Política española asesinada en León por una amargura laboral que se convirtió en odio mortal

Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León, fue asesinada a tiros en 2014 por Montserrat González, una ama de casa que planeó el crimen junto a su hija tras un conflicto laboral en la administración local.

Política española asesinada en León por una amargura laboral que se convirtió en odio mortal

Política española asesinada en León por una amargura laboral que se convirtió en odio mortal

El 12 de mayo de 2014, Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León y dirigente del Partido Popular local, fue asesinada a tiros en pleno centro de la ciudad mientras cruzaba a pie el puente sobre el río Bernesga. La ejecución, presenciada por decenas de personas, resultó ser obra de una ama de casa sin antecedentes penales que había planeado el crimen con su hija.

Pedro Mielgo, un policía jubilado que paseaba con su esposa por la zona, relató cómo vio caer a Carrasco tras un estruendo seco. Inicialmente pensó que había tropezado, pero una mujer de pelo oscuro, que caminaba detrás de la víctima, se agachó junto a ella y le disparó dos veces más para rematarla. El asesino ocultaba su rostro bajo un sombrero, gafas de sol y un pañuelo.

«Parecía que había ensayado la escena cuarenta veces, como si estuviera rodando una película», recordó Mielgo, quien siguió a la asesina hasta que la policía la detuvo minutos después en un Mercedes estacionado. La detenida resultó ser Montserrat González, de 55 años, acompañada por su hija Triana Martínez, de 36. Ambas pertenecían al mismo partido que la víctima, descartándose desde el principio un móvil ideológico.

La clave del crimen residía en un despido laboral. Triana había trabajado cuatro años como técnica para Carrasco en la Diputación, pero perdió su plaza en 2011 tras no obtener la calificación suficiente en una oposición. Durante el juicio se reveló que los nombramientos en la administración local dependían más del favoritismo político que del mérito, una práctica arraigada antes de Carrasco pero que persistía durante su mandato.

Un tercer implicado complicó la investigación. Raquel Gago, policía local de 40 años, entregó el arma del crimen —un revólver Taurus— alegando que lo había encontrado en su coche, dentro de una bolsa que había prestado a Triana. Gago aseguró haber visto a Triana minutos antes y después del asesinato, pero permaneció en silencio durante 30 horas, alegando un «bloqueo emocional». Inicialmente liberada, su versión fue cuestionada por la defensa.

El caso conmocionó a España en plena campaña de las elecciones europeas, que todos los partidos principales suspendieron. La investigación se desarrolló en un contexto de desconfianza hacia la independencia judicial, lo que añadió tensión a un proceso ya delicado por la condición de la víctima.

Montserrat y Triana fueron detenidas en las primeras horas del 14 de mayo tras declarar ante la policía en condiciones que sus abogados impugnaron posteriormente. Lo que comenzó como un conflicto laboral terminó convertido en uno de los crímenes políticos más sonados de la España contemporánea.

Fuente: EL PAÍS

Source: Google News MS — Crime