El Pequeño Nicolás evita la cárcel y busca recuperar su nombre real
Francisco Nicolás Gómez Iglesias, condenado a más de 12 años en primera instancia, no pisará prisión tras la rebaja del Supremo. Con 32 años, quiere desprenderse del alias que lo hizo famoso.

Condenado cuatro veces, Francisco Nicolás Gómez Iglesias esquiva el ingreso en prisión
Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como El Pequeño Nicolás, no entrará en la cárcel pese a acumular condenas por valor de 12 años y 5 meses en primera instancia. Según informa El País, la Audiencia Provincial ha acordado suspender la pena definitiva con el pago de 1.800 euros y el compromiso de no volver a delinquir. El joven, que fue detenido con 19 años y cumple ahora 32, aspira además a deshacerse del alias que lo catapultó a la fama mediática y recuperar su nombre real.
Cuatro procesos judiciales en menos de una década
Gómez Iglesias se ha sentado en el banquillo en cuatro ocasiones distintas desde 2021. El primero de los juicios se derivó de la falsificación de un DNI para que un amigo realizara en su nombre el examen de selectividad en 2012, hecho por el que fue condenado a un año y nueve meses de prisión. El segundo procedimiento giró en torno a la organización de una supuesta comitiva de la Casa Real para reunirse con el alcalde de Ribadeo (Lugo): la Audiencia Provincial de Madrid le impuso tres años de cárcel, pero el Tribunal Supremo lo absolvió.
En el tercer caso, Gómez Iglesias se hizo pasar por miembro del CNI y del Gobierno ante el empresario Javier Martínez de la Hidalga con el fin de cerrar negocios relacionados con una finca en Toledo. La condena inicial fue de tres años y medio, aunque el alto tribunal eliminó el delito de usurpación de funciones públicas y la redujo a dos años. El cuarto y más determinante proceso fue el que investigó una trama ilegal para obtener información confidencial de bases de datos policiales.
El Supremo rebaja la pena clave y abre la puerta a la suspensión
Esta última causa era la que más inquietaba al acusado, dado que la condena inicial de cuatro años y tres meses superaba el umbral de los dos años establecido por la ley para poder solicitar la suspensión del ingreso en prisión. El Tribunal Supremo, sin embargo, la redujo a dos años y medio al apreciar dilaciones indebidas: desde el inicio del procedimiento en 2014 hasta la sentencia definitiva había transcurrido tanto tiempo que los magistrados estimaron que la pena debía atenuarse.
Con ninguna de las penas individuales superando los dos años y sin que conste que Gómez Iglesias "haya cometido delitos con posterioridad" ni pueda ser considerado "reo habitual", la Audiencia Provincial acordó aplicar la suspensión. El pago de 1.800 euros cierra formalmente el macroprocedimiento.
Fuentes del entorno del condenado aseguran que él ha recibido la noticia "pletórico" y destacan que los sucesivos juicios se fueron "desinflando" con el paso de los años: nunca fue condenado por estafa, delito del que se le acusó con frecuencia en el debate público.
El abogado defiende la aplicación ordinaria de la ley
Juan Carlos Navarro, letrado que le ha acompañado en la mayoría de los procesos, subraya que la suspensión no constituye un trato de favor. "La ley permite la suspensión con estas características para todo el mundo por igual", señala Navarro. "Él se enfrentaba con incertidumbre, inseguridad y angustia a la posibilidad de entrar en prisión. Como cualquier persona. El que te diga que se va a enfrentar a un juicio y que lo tiene ganado es un soberbio", añade el letrado.
El entorno de Gómez Iglesias rechaza además que la participación del abogado Manuel Marchena —hijo del magistrado de la Sala de lo Penal del Supremo— en uno de los cuatro procedimientos haya supuesto ventaja alguna. Marchena padre, recuerdan las mismas fuentes, se abstuvo en ese recurso.
Entre el foco mediático y el alejamiento de la política
El pasado mes de mayo, mientras Gómez Iglesias aguardaba la resolución que determinaría si debía ingresar en prisión, acudió al show en directo del programa Línea de la Cal en el Teatro Capitol de la Gran Vía madrileña. Al ser reconocido entre el público, cientos de espectadores corearon al unísono: "Presidente, presidente". Interrogado por uno de los presentadores sobre una posible candidatura electoral, respondió: "No, paso de la política". Ante la pregunta de por qué partido se presentaría si cambiara de opinión, contestó entre risas: "Por supuesto, por ninguno de izquierdas".
En octubre de 2024 lanzó una iniciativa denominada "Mr. President" —con envío de correos diarios previo pago de suscripción— en la que prometía revelar "cosas que hasta ahora nadie ha contado". El vídeo de presentación se publicó el día exacto en que se cumplían diez años de su detención. La mayoría de los contenidos que divulgó había sido ya publicada en investigaciones periodísticas o recogida en el documental (P)ícaro: El Pequeño Nicolás, emitido por Netflix meses antes. La iniciativa se fue diluyendo sin que cuajara en un salto a la política.
Proximidad a Alvise y presencia en el ecosistema mediático joven
En los últimos tiempos, Gómez Iglesias ha frecuentado el entorno del eurodiputado Luis Pérez, conocido como Alvise, junto a quien se le ha visto veranear en Marbella y con quien se desplazó a Valencia en los días posteriores a la dana de 2024. Al mismo tiempo, mantiene apariciones periódicas en programas online y podcasts dirigidos a audiencias jóvenes.
Su caso sigue dividiendo la opinión pública. Quienes lo siguieron a través de los medios —su red de contactos con figuras del PP de Mariano Rajoy, sus maniobras para hacerse pasar por enviado de la Casa Real o por miembro del CNI— reciben con incredulidad que no vaya a pisar la cárcel. Quienes lo conocen como Fran, en cambio, sostienen que lo verdaderamente llamativo fue que las actuaciones de un adolescente llegaran a investigarse con la intensidad de un caso criminal de primer orden.
Source: El País