Toque de queda en Ecuador: 1.283 detenidos y solo un objetivo criminal capturado
Ecuador levantó el toque de queda de dos semanas en cuatro provincias con resultados cuestionados: un solo criminal priorizado capturado entre más de 1.200 detenidos.

Ecuador cierra dos semanas de toque de queda con balance controvertido
Ecuador dio por terminado el toque de queda que mantuvo durante dos semanas en cuatro provincias del país. Según informa elpais.com, unos 6,5 millones de personas tuvieron prohibido salir de sus hogares desde el anochecer hasta el amanecer. La restricción fue total: el Gobierno no emitió salvoconductos ni siquiera para sectores productivos, y mantuvo a la prensa alejada de los operativos. Para sostener la medida, desplegó —de acuerdo con cifras oficiales— a 75.000 uniformados, con apoyo logístico de Estados Unidos.
El ministro del Interior, John Reimberg, se convirtió en el rostro visible de la ofensiva. "No salga, no queremos víctimas colaterales", repitió durante los días de vigencia de la medida. El mensaje del Ejecutivo fue claro: la noche quedaría bajo control del Estado.
Un solo objetivo criminal capturado
El balance oficial, sin embargo, no refleja los resultados que la retórica gubernamental había anticipado. De los 1.283 detenidos por violar el toque de queda, apenas un "objetivo criminal priorizado" fue capturado. Otros dos sospechosos con vínculos delictivos también fueron aprehendidos, entre ellos alias Perris, asesinado tres días después en la cárcel de Guayaquil.
El resto del inventario incluye 56 armas decomisadas, 207 motocicletas retenidas, 781 vehículos registrados, 107 recuperados y nueve a los que se les retiraron los vidrios polarizados. Acciones que la Policía realiza habitualmente sin necesidad de restringir la movilidad ciudadana.
El Ministerio de Defensa concentró parte de su ofensiva en la minería ilegal. Los números son voluminosos pero escasos en explicaciones: 806 detenidos sin detalle de los delitos imputados, más de 5.400 explosivos incautados, 25.613 dólares decomisados, 32 retroexcavadoras inutilizadas, 256 bocaminas destruidas y cinco pistas clandestinas localizadas, correspondientes al periodo del 15 al 29 de marzo. El balance de la última noche del toque de queda no había sido entregado al cierre de esta información.
"Marketing", según analistas de seguridad
El analista en seguridad Fernando Carrión resume el despliegue en una palabra: marketing. Señala que no existe, hasta ahora, un balance integral ni información detallada, y que lo poco conocido ha sido filtrado de forma fragmentaria a través de los medios.
Carrión apunta además a un error estratégico: la difusión previa de los operativos. "La promoción previa de los operativos dio tiempo a estas organizaciones para reaccionar", explica. Algunos cabecillas, sostiene, probablemente se desplazaron a otras ciudades. Es el conocido "efecto globo": la presión en un territorio empuja el delito hacia otro. "Muchas de estas estructuras pudieron moverse a Quito o Cuenca, no solo para esperar, sino para expandirse", advierte.
Para Carrión, no se trató de una derrota del crimen organizado, sino de una retirada calculada. "Optaron por no confrontar al Estado", dice. Una táctica similar a la de 2024, cuando el presidente Daniel Noboa declaró el conflicto armado interno y militarizó las calles. Entonces, los homicidios bajaron durante un par de meses antes de volver a aumentar.
Dudas sobre la cooperación con Estados Unidos
La cooperación con Estados Unidos también genera interrogantes. El Gobierno ha mencionado líneas generales —capacitación, inteligencia, intercambio tecnológico— sin ofrecer detalles concretos. La primera operación conjunta, anunciada a inicios de marzo, consistió en un bombardeo contra un supuesto campamento del grupo disidente Comandos de la Frontera, en Sucumbíos. La versión oficial fue cuestionada por el testimonio de un campesino que asegura que en el lugar solo había una granja dedicada a la cría de ganado.
El Gobierno defiende la restricción como una herramienta necesaria en su guerra contra el crimen. Uno de sus efectos fue contener los homicidios intencionales en las cuatro provincias donde se aplicó, que hasta entonces registraban un aumento sostenido. Sin embargo, los asesinatos continuaron ocurriendo durante el día y en los horarios cercanos al inicio del toque de queda.
El costo cotidiano para los ciudadanos
Entre quienes vivieron la restricción, las dudas pesan más que las cifras oficiales. Andrea Medina, propietaria de un pequeño local de batidos y sándwiches en los alrededores de un hospital en Guayaquil, trabajaba antes las 24 horas, los siete días de la semana. "Con el toque de queda cerraba a las diez de la noche como máximo. Todo lo que se ganaba en la noche se perdió. Tampoco podía seguir pagando todas las horas a la persona que atendía. Es una afectación en cadena", cuenta. Su balance personal es escéptico: "¿A quién benefició? Siguen robando, siguen matando, siguen extorsionando. Yo lo veo todo igual".
Carlos Pérez, taxista, no trabajaba en horario nocturno, pero sintió el golpe de otra manera. Los clientes disminuyeron porque la gente dejó de salir, y las largas filas para abastecerse de combustible consumieron su tiempo. "Fui a poner gasolina y, sin mentirle, me demoré 57 minutos. Es demasiado tiempo que se pierde para trabajar", relata.
Para Jhony Rodríguez, la conclusión es directa. Haber presenciado un asalto durante el día le basta: "Nada ha cambiado. Los criminales dejaron de salir por la noche y ahora roban y matan más de día".
No todos comparten esa lectura. En el barrio Las Malvinas, uno de los más golpeados por la violencia en Guayaquil, Miriam Suárez percibe un cambio tangible. "Por mi casa había tantas bandas y ahora no hay ninguna. Y todas las noches pasan las Fuerzas Armadas", dice con alivio.
Durante 15 días, la vida cotidiana se alteró: mayor gasto en transporte, calles con basura acumulada porque los recolectores no lograban completar sus rutas, y una sensación generalizada de ciudad a medio ritmo. La mayoría de los detenidos resultaron ser personas que incumplieron el horario de restricción, sin vínculos comprobados con estructuras criminales.
Source: Google News EC — Guayaquil