A 25 años del 11-S, familias de víctimas temen no ver el juicio a Khalid Sheikh Mohammed

El juicio contra el presunto cerebro de los atentados del 11 de septiembre sigue sin comenzar, 25 años después. Familiares de las víctimas temen no vivir para verlo.

A 25 años del 11-S, familias de víctimas temen no ver el juicio a Khalid Sheikh Mohammed

Un cuarto de siglo de espera sin condena

El gobierno de Estados Unidos lo calificó como el "acto criminal más atroz cometido en suelo estadounidense en la historia moderna". Sin embargo, según informa El Deber, 25 años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el juicio contra el presunto cerebro de los ataques aún no ha comenzado, y las familias de las víctimas temen que el tiempo se agote antes de que se haga justicia.

John Resta perdió a su hermano Tom y a la esposa de este, Sylvia, quien estaba embarazada de siete meses cuando murió. La pareja trabajaba como operadores financieros en el piso 92 de la Torre Norte del World Trade Center, uno de los edificios contra los que secuestradores estrellaron aviones comerciales aquel martes de septiembre. Un tercer avión impactó contra el Pentágono, en Virginia, y un cuarto se estrelló en un campo de Pensilvania tras la rebelión de los pasajeros. En total, casi 3.000 personas perdieron la vida.

"Después de tanto tiempo, todavía se me hace un nudo en la garganta", declaró Resta entre lágrimas. Aunque han pasado 25 años, afirmó que el 11-S está "casi constantemente" en su mente.

Audiencias en Guantánamo, sin juicio a la vista

Resta ha viajado en cuatro ocasiones a la base naval estadounidense de Guantánamo para presenciar las audiencias preliminares del caso contra Khalid Sheikh Mohammed —conocido como KSM y señalado como el principal ideólogo de los atentados— y sus cuatro coacusados. Describe el proceso como "arduo y tedioso".

Mohammed permanece recluido en esa base, situada en el sureste de Cuba, desde hace 20 años, sin haber sido condenado en ningún momento. El proceso previo al juicio ha sido presidido ya por cinco jueces militares distintos. El mes pasado se fijó una nueva fecha para el inicio del juicio: junio de 2028.

Resta, sin embargo, se prepara para nuevos retrasos. Su padre cumplirá 98 años en noviembre, y varios tíos y tías también esperan llegar a ver el proceso. "No creo que mis padres esperen vivir lo suficiente", comentó. Añadió además otra preocupación: "Ojalá todos los acusados sigan vivos para cuando llegue el juicio. Es una gran preocupación".

"No quiero que mueran sin haber sido condenados"

Stephan Gerhardt realizó este año su sexto viaje a Guantánamo. Su hermano menor, Ralph, murió en los atentados. Para él, obtener condenas es algo vital, aunque también algo en lo que preferiría no tener que pensar.

"Quiero centrarme en los recuerdos", afirmó. "Todavía conservo el coche de Ralph. Intento restaurarlo y dejarlo impecable. Hace poco visité a mis padres y encontramos algunas cosas suyas que ellos guardaban; lo que uno siente es algo así como: 'Sí, son solo cosas viejas, pero pertenecieron a mi hermano pequeño'".

Gerhardt describió como su "mayor preocupación" que Mohammed y sus presuntos cómplices fallezcan antes de ser condenados. "Están envejeciendo. No quiero que mueran sin haber sido condenados, porque sería una injusticia para todos los familiares: capturamos a estas personas, pero nunca llegamos a juzgarlas ni a condenarlas por el asesinato masivo de nuestros seres queridos".

La tortura, el principal obstáculo del caso

Mohammed ha sido acusado de conspiración y asesinato. El acta de acusación enumera a 2.976 víctimas. Se le atribuye haber diseñado el plan de entrenar pilotos para estrellar aviones comerciales contra edificios emblemáticos y haberlo presentado a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda. El propio Mohammed afirmó en su momento haber planeado la "operación del 11 de septiembre de la A a la Z".

No obstante, días después de fijarse la fecha del juicio para 2028, el juez militar desestimó las confesiones que Mohammed realizó ante agentes del FBI en Guantánamo. En su fallo, el juez describió el trato que la CIA dispensó al acusado como un "abuso físico y mental extraordinario" y dictaminó que las confesiones no fueron voluntarias, por lo que no podrán utilizarse como prueba en el juicio.

Mohammed y sus coacusados habían permanecido años en prisiones secretas de la CIA —denominadas "sitios negros"— antes de ser trasladados a Guantánamo. Allí fueron sometidos a técnicas como el ahogamiento simulado y posturas forzadas, según señaló Kasey McCall-Smith, profesora de derecho internacional en la Universidad de Edimburgo.

"Todos los aspectos del caso se han litigado en torno a la cuestión de la tortura", declaró McCall-Smith.

John Ryan, autor del libro America's Trial: Torture and the 9/11 Case on Guantanamo Bay, explicó que la exclusión de las confesiones priva a la fiscalía de lo que había considerado su prueba más sólida. Los fiscales cuentan con otras evidencias, como llamadas telefónicas interceptadas y grabaciones secretas, aunque no está garantizado que puedan presentarse en el juicio.

La tortura a la que fueron sometidos los acusados, señalan los expertos, ha sido la causa principal de los prolongados retrasos del caso, que acumula más de dos décadas sin llegar a juicio oral y con el marcador de víctimas —2.976 nombres en el acta de acusación— como permanente recordatorio de lo que aún está pendiente de juzgar.

Source: El Deber