Italia prorroga 15 días los controles fronterizos con España por la crisis de Ceuta
El Gobierno de Meloni extiende hasta el 15 de septiembre la suspensión temporal de Schengen con España, en un compromiso interno entre Piantedosi y Tajani.

Roma extiende dos semanas más los controles Schengen sobre vuelos y barcos desde España
Italia ha decidido prolongar otros 15 días las verificaciones fronterizas a los pasajeros que llegan en avión y barco procedentes de España. La suspensión temporal del Espacio Schengen entre ambos países, activada el pasado 1 de agosto a raíz de la crisis migratoria en Ceuta, expiraba este lunes 31 de agosto, pero el Ejecutivo de Giorgia Meloni ha optado por mantenerla hasta el 15 de septiembre. La medida, adelantada por La Vanguardia, es el resultado de un debate interno que enfrentó a los ministros de Interior y Exteriores.
La intención inicial del Gobierno italiano era prolongar los controles durante un mes completo, pero tras una reunión celebrada el lunes por la mañana entre Meloni, el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, y el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, se alcanzó una solución intermedia de dos semanas por razones de carácter técnico. Piantedosi había defendido levantar la medida, mientras que Tajani y la propia Meloni se inclinaban por mantenerla. La prórroga de quince días fue el punto de encuentro.
El Ministerio del Interior italiano justificó formalmente la decisión por la "persistencia de los elementos de valoración que llevaron a su reintroducción el pasado 1 de agosto", aunque reconoció "las iniciativas ya emprendidas por España, junto con la Unión Europea, para que la situación en esa zona pueda encaminarse hacia una próxima normalización". Piantedosi comunicó las razones de la prórroga a su homólogo español, Fernando Grande-Marlaska, en lo que el ministerio italiano describió como "una constructiva conversación telefónica". El propio Piantedosi expresó abiertamente su deseo de que esta sea "la última prórroga".
La respuesta española: reciprocidad inmediata
Madrid respondió de forma inmediata y simétrica. El Ministerio del Interior español anunció que también prolongará durante quince días los controles a los pasajeros que llegan por mar o aire procedentes de Italia. España había instaurado estas verificaciones el 8 de agosto, tras la decisión italiana, en una reacción que Meloni interpretó en su momento como una represalia. Según Interior, hasta el domingo se habían controlado 1.066 vuelos y 12.337 pasajeros, con 1.788 agentes desplegados en el operativo.
Roma también hizo balance de su primer mes de controles. Desde el 1 de agosto se comprobaron los registros de pasajeros de casi 500.000 personas y más de 180.000 viajeros procedentes de España fueron identificados a su entrada en Italia. El resultado fueron 31 rechazos en frontera —ocho de ciudadanos marroquíes— y seis detenciones. Ninguna de las personas interceptadas procedía de Ceuta, datos que ponen de manifiesto el limitado impacto práctico de la medida tras un mes de aplicación.
Las voces más duras dentro del bloque gobernante
El tono conciliador de Piantedosi contrasta con el de los sectores más próximos a Meloni. Carlo Fidanza, jefe de la delegación de Hermanos de Italia en el Parlamento Europeo y cercano a Vox, ha denunciado la existencia de "traficantes que organizan traslados hacia la España peninsular" y el "riesgo de infiltraciones yihadistas". "En este contexto, Italia tiene el deber de defender sus fronteras", sostiene. La incógnita que persiste es cómo podrían desaparecer en apenas quince días los riesgos que Roma invoca para mantener los controles.
Por el momento, el Gobierno italiano se aferra a un argumento formal: mientras siga vigente en Ceuta la "situación de interés para la Seguridad Nacional" —el denominado "mando único" decretado por el Gobierno de Pedro Sánchez—, Roma considera que persisten las condiciones excepcionales que justifican las verificaciones. El problema es que esta figura, que establece una coordinación reforzada de las administraciones bajo la dirección del Ejecutivo español, estará en vigor en principio hasta el 31 de diciembre. Las dos semanas de prórroga difícilmente resolverán por sí solas el conflicto.
El Consejo Europeo de octubre, en el horizonte
En el Ejecutivo de Meloni existe además la tentación de mantener abierto el pulso al menos hasta el próximo Consejo Europeo, previsto para los días 15 y 16 de octubre. Roma podría intentar entonces volver a aislar a Sánchez en materia migratoria, apoyándose en la iniciativa promovida por Italia y Dinamarca tras la entrada masiva en Ceuta, respaldada por otros veinte líderes europeos que reclamaron una respuesta coordinada a escala comunitaria ante la crisis.
Sin embargo, fuentes del Gobierno español advierten de que esta estrategia puede convertirse en un arma de doble filo. Italia tiene abierto en Bruselas otro frente migratorio: el de los llamados "dublinantes", solicitantes de asilo que, según las normas europeas sobre qué Estado debe tramitar cada solicitud, pueden ser trasladados al país responsable —en muchos casos el de primera entrada en la UE—. Alemania y Austria han comenzado este verano a reactivar esos traslados hacia Italia, que durante años quedaron prácticamente paralizados.
España, en cambio, pese a estar también en condiciones de solicitar estos traslados, ha optado hasta ahora por no hacerlo, una actitud que el propio Piantedosi ha reconocido públicamente como un gesto distensivo. Fuentes españolas advierten de que esa posición podría cambiar si Meloni mantiene el enfrentamiento con Madrid a cuenta de Ceuta.
La partida entre Roma y Madrid está lejos de resolverse con una prórroga de quince días.
Source: La Vanguardia