Proxenetas marroquíes explotan sexualmente a menores inmigrantes en pisos de Ceuta

La Policía detecta viviendas en Ceuta utilizadas para prostituir a niñas llegadas en la entrada masiva de julio, ofreciéndoles comida y alojamiento a cambio.

Proxenetas marroquíes explotan sexualmente a menores inmigrantes en pisos de Ceuta

Red de explotación sexual capta a niñas inmigrantes en Ceuta con promesas de comida y techo

La Policía ha identificado varios pisos en Ceuta, propiedad de ciudadanos ceutíes de origen marroquí, donde menores inmigrantes están siendo explotadas sexualmente. Las víctimas llegaron a la ciudad autónoma durante la entrada masiva de finales de julio. El Mundo informa de que la gravedad de la situación ha llevado al desplazamiento de un equipo especializado de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) para hacerse cargo de la investigación.

Según las pesquisas policiales, las mafias captaron a las niñas una vez que cruzaron la frontera y ya se encontraban en territorio español, aprovechando su situación de extrema vulnerabilidad. El mecanismo detectado parte, en algunos casos, de una oferta aparentemente básica: comida y un lugar donde dormir. Bajo este reclamo, proxenetas marroquíes trasladan a las menores a pisos y chalés de ciudadanos ceutíes para obligarlas a ejercer la prostitución.

Los investigadores han comenzado a detectar un número creciente de viviendas con estas características. La Policía trata ahora de determinar quién está detrás de estas redes, cuál es su verdadera dimensión y cuántas menores podrían estar siendo víctimas de esta actividad.

Perfil de las víctimas y alcance de la investigación

La preocupación policial se explica, en parte, por el perfil de las posibles víctimas: menores de edad, inmigrantes y, en muchos casos, sin red familiar o social capaz de protegerlas. Su situación las convierte en un objetivo especialmente vulnerable para quienes buscan aprovecharse de su desamparo. La llegada a Ceuta, lejos de poner fin al riesgo al que se enfrentan, puede convertirse en el inicio de un nuevo circuito de explotación.

Los agentes de la UCRIF desplazados a la ciudad están centrando sus esfuerzos en identificar los pisos utilizados, las personas que los gestionan y las conexiones que puedan existir entre quienes ofrecen alojamiento a las menores y las organizaciones dedicadas a su explotación. El objetivo declarado es evitar que estos puntos se consoliden como estructuras estables antes de que puedan ser desmanteladas.

Las redes, según los investigadores, no necesitan grandes infraestructuras para operar. Basta con disponer de una vivienda, ofrecer techo y comida a una joven que carece de alternativas y aprovechar después su situación de dependencia. Por eso los agentes tratan de localizar y desmantelar estos puntos de forma preventiva. Además de identificar los lugares donde presuntamente se produce la explotación, resulta fundamental localizar a las menores y garantizar su protección.

Crisis migratoria en el límite

La explotación sexual de menores inmigrantes se convierte así en una nueva derivada de la crisis migratoria que atraviesa Ceuta. La situación añade una capa adicional de gravedad a una ciudad que ya llevaba semanas funcionando al límite de sus recursos.

El dispositivo policial acumula una presión extraordinaria. Los agentes no solo tienen que responder a la presión migratoria en la frontera y en las calles, sino también investigar los delitos que se producen, detener a los responsables, custodiar a los arrestados y trasladarlos a los juzgados para ponerlos a disposición de la autoridad judicial.

El propio Consejo General del Poder Judicial ha acordado reforzar los juzgados de Ceuta ante el incremento de denuncias y procedimientos derivados de la crisis. La sobrecarga, señala El Mundo, no afecta únicamente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Miles de inmigrantes permanecen pendientes de una solución mientras los servicios públicos de la ciudad continúan sometidos a una presión extraordinaria.

El temor entre agentes de la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Ejército es que esta situación se prolongue y que la excepcionalidad acabe convirtiéndose en normalidad. La crisis de Ceuta, advierten, no puede resolverse simplemente incrementando puntualmente los turnos o enviando unidades durante unos días.

Emboscada a militares en Benzú

En la madrugada del pasado jueves, un grupo de entre 30 y 40 hombres extranjeros tendió una emboscada a cuatro militares del Grupo de Regulares que se dirigían a su punto habitual de vigilancia en la zona de Benzú. Patrullaban en un vehículo no blindado. «No iban armados ni con equipo de protección adecuados», señaló a El Mundo un militar desplazado en Ceuta. La acción se saldó con 12 detenidos; un juez ya ha expulsado a 11 de ellos tras ser puestos a disposición judicial por la Policía Nacional.

Source: El Mundo

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