Diez inmigrantes con orden de prisión entre 30 identificados en una noche en Ceuta
En un solo control nocturno en Ceuta, diez de cada treinta migrantes identificados tenían órdenes judiciales de ingreso en prisión por delitos de drogas, violencia y homicidio.

Un control nocturno en Ceuta revela órdenes de prisión en uno de cada tres identificados
En una sola noche, diez de las treinta personas identificadas por la Policía en Ceuta resultaron tener órdenes judiciales de ingreso en prisión. Según El Mundo, que ha tenido acceso a las comprobaciones policiales, los reclamados figuraban en distintos procedimientos penales por tráfico de drogas, robos con violencia, homicidio y tentativa de homicidio, entre otros delitos. La proporción —aproximadamente uno de cada tres marroquíes sometidos al dispositivo— ha vuelto a encender las alarmas entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Un agente de la Policía consultado por el periódico subrayó la gravedad del dato: «No se trata de personas simplemente con antecedentes policiales o con expedientes administrativos pendientes, sino de individuos sobre los que pesaban reclamaciones judiciales que ordenaban su localización y posterior ingreso en prisión».
La identificación, pieza clave de la respuesta policial
Para los investigadores y responsables policiales, el episodio pone de nuevo sobre la mesa una de las dificultades centrales que afronta la ciudad autónoma desde la entrada masiva registrada el 30 de julio: identificar, comprobar y depurar los antecedentes de miles de personas que accedieron en un período extraordinariamente corto, mientras los servicios policiales trabajan bajo una presión muy superior a la habitual.
El problema, según los agentes, no es solo cuántas personas permanecen todavía en Ceuta, sino quiénes son, qué antecedentes acumulan y cuál es su situación administrativa y judicial. La tarea de filiación se ha convertido así en el eje de la respuesta policial a una crisis que continúa generando nuevas derivadas.
La dimensión de las comprobaciones también se ha visto limitada por la falta de recursos. Durante las primeras semanas, cientos de personas llegaron a concentrarse ante las dependencias policiales a la espera de ser identificadas. Los efectivos desplegados para reforzar las tareas de filiación se encontraron con dificultades adicionales, entre ellas la escasez de traductores.
Agresiones sexuales y peleas diarias
A este escenario se suman otros frentes abiertos. La Fiscalía llegó a contabilizar 23 denuncias por agresión sexual relacionadas con la crisis desde el 30 de julio, con ocho presuntos autores identificados hasta finales de agosto. Cinco de las investigaciones correspondían a agresiones sexuales y nueve de las víctimas eran menores de edad.
Las peleas entre grupos de inmigrantes se han recrudecido hasta convertirse en una escena cotidiana en distintos puntos de la ciudad. Fuentes policiales sitúan en hasta una decena los enfrentamientos que pueden llegar a registrarse en un solo día. Las confrontaciones se producen entre grupos que compiten por el territorio y por el acceso a determinados enclaves. En algunos casos alcanzan una especial virulencia: los hombres presentan heridas abiertas en el cuerpo y los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) están requisando abundantes armas blancas de grandes dimensiones.
Recursos desbordados en varios frentes
La presión se mantiene en múltiples frentes simultáneos en la ciudad autónoma. La acogida, la identificación, las expulsiones y retornos, la vigilancia de la frontera y la seguridad ciudadana compiten por unos recursos que el propio Gobierno ha reconocido que fueron desbordados por la magnitud de la entrada masiva registrada entre el 30 y el 31 de julio.
Source: El Mundo