El hijo del dueño de la funeraria El Salvador niega el cambio de ataúdes y acusa al exempleado de actuar «por envidia»

Ignacio Morchón Vaquero declaró este miércoles que el extrabajador Justo Martín fabricó pruebas falsas. El fiscal solicita para él penas que suman 20 años de prisión.

El hijo del dueño de la funeraria El Salvador niega el cambio de ataúdes y acusa al exempleado de actuar «por envidia»

Morchón Vaquero declara en el juicio del 'caso ataúdes'

Ignacio Morchón Vaquero, hijo del fundador del grupo funerario El Salvador, negó este miércoles ante el tribunal haber ordenado el cambio de féretros antes de las incineraciones. Según informa ABC, el acusado aseguró además que Justo Martín, el extrabajador que presuntamente destapó el escándalo, presentó su denuncia «por envidia» y fabricó pruebas falsas.

El fiscal pide para Morchón Vaquero penas que suman 20 años de cárcel. En su declaración, el acusado respondió únicamente a las preguntas de su abogado.

El origen de la denuncia, según el acusado

Morchón Vaquero explicó que el conflicto con Justo Martín se originó tras la negativa de su padre a concederle una subida de sueldo —que habría incrementado la cuantía de su pensión— y a contratar a sus hijos. A partir de ese momento, según declaró, el trabajador comenzó con las amenazas.

El acusado relató que, en una conversación posterior en la que le pidió explicaciones, Martín le dijo que su padre «había sido toda la vida un cabrón» y le advirtió de que tenía en su poder unas fotos comprometedoras. Morchón Vaquero atribuyó la denuncia a la envidia que sentía Martín al ver cómo su padre había prosperado en los negocios mientras él permanecía en el mismo puesto y con el mismo salario. Lo calificó directamente de «mala persona» y le acusó de haber cambiado el féretro de su propio suegro.

El papel del acusado en la empresa

El declarante reconoció que, aunque percibía un sueldo a cargo de la empresa, no ocupaba ningún cargo definido dentro de ella. Su actividad se limitaba, según sus propias palabras, a vender sepulturas y a cubrir bajas y turnos de vacaciones de distintos empleados.

Sobre la estructura de mando, Morchón Vaquero admitió que el verdadero jefe de las empresas era su padre incluso después de su jubilación, «al que le gustaba tener controlados todos los detalles». Recordó que desde la fundación de Agencia Funeraria Castellana en 1985, la clave del negocio había sido «hacer sencillo lo más difícil».

La versión del exempleado y las declaraciones de instrucción

Durante la misma jornada también se reprodujeron ante el tribunal las declaraciones prestadas en fase de instrucción. Justo Martín afirmó en su momento que las órdenes consistían en cambiar todas las «cajas que se podían». Ignacio Morchón Alonso, el padre, negó los hechos por su parte y declaró que jamás dio instrucción alguna a ningún trabajador para sustituir ataúdes.

El extrabajador, que estuvo empleado en las instalaciones de El Salvador en Santovenia de Pisuerga, describió un clima de amenazas de despido constantes por parte del dueño hacia ciertos empleados. Según su relato, fue ese miedo a perder el trabajo lo que le llevó a empezar a fotografiar los cambios de féretros.

Martín detalló también el método empleado para alejar a las familias de la zona de cremación: se encendían únicamente los ventiladores del horno para hacerles creer que la incineración ya había comenzado, momento en el que los ataúdes eran sustituidos por otros defectuosos.

El dinero hallado en el domicilio

Ignacio Morchón Alonso, el padre, reiteró en sus declaraciones de instrucción las amenazas que dijo haber recibido de Justo Martín ante su negativa de elevar su salario o compensarle económicamente antes de la jubilación. Sobre el casi millón de euros hallado por la Policía Nacional durante un registro en su domicilio, afirmó que se trataba de sus ahorros personales y explicó, a preguntas del fiscal, que los guardaba en casa por el «miedo» que le tenían a los bancos.

Source: ABC