Juicio por el acoso a la dermatóloga Elisa Pinto: López Madrid y Villarejo ante los tribunales

La doctora madrileña Elisa Pinto recibió más de 70 amenazas anónimas en 2014 tras negarse a seguir el juicio arranca a principios de año contra el empresario y el excomisario.

Juicio por el acoso a la dermatóloga Elisa Pinto: López Madrid y Villarejo ante los tribunales

Doce años de acoso y dos agresiones físicas: el caso que lleva a López Madrid y Villarejo al banquillo

Según Ideal, a principios de este año los tribunales juzgarán al empresario Javier López Madrid y al excomisario José Manuel Villarejo por la campaña de hostigamiento sistemático contra la dermatóloga madrileña Elisa Pinto, cuyo origen se remonta a marzo de 2012.

«Seguimos en la puerta de tu casa, ¿por qué no bajas a hacernos compañía?»; «Tienes un hijo escayolado. Deberías cuidarlo bien. A esta edad sufren accidentes inesperados»; «Sabes que el final de esto será que te matemos en su momento». Estos son apenas tres de los más de 70 mensajes anónimos amenazantes que Pinto recibió en su teléfono a lo largo de 2014. Detrás de ellos, según el sumario, una red de poder que buscaba su silencio.

Un paciente distinguido y el inicio de una espiral

Todo comenzó en marzo de 2012, cuando López Madrid —entonces consejero de la constructora OHL, primer delegado de su matriz y yerno del marqués Juan Miguel Villar-Mir— acudió a la consulta hospitalaria de Pinto. Él tenía 47 años; ella, 43. Ambos se encontraban en la cúspide de sus carreras.

La relación médico-paciente derivó en lo que el sumario describe como una «relación de cercanía», marcada por regalos, mensajes de tono subido y llamadas telefónicas constantes. Cuando Pinto decidió consultar con una psicóloga y distanciarse de López Madrid —temerosa del comportamiento demandante de él—, el ejecutivo no aceptó el alejamiento. Lo que siguió fue, según su entorno, la demostración explícita de su «enorme poder».

Villarejo entra en escena

En septiembre de 2013, López Madrid contrató los servicios privados de Villarejo, entonces comisario en activo. El objetivo, según recoge el sumario, era acallar a la doctora, evitar que presentara una denuncia o, si lo hacía, impedir que su acción penal prosperara.

Las agendas intervenidas al comisario tras su detención en noviembre de 2017 —en el marco de la operación Tándem— documentan las visitas que López Madrid realizó a la oficina de Villarejo en el Paseo de la Castellana de Madrid. En el caso también aparecen implicados otros dos comisarios jubilados: Enrique García Castaño, alias 'el Gordo', entonces responsable de los sistemas operativos policiales, y José Luis Conde, de la Policía Judicial.

Encerrona, denuncia y primer año de acoso total

El 10 de diciembre de 2013, López Madrid y un abogado socio de Villarejo se presentaron en la consulta de Pinto en lo que su entorno describe como una encerrona. La operación fracasó. Diez días después, la doctora interpuso su primera denuncia en la comisaría de Chamartín.

El año 2014 fue de acoso total. Además de los mensajes amenazantes, los seguimientos y la presión psicológica, el 13 de enero un individuo se introdujo en el vehículo de Pinto y le pinchó con un cuchillo en el hombro izquierdo. El aviso era inequívoco.

Villarejo activó además su circuito mediático para lanzar una campaña pública de desprestigio contra la doctora: de víctima pasó a ser retratada en determinados medios como una acosadora enloquecida con afán de notoriedad. «Fue el comienzo de su muerte civil», señalan desde su entorno.

Segunda agresión, esta vez delante de su hijo

El 10 de abril de 2014 se produjo una segunda agresión física. Un individuo apuñaló a Pinto en su propio vehículo, en presencia de su hijo de entonces diez años. La herida fue en el abdomen. «Él quiere que cierres la boca», le dijo el agresor antes de huir.

Pinto identificó en dos ocasiones a José Manuel Villarejo como autor de esa agresión durante una rueda de reconocimiento fotográfico. El comisario presentó pruebas que, según el sumario, resultaron falsas para desvincularse del episodio.

El comisario jefe que se atrevió a actuar

La denuncia de Pinto llegó al comisario jefe Jaime Barrado, quien en mayo de 2015 autorizó la rueda de identificación que señaló a su compañero. Esa decisión le costó un enfrentamiento con la órbita de Villarejo dentro de la cúpula policial. Según adelantó El Diario.es esta semana, Barrado recibió recientemente un intento de soborno para comprar su silencio, hecho que ha denunciado ante la Guardia Civil.

El caso pasó después al inspector Alberto Carba —conocido años más tarde por la detención del productor musical Nacho Cano—, quien según el entorno de la doctora elaboró un informe plagado de incorrecciones con el fin de exculpar a Villarejo, incriminar a Pinto por denuncia falsa y desacreditar el testimonio de su hijo, testigo presencial de la segunda agresión.

El empresario que hoy preside consejos de administración

López Madrid, actualmente consejero del Grupo Villar-Mir —propietario de empresas como Ferroglobe o Fertiberia—, denunció a Pinto ante la Fiscalía de Menores en enero de 2016, cuando el caso ya había sido amplificado por periodistas del entorno de Villarejo.

Las secuelas de estos doce años de acoso, según quienes rodean a la doctora, siguen siendo visibles en su rostro. Elisa Pinto es hija de un judío sefardí nacido en Tetuán y nacionalizado español en 1968. Una vida construida con esfuerzo que, a partir de aquella consulta de 2012, se vio sometida a lo que el sumario describe como una operación de destrucción personal orquestada desde las más altas esferas del poder económico y policial.

Source: Ideal

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