Pactos judiciales en Andalucía: cómo el narco impone su ley del silencio en los tribunales
Las sentencias de conformidad permiten a miembros del crimen organizado evitar juicios orales y callar sobre sus redes. Fuentes policiales denuncian la laxitud del sistema penal español.

La 'omertá' llega a los juzgados andaluces de la mano de los acuerdos de penas
En Sicilia, la 'Cosa Nostra' operaba como un susurro entre callejones. "De la mafia no se habla" es una de las reglas de oro de las viejas familias italianas: todos saben quién manda, pero nadie lo expone. Romper esa 'omertá' —la ley del silencio— se castiga con la muerte y condena a la familia del delator a la marginación social. Según informa ABC, ese mismo código se ha trasladado a las salas judiciales de Andalucía, donde las organizaciones narcotraficantes han encontrado en los acuerdos de penas una herramienta para blindar sus secretos.
Las sentencias de conformidad ocultan una verdad incómoda: ningún miembro de estas organizaciones tiene que responder en público por sus rutas de tráfico, sus mecanismos de lavado de dinero, sus proveedores ni la logística interna de sus redes. Un juicio oral exigiría exactamente eso. El pacto lo evita. "Estos no hablan, nunca dicen nada", reconocen los agentes cuando detienen a sicarios o mandos intermedios de las organizaciones. El acuerdo judicial les permite seguir callando.
Un sicario acepta 17 años antes que hablar de los 'Kavac'
El mecanismo tiene consecuencias concretas. Un sicario aceptó recientemente una condena de 17 años de prisión tras un asesinato sin abrir la boca sobre su relación con los 'Kavac' —facción del cártel de los Balcanes— ni sobre la guerra brutal que este grupo mantiene con los 'Skaljari'. La firma en el acuerdo lo protegió de cualquier pregunta incómoda.
En Huelva, doce narcotraficantes salieron a la calle tras negociar un pacto colectivo. Fuentes de la lucha contra el crimen organizado en Andalucía consultadas por ABC califican el fenómeno de habitual: "Se ofrecen pactos y los casos no llegan a juicio. Es una forma rápida de liquidar todo sin tener que llegar a juicio, que exige un trabajo extra".
"Prefiero que me cojan aquí y no en mi país"
La frase la han escuchado, en distintas versiones, todos los agentes que llevan meses o años persiguiendo a un mismo mafioso: "Prefiero que me cojan aquí en España y no en mi país". Policías y guardias civiles en Andalucía denuncian la "laxitud del sistema penal" en cuestiones como los atenuantes por drogadicción o las dilaciones indebidas, que generan reducciones de pena drásticas. "En otros países el consumo de drogas es un agravante", señalan las mismas fuentes.
Las fuentes consultadas por ABC apuntan que los narcotraficantes británicos temen ser detenidos en su país por la dureza de las penas, al igual que los franceses. Los marroquíes, por su parte, prefieren una prisión andaluza a la cárcel de Kenitra. La facilidad con la que los abogados defensores alcanzan acuerdos que dejan en libertad a sus clientes o les imponen penas mínimas forma parte de esa ecuación.
Multas millonarias computadas en quince días
Cada día, organizaciones narcotraficantes cierran pactos de penas que, descontado el tiempo en prisión preventiva y sumadas las atenuantes aplicables, les impiden ingresar en prisión. Varios narcotraficantes británicos detenidos recientemente con 1.300 kilos de hachís alcanzaron un acuerdo de mínimos. El día en que abandonaron la prisión provisional, ya habían viajado a Algeciras para testear la calidad de un proveedor. Una multa de dos millones de euros les fue computada como 15 días de cárcel. Sin explicaciones. Sin preguntas.
Otro grupo fue interceptado en la Costa del Sol con 1.000 kilos de hachís y armas automáticas. Tenían residencia en Alicante y, cuando los agentes fueron a detenerlos, embistieron un vehículo policial y provocaron un accidente en el que resultó implicado un ciudadano inocente. El acuerdo final fue de un año de prisión y expulsión del territorio español. "Lo solucionan entrando con documentación falsa", señalan fuentes conocedoras del caso.
"El narcotráfico ha aprendido a convivir con las operaciones policiales"
El diagnóstico que trasladan las fuentes consultadas por ABC es rotundo: "No se trata de cuestionar el Estado de Derecho ni el trabajo de jueces o fiscales, pero sí de abrir un debate serio sobre si el sistema actual está verdaderamente preparado para combatir mafias con un poder económico tan enorme". Muchos policías tienen la sensación de que el narcotráfico ha aprendido incluso a convivir con determinadas operaciones policiales y procesos judiciales, asumiendo detenciones o pérdidas económicas como parte del propio negocio criminal.
Una firma, una aceptación y a seguir traficando. Así funciona, según estas fuentes, la 'omertá' en sede judicial.
Source: ABC