Mango reestructura poderes internos un día antes de la detención de Jonathan Andic
Mango reorganizó sus poderes de representación y reforzó los controles internos el 4 de mayo, registrado el 18, víspera de la detención de Jonathan Andic por la muerte de su padre.

Cambios en los apoderamientos de Mango, registrados la víspera de la detención de Jonathan Andic
La firma de moda Mango acometió una amplia reorganización de sus poderes internos y sus sistemas de firma, según publica este lunes La Vanguardia con base en información del Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME). Los cambios fueron firmados ante notario y entregados en el registro el 4 de mayo de 2026, con registro final el 18 de mayo, un día antes de que Jonathan Andic fuera detenido como investigado por la muerte de su padre y fundador de la compañía, Isak Andic.
Los movimientos tienen carácter técnico y organizativo. Modifican el alcance de los poderes de representación legal de la compañía, centrados en las figuras de apoderados solidarios, una práctica habitual en grandes multinacionales para adaptar sus controles internos y su cumplimiento normativo.
El reajuste afecta principalmente a perfiles de las áreas financiera, fiscal y jurídica. Entre los nombres que figuran en el BORME aparece la directora financiera de Mango, Margarita Salvans, miembro del consejo de administración que acumula un peso creciente dentro del grupo. Los cambios alcanzan también a responsables de fiscalidad, filiales internacionales, asesoría jurídica y relaciones laborales.
Uno de los aspectos más relevantes es el incremento del peso de las firmas mancomunadas, aquellas que requieren la autorización conjunta de varios directivos para ejecutar determinadas operaciones. Este modelo reduce la capacidad de actuación individual y se emplea habitualmente para reforzar los mecanismos de supervisión interna, en especial en empresas con estructuras internacionales complejas.
Desde Mango sostienen que los cambios responden a la evolución de su gobernanza corporativa, en línea con la transformación ya conocida de la compañía: el cambio de denominación social de Punto Fa, S.L. a Mango MNG, S.A., y el traslado del domicilio social de C/Mercaders 9-11 a Vía Augusta 10, ambos en Palau-Solità i Plegamans. "Los apoderamientos responden única y exclusivamente a la necesidad de actualizar la documentación legal a la nueva realidad social de la compañía", señalan fuentes de la empresa.
Mango está presente en más de 120 mercados y se encuentra en pleno proceso de expansión, con el objetivo de alcanzar los 4.000 millones de euros de ventas en el ejercicio en curso. La meta coincide con uno de los momentos de mayor exposición mediática y presión reputacional sobre la firma.
La causa por homicidio contra Jonathan Andic ha situado también el foco sobre la gobernanza de la compañía que preside Toni Ruiz. El primogénito de Isak Andic es copropietario de Mango junto a sus hermanas —Ruiz posee solo el 5% de las acciones— y ejerce además como vicepresidente del consejo de administración, cargo que conserva por el momento.
La detención ha causado consternación en la cúpula directiva, que aguarda la evolución de los acontecimientos. En esta nueva fase, la defensa de Jonathan Andic tomará la palabra e intentará desmontar los indicios recopilados durante meses por los Mossos d'Esquadra, recogidos en un auto de la juez de Martorell.
En el plano empresarial, los esfuerzos se concentran en blindar el negocio frente al impacto de la causa judicial. Hasta la fecha, las ventas de Mango no se han resentido de la investigación por la muerte de Isak Andic en diciembre de 2024: la compañía registró resultados récord de casi 3.800 millones de euros en 2025 y beneficios de 242 millones de euros. Durante este periodo, los cambios organizativos se han acelerado conforme a los planes que el propio Isak Andic había trazado en vida. La empresa ha completado su conversión de sociedad limitada a sociedad anónima y ha reforzado su consejo de administración con seis consejeros independientes, entre ellos Marc Puig, presidente de Puig.
Source: La Vanguardia