Arrepentido de ETA declara como testigo protegido y desvela la cúpula de la organización

Un exetarra con código TP-GC-003-DI-9/23 ha prestado declaración ante la Guardia Civil revelando la estructura interna de ETA y el control sobre refugiados en el extranjero.

Arrepentido de ETA declara como testigo protegido y desvela la cúpula de la organización

Testigo protegido revela el funcionamiento interno de la dirección de ETA

Un arrepentido de ETA ha prestado declaración como testigo protegido ante la Guardia Civil, aportando información detallada sobre la estructura de mando de la organización terrorista y el control que esta ejerció sobre sus militantes refugiados en terceros países hasta su disolución en 2018. Según revelan documentos judiciales a los que ha tenido acceso El País, el exetarra figura en los informes del instituto armado con el código alfanumérico TP-GC-003-DI-9/23 para preservar su anonimato.

En su declaración, realizada en junio de 2023, el antiguo terrorista explicó a los dos agentes que recogieron su testimonio que daba ese paso porque quería "colaborar con la justicia". El informe de la Guardia Civil destaca que su testimonio refleja un "profundo conocimiento de la estructura y el funcionamiento de la organización terrorista".

Investigación en la Audiencia Nacional sobre el Colectivo de Huidos

El testimonio se ha incorporado recientemente a la causa que se sigue en la Audiencia Nacional desde 2024 sobre el autodenominado Colectivo de Huidos Políticos Vascos (EIPK en sus siglas en euskera). Este órgano, subordinado a la dirección de la extinta banda, habría sido utilizado para mantener bajo "control" a los etarras asentados en el extranjero. La causa, impulsada por la Fiscalía y la asociación de víctimas Dignidad y Justicia (DyJ) como acusación popular, cuenta ya con siete imputados.

La investigación indaga sobre la posible presencia en Venezuela de 14 miembros huidos de la organización, entre ellos Iñaki de Juana Chaos y el exjefe etarra José Luis Eciolaza Galán, alias Dienteputo.

La Guardia Civil prioriza la búsqueda de colaboradores entre exetarras

La declaración de este arrepentido se enmarca en una estrategia más amplia de la Jefatura de Información de la Guardia Civil, responsable de la lucha antiterrorista. Según un informe del pasado septiembre incorporado a esta causa, localizar a antiguos miembros de ETA dispuestos a "colaborar con la justicia de forma voluntaria y desinteresada" se ha convertido en "una de las principales tareas indagatorias" de los últimos años, con el objetivo de esclarecer atentados que siguen sin autor conocido.

El interés de los investigadores se centra especialmente en quienes formaron parte de "comandos armados" o mantuvieron contacto directo o indirecto con dirigentes de ETA, ya fuese como miembros de sus estructuras directivas o de sus aparatos. También se estudia el caso de antiguos militantes expulsados de la organización y de aquellos que, tras cumplir condena, decidieron desvincularse de la banda.

Precedentes: otros dos exetarras ya colaboraron en 2023

No es la primera ocasión en que exmiembros de ETA se convierten en testigos protegidos. En marzo de 2023, otros dos antiguos etarras dieron el mismo paso. Uno había pertenecido a un comando legal —formado por miembros no fichados que atentaban mientras aparentaban seguir con su vida cotidiana— entre 1993 y su detención en 2001. El segundo pasó por la organización en los años 80.

Sus testimonios se incorporaron a al menos nueve causas, entre ellas los sumarios reabiertos por el atentado contra Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP de Ermua (Bizkaia) secuestrado y asesinado en julio de 1997, y por el crimen de Gregorio Ordóñez, edil popular de San Sebastián a quien un comando de ETA mató de un disparo en la nuca en 1995.

Sin embargo, ninguno de aquellos testigos había estado tan próximo a la dirección de la banda como el actual arrepentido. Según relató él mismo a la Guardia Civil, entró en ETA "a finales de los años 70" para integrarse en un comando, y a mediados de los años 80 pasó a asumir "otro tipo de funciones distintas" durante una década, hasta refugiarse finalmente en el extranjero.

Una dirección de 12 personas y cinco en el Comité Ejecutivo

En su declaración, el testigo protegido describe una "dirección" de ETA integrada por 12 personas durante los años en que él formó parte de la organización. De ellas, cinco conformaban el "Comité Ejecutivo" de la banda, conocido como Zuzendaritza Batzordea (Zuba). Eran estos últimos quienes tomaban las decisiones sobre "acciones de relevancia, tipo acciones terroristas, secuestros, atentados, etcétera", según sus propias palabras.

El exetarra describe además varios aparatos internos: el "político", el "militar", el "internacional" y el "logístico", con departamentos dependientes de cada uno. Entre estos figuraban una sección de cursillos —"que nos enseñaba a hacer bombas y manipular artefactos"—, otra de zulos, el departamento de mugas (fronteras) y el llamado manguis, "que se encargaba de robar vehículos".

Josu Ternera al frente del aparato internacional

El testigo protegido otorga especial relevancia al aparato internacional, responsable de adquirir armas, explosivos y otro material, así como de falsificar documentación y gestionar visados para los refugiados que marchaban al extranjero. "El que llevaba este aparato en mi época era Josu Ternera", afirmó, en referencia a José Antonio Urrutikoetxea, dirigente de la extinta ETA que se encuentra actualmente en Francia bajo control judicial, a la espera de que se resuelva su situación legal y se decida sobre su entrega a España.

Dentro de ese aparato internacional existía, según el arrepentido, un "Comité de Deportados" encargado de supervisar a los etarras ocultos en terceros países. "Nos marcaban nuestro comportamiento y día a día. Nos hacían hincapié [en] que mantuviéramos cierta co[hesión]", declaró, según los documentos judiciales recogidos por El País.

Source: El País