La Autoridad de Protección al Informante ampara a la investigadora del CNIO que denunció irregularidades durante ocho años

Ana Isabel Hernández recibe el estatus de informante protegida de la AIPI tras años de denuncias ignoradas por el centro oncológico y el Ministerio de Ciencia.

La Autoridad de Protección al Informante ampara a la investigadora del CNIO que denunció irregularidades durante ocho años

La AIPI protege a la denunciante del CNIO tras ocho años de irregularidades ignoradas

La Autoridad Independiente de Protección al Informante (AIPI) ha reconocido a Ana Isabel Hernández, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el estatus de «informante con derecho a protección». Según informa El Mundo, Hernández lleva ocho años denunciando irregularidades en la institución, ahora bajo investigación de la Policía Nacional y la Fiscalía Anticorrupción.

Hernández, ex presidenta del comité de empresa del CNIO, solicitó protección dentro de la propia institución el pasado 15 de abril. Pocos días después, el director científico Fernando Peláez le notificó que la institución no podía otorgársela. La AIPI ha llegado a una conclusión opuesta al constatar que Hernández cumple los requisitos legales para ser acreedora de dicha protección.

Bañeras de hidromasaje y partidas sin justificar

Todo comenzó en 2017, cuando Hernández ganó las elecciones al comité de empresa en un momento de previsión de despidos entre investigadores. Al acceder a las cuentas del centro en su condición de presidenta del comité, encontró «un montón de partidas extrañas», según relató en su momento a El Mundo. El CNIO destinaba fondos a equipamientos que, a su juicio, jamás serían utilizados en el centro, entre ellos «bañeras de hidromasaje».

Hernández trasladó las denuncias internamente, sin obtener respuesta. Acudió también al Ministerio de Ciencia, entonces bajo la titularidad de Pedro Duque, igualmente sin resultado. Recurrió posteriormente a los tribunales con el apoyo de Vox, partido al que acudió, según sus propias palabras, «porque fueron los únicos que me hicieron caso»; la causa se archivó por falta de evidencias.

La denuncia del ex director de Operaciones reactiva el caso

El impulso definitivo llegó cuando un ex alto cargo del CNIO, el director de Operaciones, presentó hace aproximadamente un año una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción. El documento, de 120 páginas, fue elaborado junto a la directora de Cumplimiento Normativo durante ocho meses mediante una auditoría forense e iba acompañado de grabaciones de trabajadores admitiendo irregularidades. En él se cifraba el presunto desfalco en entre 25 y 30 millones de euros a lo largo de 17 años, con la supuesta implicación del entonces gerente Juan Arroyo.

El Mundo publicó en exclusiva esa denuncia en noviembre pasado. Entre los elementos que recogía figuraba que una de las subcontratas del CNIO había sido constituida en el domicilio del ex gerente Arroyo. El entonces gerente José Manuel Bernabé aportó también pruebas adicionales y terminó dimitiendo, declarando a la Policía que se encontraba «aterrado» ante las irregularidades halladas. La Fiscalía encomendó a la Unidad contra la Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) una investigación en la que Hernández colabora actualmente.

Del ostracismo institucional a la rehabilitación

Durante los años en que mantuvo sus denuncias, Hernández vivió en sus propias palabras una situación de acoso por parte del entorno de los ahora investigados, llegando a declarar a El Mundo en noviembre pasado que había «temido» por su «integridad» y que había pasado «verdadero miedo». A medida que las investigaciones avanzaban y la institución acumulaba dimisiones, su figura fue rehabilitándose ante sus propios compañeros.

La situación se tensó de nuevo cuando el oncólogo Mariano Barbacid la mencionó públicamente en una entrevista en ABC. Tras ese episodio, Hernández volvió a solicitar amparo al CNIO; Peláez volvió a negárselo. Es ahora la AIPI quien le otorga formalmente esa protección, mientras las pesquisas de Anticorrupción y la UDEF continúan su curso.

Source: El Mundo