Jabaroot filtra 70.000 agentes marroquíes: ex espía en Alemania tras el mayor hackeo al servicio secreto de Rabat

Un hacker conocido como Jabaroot ha expuesto los datos de más de 70.000 agentes de los servicios de seguridad marroquíes. Los servicios europeos valoran la información como real pero desactualizada.

Jabaroot filtra 70.000 agentes marroquíes: ex espía en Alemania tras el mayor hackeo al servicio secreto de Rabat

La mayor filtración documentada contra la inteligencia marroquí sacude a los servicios europeos

Más de 70.381 agentes de dos organismos de seguridad marroquíes han quedado al descubierto tras una filtración masiva que El Mundo califica como la mayor brecha documentada contra los servicios de inteligencia de Marruecos desde su fundación. Afecta a la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST, inteligencia interior) y a la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN, policía), y los servicios de contrainteligencia europeos la consideran posiblemente el golpe más severo sufrido por un servicio norteafricano en Europa en las últimas décadas.

Detrás de la operación figura un grupo —o individuo— que opera bajo el nombre de Jabaroot, término árabe que significa «poderoso». El actor o actores han publicado los datos en canales de Telegram y amenazan con nuevas entregas.

Órdenes de misión que apuntan al asalto de Ceuta

Lo más explosivo del paquete de documentos filtrados no son los nombres de los agentes, sino extractos de las órdenes de misión del personal que se desplazó a Castillejos antes y durante el asalto a Ceuta del 30 de julio. Esas órdenes constituirían, de ser auténticas, la prueba documental de que agentes del Estado marroquí coordinaron la entrada masiva en la ciudad fronteriza española.

Jabaroot señala a Abdellatif Hammouchi —condecorado por el exministro español Marlasca con la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil— como responsable máximo de la operación, junto a Fouad Ali el Himma, principal consejero del rey Mohamed VI. El hacker promete publicar las órdenes completas en futuros envíos.

Quién es Jabaroot: las pistas apuntan a un «lobo solitario» en Alemania

Aunque Marruecos ha atribuido la filtración a Argelia, su principal rival regional, los servicios de inteligencia europeos descartan ese origen pese a que el propio Jabaroot se presenta como parte de un grupo de «patriotas argelinos». Para los analistas europeos, detrás del colectivo se esconde en realidad una sola persona con conocimiento privilegiado del interior de los servicios de seguridad marroquíes, que opera desde fuera del país.

La empresa francesa de ciberseguridad CybelAngel rastreó variantes del alias Jabaroot en plataformas como Telegram y encontró una conexión con otro alias: 3N16M4, empleado por el mismo actor en GitHub. Esta plataforma funciona como un portafolio profesional para desarrolladores y organiza torneos de hacking ético llamados «Capture The Flag». El usuario 3N16M4 participó en varios de esos torneos, lo que permitió a los investigadores identificar el país desde el que se conectaba habitualmente. Las pesquisas apuntaron a alguien que «puede ser ingeniero informático», que se identifica como «tunecino» y que «vive en Alemania». La empresa Zecurion llegó de forma independiente a la misma conclusión.

La firma española de inteligencia estratégica NAVAK Intelligence añade un elemento adicional al perfil: el nivel de penetración logrado por Jabaroot «es difícilmente explicable sin acceso previo privilegiado». Su hipótesis es que se trata de un ex espía marroquí con formación en sistemas de información que emigró a Alemania y desde allí ejecuta una operación comparable, en términos de impacto, a la que realizó Edward Snowden con datos de la NSA estadounidense en 2013.

Los servicios europeos verifican los datos: «esos nombres existen»

Servicios de inteligencia de toda Europa y parte del Magreb trabajan para verificar la autenticidad de los documentos, que incluyen nombres de agentes marroquíes que habrían operado en distintos países del continente. Desde el CNI español, que habría vigilado a algunos de ellos, hasta los servicios de seguridad de los Países Bajos o Francia, las pesquisas son hasta ahora positivas: los nombres existen y en algunos casos corresponden a individuos ya conocidos por la inteligencia europea.

El volumen total de datos robados asciende a varios gigabytes, lo que dificulta un procesamiento rápido. La valoración provisional de los servicios consultados es que el material parece real, aunque la lista podría ser antigua y estar desactualizada.

El agente fugado: un oscuro vínculo entre Pegasus y la «operación Ceuta»

Entre los documentos Excel filtrados en Telegram aparece el nombre de Mehdi Hijaouy, descrito como antiguo número dos de la inteligencia exterior marroquí (DGED) y durante años asesor directo de Fouad Ali el Himma. Atrapado en la guerra interna entre las dos principales agencias de inteligencia marroquíes, Hijaouy abandonó el país con secretos de Estado, pasó por Francia y llegó a España en 2024, donde estuvo a punto de ser extraditado antes de desaparecer.

Fuentes de la DGST aseguran que se oculta en algún municipio de las afueras de Madrid bajo protección del CNI. Otras versiones sostienen que los servicios españoles intentaron entregarlo y que él escapó, quedando en paradero desconocido y en situación de busca y captura por la Audiencia Nacional.

La publicación especializada en inteligencia Escudo Digital lo señala como el arquitecto técnico del operativo Pegasus contra España: el espionaje a Pedro Sánchez, varios ministros y periodistas que la Audiencia Nacional archivó en enero de 2026 por falta de cooperación de Israel, creador del programa espía.

Jabaroot lanza un nuevo aviso sobre datos de Pegasus

En uno de sus canales de Telegram, el propio Jabaroot formuló ayer la siguiente pregunta: «¿A quién le interesan los datos de Pegasus relacionados con Pedro Sánchez?». Por el momento no existen pruebas de que el hacker tenga acceso real a esa información, pero el mensaje ha reavivado la alarma entre los servicios de seguridad que siguen su rastro.

Source: El Mundo

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