Carreras ilegales de coches en España: 147 operaciones desmanteladas en medio año

La Guardia Civil desmanteló 147 competiciones ilegales de vehículos en el primer semestre del año. Once detenidos en Madrid, de entre 18 y 25 años.

Carreras ilegales de coches en España: 147 operaciones desmanteladas en medio año

Carreras clandestinas al estilo Fast & Furious se extienden por toda España

Once hombres de entre 18 y 25 años fueron arrestados en Madrid tras una operación del Grupo de Investigación de Accidentes de Tráfico (GIAT), que desde principios de 2025 lleva un seguimiento sistemático de las denominadas kedadas: concentraciones ilegales de vehículos modificados para competir a alta velocidad. Según informa El País, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha desactivado 147 de estas carreras en el primer semestre del año en todo el territorio nacional.

A los detenidos se les imputan delitos de conducción temeraria, falsedad documental, simulación de delitos, desobediencia grave a agentes de la autoridad y pertenencia a organización criminal.

Redes sociales, apuestas y bengalas

La logística de estos grupos sigue siempre el mismo patrón. A través de Instagram, WhatsApp y Telegram, los organizadores difunden un anuncio con los detalles básicos de la velada. El punto de reunión previo se fija en aparcamientos grandes con acceso rápido a vías de alta capacidad. En Madrid se utilizan habitualmente los del estadio Metropolitano, el centro comercial Xanadú —en la autovía de Extremadura, en Arroyomolinos— y La Gavia, próximo a la A-3 en dirección a Valencia.

Para ser aceptado en el grupo es necesario superar un cuestionario y enviar fotografías del propio vehículo. La actividad delictiva ha escalado con el tiempo: los participantes financian los gastos de organización mediante crowdfunding entre los asistentes, con el que sufragan bengalas, botes de humo, fuegos artificiales e incluso pistolas Táser para hacer frente a la Policía y la Guardia Civil en caso de intervención.

Pasamontañas, matrículas ocultas y ataques a agentes

"En las carreras utilizan pasamontañas y tapan las placas de matrícula para que no se les pueda identificar. Algunos tienen hasta dispositivos más sofisticados, como es el dar la vuelta a la matrícula de manera electrónica. Así evitan las multas y que sean identificados", explica el teniente responsable del GIAT de Madrid, Martín Hervás.

Hervás, que dirige el grupo junto con ocho agentes, describe un cambio de actitud a partir de octubre o noviembre de 2025: "Notamos que otro grupo tomaba el mando de las carreras. Se hicieron más agresivos". En Borox (Toledo), dos guardias civiles que patrullaban en un coche oficial fueron rociados con un extintor; los agentes tuvieron que retroceder a toda velocidad para no ser agredidos. El teniente cifra la asistencia a las últimas concentraciones en más de 500 personas.

Cualquier noche, cualquier carretera

Las noches de fin de semana y festivos son las preferidas, aunque en verano la actividad puede producirse "cualquier día", según el capitán jefe del GIAT Central, José Luis Sánchez. Una vez reunidos en el punto de partida, los organizadores comunican la ubicación exacta de la carrera, que puede situarse en cualquier punto del país. Algunas concentraciones han derivado en desplazamientos desde Madrid hasta Navarra, con participantes que se unen desde la Comunidad Foral o el País Vasco.

El traslado hasta el destino se realiza a velocidades de vértigo y sirve en sí mismo como competición informal. No es infrecuente ver a estos vehículos circulando de madrugada por la M-40 haciendo zigzag entre el tráfico. "Más de una ocasión lo hacen en el sentido contrario de la marcha, con el grave riesgo para el resto de los conductores. Es muy difícil pararlos en esas circunstancias", señala el capitán Sánchez. En otras ocasiones optan por el extremo opuesto y bloquean una autovía circulando a menos de 10 kilómetros por hora. "Hacen lo que les da la gana", resume el teniente Hervás. Lo que los asistentes no saben, añade, es que entre el público hay agentes de paisano del GIAT que graban y documentan todo.

Volkswagen Polo, Seat León y motores trucados

Los vehículos implicados abarcan desde turismos económicos —Volkswagen Polo, Seat Ibiza o León— hasta modelos de gama media-alta como Golf, Audi A3 o A5 y BMW de Serie 3. Todos van preparados con modificaciones mecánicas: cambio de escapes, incorporación de óxido nitroso, bajada de suspensiones y distintos potenciadores de velocidad. "Cuando tienen que pasar la ITV se lo quitan todo y luego lo vuelven a poner", indica el teniente.

"Son jóvenes que trabajan y que dedican todo el dinero que cobran a modificar el coche", apunta el capitán Sánchez. En el caso de las dos ruedas, el rango va desde ciclomotores trucados que alcanzan velocidades para las que su chasis no está diseñado, hasta motocicletas de gran cilindrada capaces de superar los 200 kilómetros por hora.

La puesta en escena

Una vez en el punto elegido, los coches aceleran y queman rueda mientras bengalas y antorchas iluminan la zona. Botes de humo añaden efectismo visual. Dos vehículos se colocan en paralelo y un organizador situado entre ambos da el banderazo de salida. La carrera concluye cuando uno de ellos alcanza primero un punto marcado en el recorrido, donde otro integrante del grupo espera como juez de llegada.

Source: El País

Read this article in English