadas diarias para reportar situaciones de seguridad. "Lo habitual es que en un día llamen 20 o 30 veces, si es fin de semana aumenta, pero lo que estamos viviendo te desborda", asegura Otero.
La Jupol ha alertado en diversas ocasiones de que los efectivos están saturados y que se necesitan refuerzos urgentes. Parte de los agentes trabajan turnos de hasta 16 horas, duermen en barracones del Ejército y, según el sindicato, no cuentan con apoyo real del Ministerio del Interior.
Un guardia civil agredido a puñetazos en la madrugada
Sobre las 4:30 de la madrugada del domingo 23 de agosto, un agente de la Guardia Civil fue agredido en la avenida Cañonero Dato por un grupo de al menos cinco personas de nacionalidad marroquí. Al negarse a entregarles dinero, los asaltantes le propinaron varios puñetazos en la cara y patadas antes de huir hacia la zona del puerto. Una patrulla del sector localizó posteriormente a los responsables, escondidos en unas escaleras que conectan la rotonda de la Avenida de España con la barriada Junta de Obras del Puerto. Tres ciudadanos marroquíes fueron detenidos.
"Una entrada de esta magnitud sin un control suficiente termina generando graves problemas de seguridad", señaló el Sindicato Unificado de la Policía (SUP). "No hablamos de percepción de inseguridad, hablamos de hechos", agregó la organización, que advierte de que Ceuta no puede normalizar robos, reyertas, agresiones sexuales ni ataques a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Denuncia rechazada por saturación policial
En la madrugada del domingo, otro incidente tuvo lugar en la zona de El Edén. Tres jóvenes que se dirigían al garaje subterráneo de ese lugar fueron abordadas por un inmigrante. El asaltante intentó arrancarle el bolso a una de ellas; la víctima opuso resistencia y cayó al suelo durante el forcejeo. El hombre huyó sin conseguir el bolso.
Cuando las afectadas intentaron interponer una denuncia, la respuesta policial las dejó sin salida. "La Policía me dice que no me va a coger la denuncia porque están muy saturados. Estamos cansadas de tener que sentirnos así en nuestra propia ciudad. ¿Tenemos que sentir miedo simplemente por ir hasta nuestro coche?", declaró una de ellas.
"Por suerte no ha conseguido llevárselo y hemos podido reaccionar, pero el susto, la impotencia y la sensación que se te queda después no se pueden explicar. Mi amiga tiene el brazo hecho polvo", añadió.
Los hosteleros cierran antes y pierden clientes nocturnos
La inseguridad ha transformado también la vida nocturna de la ciudad. Gema Molina, propietaria del restaurante El Capote, describe una caída de clientes sin precedentes. "Las familias ya casi no están saliendo. Mi restaurante tiene 15 años y ni siquiera en pandemia tuvimos esta afectación", afirma.
Molina explica que los clientes que se sientan en la terraza por la noche son abordados, increpados e intimidados por personas migrantes. "Se acercan a pedir dinero y cuando no se les da, hay algunos que se ponen agresivos", describe. Según ella, la situación es generalizada entre los locales del sector: a través de un grupo de hosteleros, otros dueños de restaurantes le han confirmado que viven lo mismo. Los establecimientos frente al paseo marítimo son los más afectados, donde algunos migrantes pernoctan en la calle y depositan bolsas con excrementos en las aceras.
Ante este panorama, muchos hosteleros han optado por cerrar con varias horas de antelación.
"Los ceutíes estamos abandonados. Quieren vendernos la idea de que esto no es una invasión, pero es que es así. Aquí vivimos con miedo. Todos conocemos a alguien que ha sido víctima de acoso o algún delito por parte de ellos", concluye Molina.
Sin fecha de fin a la vista
Tanto los residentes como los sindicatos policiales coinciden en que la principal preocupación no es solo la situación actual, sino la ausencia de una solución a medio o largo plazo. La Jupol y sus compañeros del sector hostelero comparten esa inquietud: nadie sabe cuándo ni cómo terminará esto.
Source: Google News ES — Crime (es)