Mafias cobran hasta 9.000 euros a migrantes en Ceuta para cruzar a la Península en lancha

La Policía detiene a cinco personas de dos redes criminales que explotaron la entrada masiva en Ceuta para traficar con migrantes en embarcaciones sin medidas de seguridad.

Mafias cobran hasta 9.000 euros a migrantes en Ceuta para cruzar a la Península en lancha

Cinco detenidos por cobrar hasta 9.000 euros a migrantes para cruzar el Estrecho desde Ceuta

La Policía Nacional ha desarticulado dos redes criminales que cobraban hasta 9.000 euros a migrantes en situación irregular por trasladarlos clandestinamente desde Ceuta hasta las costas andaluzas en pequeñas embarcaciones, de noche, hacinados y sin chalecos salvavidas. Así lo informó el Ministerio del Interior este viernes, según recoge El País.

Los cinco presuntos integrantes de ambas organizaciones fueron detenidos en los últimos días por agentes de la Brigada de Extranjería. Cuatro de ellos —dos arrestados en Ceuta y otros dos en La Línea de la Concepción (Cádiz)— son varones de nacionalidad española y enfrentan cargos por organización criminal y favorecimiento de la inmigración irregular. El quinto detenido ha ingresado en prisión provisional tras transportar a siete personas en una barca de cinco metros de eslora que se quedó sin combustible a mitad del Estrecho la noche del 14 de agosto.

El filón de la entrada masiva

Las redes aprovecharon la llegada de más de 80.000 personas a nado a Ceuta los días 30 y 31 de julio para intensificar su actividad. Las últimas estimaciones oficiales cifran en 5.000 los migrantes que aún permanecen en la ciudad autónoma, aunque otras fuentes elevan esa cifra al doble. De los que quedan, más de 2.000 son menores de edad.

Fuentes policiales consultadas por El País explican el encarecimiento del servicio con una lógica de mercado: "Hay más demanda y las mafias han subido los precios". El importe, ya elevado antes de la crisis, ha alcanzado los 9.000 euros por persona en las últimas semanas, un precio superior al habitual según fuentes cercanas a las pesquisas.

La primera organización: lanchas rápidas desde La Línea

La investigación de la primera red arrancó el 13 de agosto, cuando la Policía localizó una "lancha rápida" —embarcación con uno o dos motores fueraborda— encallada en un saliente rocoso de la zona costera de Benzú, junto al espigón de El Tarajal, escenario de la entrada masiva. El análisis del casco reveló marcas y daños propios de navegación a alta velocidad, compatibles con un uso reciente para el traslado de personas.

La organización, que opera desde hace tiempo entre Marruecos, Ceuta y La Línea de la Concepción, disponía de captadores en la ciudad autónoma encargados de reclutar a migrantes dispuestos a pagar. Una vez aceptaban, los trasladaban a domicilios, garajes y otros inmuebles controlados por la trama, donde aguardaban hasta ser conducidos en vehículo a puntos costeros de embarque, habitualmente zonas abruptas como Calamocarro. Para evitar los controles policiales —muy reforzados en las últimas semanas—, los integrantes tomaban precauciones en cada desplazamiento.

Las embarcaciones partían desde la costa gaditana, recogían a los migrantes en Ceuta y los llevaban directamente a la Península, donde otros miembros de la red los esperaban para dispersarlos en tierra. Los pilotos de las lanchas eran contratados por cantidades "elevadas" de dinero y contaban con experiencia en "navegación rápida" y en "realizar maniobras evasivas y sortear los controles policiales", según destaca la Policía Nacional en su nota oficial.

La segunda investigación: cinco horas a la deriva en la niebla

El segundo operativo se desencadenó la madrugada del 14 de agosto, cuando siete personas llegaron a la playa de El Burgo, próxima a La Línea de la Concepción, a bordo de una pequeña barca en condiciones extremas. Según relataron los ocupantes a los agentes, habían partido antes de medianoche y pasaron cerca de cinco horas en un mar cubierto por densa niebla, con frío intenso y la ropa empapada por el oleaje que entraba en la embarcación.

Cada uno de los siete había pagado 8.000 euros por el trayecto. La travesía se agravó cuando la barca se quedó a la deriva al agotarse el combustible. Ninguno de los pasajeros llevaba chaleco salvavidas, y casi ninguno sabía nadar.

El único detenido en relación con este caso está acusado de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, agravado por el ánimo de lucro, la especial vulnerabilidad de las víctimas y el peligro para sus vidas. El juez le ha impuesto prisión provisional.

Un negocio construido sobre el riesgo ajeno

Los trayectos descritos en ambas investigaciones tienen en común la desproporción entre el precio exigido y las condiciones ofrecidas: horas de navegación nocturna en embarcaciones de pequeño calado, sin equipos de seguridad y expuestos a las condiciones del Estrecho. Las redes, según las fuentes policiales, incrementaron sus tarifas precisamente cuando el número de potenciales clientes —migrantes en situación irregular varados en Ceuta— alcanzó su punto máximo tras la entrada masiva de finales de julio.

Source: El País

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