Mango blinda su futuro: Toni Ruiz consolida el poder ante el caso judicial de Jonathan Andic
La multinacional de moda ha separado propiedad y gestión, poniendo a Toni Ruiz al frente, mientras su fundador Isak Andic y su hijo Jonathan afrontan consecuencias legales.

El cortafuegos que aleja Mango de la familia Andic
Según ABC, Mango ha construido un muro de protección entre la gestión de la compañía y la familia de su fundador, Isak Andic, fallecido de forma trágica y cuyo hijo mayor, Jonathan, enfrenta una acusación de homicidio. La multinacional catalana de moda ha apostado de forma decidida por la profesionalización de su dirección, distanciándose del modelo de empresa familiar que no supo renovarse a tiempo.
El arquitecto de esa transformación es Toni Ruiz, actual presidente y consejero delegado del grupo. Ruiz llegó a Mango en 2015 como director financiero, ascendió a director general en 2018 y fue nombrado consejero delegado en marzo de 2020, coincidiendo con la retirada definitiva de Isak Andic de la gestión directa. En ese mismo momento, Andic le transfirió un 5% de la propiedad de la empresa, una señal inequívoca de que Ruiz era la persona designada para liderar el futuro de la firma.
La decisión no fue improvisada. En 2014, Andic había cedido el timón a su hijo Jonathan, una experiencia que no prosperó y que obligó al fundador a volver del retiro para corregir el rumbo. Aquella etapa marcó un punto de inflexión: quedó claro que la continuidad de Mango no pasaba por sus descendientes directos, sino por un equipo gestor profesional e independiente.
Apenas dos meses después de la muerte de Isak Andic, el consejo de administración de Punto Fa —sociedad holding del negocio de Mango— ratificó ese rumbo nombrando a Ruiz también presidente del consejo de la multinacional. Ruiz acumula así las dos máximas responsabilidades ejecutivas de la empresa, una concentración de poder que responde a la voluntad expresada por el propio fundador antes de su fallecimiento.
Los herederos de Andic —sus hijos— se reparten el 95% restante de la compañía y hubieran podido revertir esa estrategia. No lo hicieron. Con su asentimiento, Mango ha optado por la separación formal entre propiedad y gestión, un modelo que ABC sitúa en las antípodas de casos como el de Freixenet y más próximo al de Puig, otra empresa catalana que logró profesionalizarse y proyectarse internacionalmente.
Esa elección cobra ahora una dimensión añadida. La acusación de homicidio que pesa sobre Jonathan Andic, detenido por los Mossos d'Esquadra en relación con la muerte de su padre, convierte en especialmente oportuna una decisión que se tomó por razones puramente empresariales. Con Ruiz al frente y los herederos en un segundo plano, la operativa del grupo queda blindada frente a cualquier turbulencia judicial o reputacional que pudiera derivarse del proceso penal.
La arquitectura societaria resultante sitúa a Mango en una posición singular: una multinacional con un capital mayoritariamente familiar pero con una dirección profesional que no rinde cuentas a ningún miembro de esa familia en el día a día. Un equilibrio que, a la vista de los acontecimientos, la empresa ha alcanzado en el momento preciso.
Source: ABC