Un espía sin rostro declara ante el Congreso sobre los atentados de Barcelona de 2017

El exjefe del CNI en Girona compareció con voz distorsionada y pantalla en negro. Negó cualquier contacto con el imán de Ripoll.

Un espía sin rostro declara ante el Congreso sobre los atentados de Barcelona de 2017

El espía sin nombre ni rostro que declaró en el Congreso

Una pantalla en negro y una voz distorsionada fueron todo lo que los diputados pudieron ver y escuchar este martes en la comisión parlamentaria que investiga los atentados del 17 de agosto de 2017 en Las Ramblas de Barcelona y Cambrils. Según informa El País, al otro lado de ese circuito cerrado estaba el exresponsable del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en la provincia de Girona durante el período en que se formó la célula yihadista de Ripoll, autora de los ataques que dejaron 16 muertos.

No era la primera comparecencia de un miembro del CNI ante el Congreso. Los máximos responsables del organismo han declarado en repetidas ocasiones ante la Comisión de Fondos Reservados, a puerta cerrada, y la identidad de la directora Esperanza Casteleiro y de su número dos, el secretario general Luis García Terán, es pública. Pero esta fue la primera vez que lo hacía un agente operativo cuya identidad está clasificada por ley, y cuya revelación constituye un delito.

Los diputados se dirigieron al compareciente simplemente como "agente". No conocían su nombre ni su número identificativo. El único que llegó a verle el rostro fue el letrado mayor del Congreso, quien le recibió a la llegada al Palacio de las Cortes y verificó un certificado del CNI que acreditaba que el portador era la persona citada por la comisión. El detalle tiene relevancia jurídica: el Código Penal castiga con hasta un año de prisión, o multa de entre 12 y 24 meses, a quien mienta ante una comisión de investigación. Certificada su identidad, el letrado mayor condujo al agente a una dependencia separada desde la que se conectó por circuito cerrado a la sala donde aguardaban los diputados. La sesión era pública, aunque un agente controlaba el acceso a la entrada.

La información publicada por Abc, detonante de la citación

La comparecencia tuvo su origen en dos artículos publicados por el diario Abc en abril del año pasado, cuando la investigación parlamentaria parecía ya agotada. En ellos se afirmaba que Abdelbaki Es Satty, el imán de Ripoll y cabecilla del grupo terrorista, "cobraba 500 euros mensuales del CNI a través de su oficina de Gerona", y que tras los atentados el responsable de esa oficina, "de carrera militar, fue enviado a la Embajada de España en Bogotá", como represalia y para distanciarse del caso.

El agente negó ambos extremos. Afirmó que la oficina que dirigía "no tuvo contacto de ningún tipo" con Es Satty y que tampoco se realizó ningún pago desde su "ámbito de competencia". Para justificar su posible desconocimiento de contactos mantenidos por otras unidades del CNI con el imán, se amparó en el principio de "necesidad de saber", propio de las organizaciones de inteligencia compartimentadas, según el cual un agente solo accede a la información estrictamente necesaria para su trabajo.

Según declaró, solo supo de la identidad de Es Satty y de las visitas que agentes del CNI le hicieron en prisión —donde cumplía condena por tráfico de drogas— después de los atentados, a través de una llamada desde la sede central del servicio de espionaje.

"La pregunta no era si habría atentado, sino cuándo, cómo y dónde"

El exjefe del CNI en Girona reconoció que los atentados provocaron una "gran consternación" en su oficina y que los agentes estaban "muy afectados", dado que la célula terrorista se había constituido dentro de su propia demarcación sin ser detectada. No obstante, atribuyó ese fallo al carácter clandestino del proceso de radicalización, que pasó inadvertido "bajo el radar de todo el mundo, incluso de su entorno social y familiar más cercano".

Al referirse al clima previo a los ataques, describió una etapa "frenética, con muchas investigaciones abiertas" y numerosas alertas activas, aunque ninguna relacionada con Es Satty. "La pregunta que nos hacíamos no era si iba a haber un atentado yihadista, sino cuándo, cómo y dónde", subrayó.

Sobre su destino posterior, el agente se negó a confirmar si fue trasladado a la Embajada en Bogotá o si tiene carrera militar, amparándose en el carácter secreto de las hojas de servicio del CNI. Sí afirmó que la coordinación con las Fuerzas de Seguridad del Estado y los Mossos d'Esquadra era "estrecha y fluida" y que el proceso independentista, que se aceleró durante aquellos meses, no generó descoordinación operativa. Aseguró además que toda la documentación del CNI relativa al imán de Ripoll ha sido desclasificada y está a disposición de la comisión.

Dudas entre los diputados al término de la sesión

La comparecencia se prolongó durante una hora. Al concluir, varios diputados manifestaron sus dudas sobre si dar o no crédito al testimonio del agente. Sin lenguaje gestual que pudiera orientarles, algunos repararon en otros indicios: el exresponsable del CNI en Girona esperaba sistemáticamente a escuchar la traducción al castellano antes de responder a las preguntas formuladas en catalán, lo que algunos interpretaron como una estrategia para ganar tiempo antes de contestar.

Source: El País