Escasez de patrulleras inutiliza el sistema antidroga SIVE en la costa andaluza

Solo tres patrulleras de alta velocidad están operativas para vigilar casi 1.000 km de litoral andaluz frente a unas 600 narcolanchas. El SIVE detecta cada movimiento, pero sin medios para interceptar las alertas.

Escasez de patrulleras inutiliza el sistema antidroga SIVE en la costa andaluza

Solo tres patrulleras para casi 1.000 kilómetros de costa andaluza

La costa de Andalucía está vigilada en tiempo real por el SIVE, pero el sistema de detección ha perdido su eficacia práctica: no hay embarcaciones suficientes para responder a las alertas. Según informa ABC, frente a una estimación de 600 narcolanchas activas en el litoral —cifra del Departamento de Seguridad Nacional—, la Guardia Civil dispone de no más de 20 patrulleras, muchas de ellas fuera de servicio o sin capacidad para alcanzar a las lanchas de los traficantes.

Los llamados petaqueros —embarcaciones que abastecen de combustible a las narcolanchas— operan con plena conciencia de esta brecha. Saben que el sistema los localiza, pero también que nadie acudirá a interceptarlos. «No puedes acudir a todos los avisos. No hay patrullas en el mar. El SIVE funciona bien, pero no se pueden cubrir las alertas», declara a ABC un agente destinado en la lucha contra el narcotráfico en Andalucía.

El SIVE detecta, pero no puede interceptar

El SIVE —Sistema Integrado de Vigilancia Exterior— es la red tecnológica de la Guardia Civil que monitoriza las costas españolas mediante radares de largo alcance, cámaras infrarrojas, sensores ópticos e inteligencia artificial. Los datos de cada estación sensora llegan al instante a bases terrestres desde donde se coordina la respuesta operativa. El sistema sirve también para localizar desaparecidos en el mar, pateras en situación de emergencia y embarcaciones a la deriva, pero su principal carga de trabajo proviene del narcotráfico.

Los narcos llegaron a atacar las antenas del SIVE e intentaron sabotearlo. Ya no hace falta: la limitación no está en la detección, sino en la respuesta. El sindicato Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) denuncia que las patrulleras disponibles no superan la veintena, y que buena parte de ellas no están operativas.

Las Aister HS60: seis en total, tres en uso

La embarcación más eficaz para perseguir narcolanchas es la Aister HS60, que alcanza los 60 nudos de velocidad y mantiene estabilidad en los giros bruscos necesarios para el cerco y la intercepción. La Guardia Civil cuenta con seis de estas unidades en el litoral andaluz, pero el número real operativo es aún menor.

Una de las Aister de Cádiz está en reparación por problemas en las cuadernas de aluminio del casco. Otra, con base en Huelva, fue intervenida judicialmente al tratarse de una de las embarcaciones involucradas en el accidente en el que perdieron la vida los agentes Germán Pérez y Jerónimo Jiménez, fallecidos mientras perseguían una narcolancha. La de Málaga está destinada en el Guadalquivir para impedir que embarcaciones suban por el cauce hasta la provincia de Sevilla. El resultado, según publicó ABC, es que solo tres Aister HS60 están disponibles para patrullar todo el litoral andaluz.

Embarcaciones menores, insuficientes ante las grandes lanchas

El resto de la flota se compone de embarcaciones de menor tonelaje que no tienen capacidad para interceptar las narcolanchas más potentes. Los Rodman 66, con casco de aluminio y superestructura de fibra de vidrio, miden 22 metros de eslora y alcanzan los 46 nudos, pero resultan insuficientes frente a los modelos más grandes utilizados por los traficantes.

El caso más extremo del desequilibrio de medios quedó expuesto con el asesinato de los agentes David Pérez y Miguel Ángel González en Barbate. Fueron arrollados por una embarcación de cuatro motores de 300 caballos, 14 metros de eslora y 5.000 kilos de fibra de carbono capaz de pasar por encima de las lanchas menores de la Guardia Civil.

En algunos operativos, los agentes han tenido que prestar servicio en una zodiac S43, una embarcación de doce metros impulsada por dos motores. No tiene potencia para perseguir grandes planeadoras, ni capacidad para aprehensiones de droga. Una unidad similar operativa en Ceuta tuvo que ser retirada tras sufrir averías. La que actúa en Cádiz ha sido modificada para evitar que se llene de agua durante el balanceo.

Las sanciones, otro factor que desarma la persecución

El problema no es solo la falta de medios materiales. Cuando un petaquero o un miembro de una narcolancha es detenido por la Guardia Civil en el mar, en la mayoría de los casos se enfrenta únicamente a un delito de contrabando. Los esfuerzos del operativo y el riesgo asumido por los agentes suelen traducirse en una sanción administrativa y una multa que los traficantes abonan sin dificultad. El resultado es que pocos de los detenidos en el mar ingresan en prisión.

A este panorama se suma la proliferación de los denominados taxi-patera, embarcaciones que transportan inmigrantes irregulares y que también operan desde el estrecho. Desde la invasión de Ceuta, según recoge ABC, estas lanchas han incrementado los desembarcos en las costas andaluzas, añadiendo otra variable a la que el SIVE debe responder sin medios adicionales.

La AUGC pide medidas de seguridad rechazadas

Ante la situación, la AUGC elevó a la Comisión de Prevención de Riesgos Laborales cuatro peticiones concretas: una evaluación específica de riesgos para las embarcaciones operativas, dotación mínima de cuatro agentes por embarcación en abordajes, limitación del uso de semirrígidas sin protección en actuaciones hostiles y revisión del sistema de activación de las Aister HS60. La respuesta fue negativa. «Fueron rechazadas con el argumento de que debía ser la propia tripulación quien valorase el riesgo de cada intervención», explica el sindicato.

En Cádiz, los agentes señalan que las narcolanchas acceden al mar desde múltiples puntos —San Pedro, el río Guadalete o Sancti Petri— lo que hace imposible concentrar la respuesta. El SIVE registra cada salida. Las patrulleras, en cambio, no dan abasto.

Source: ABC

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