Juicio en París por asesinato de Aramburu: xenofobia y extremismo ante la justicia francesa

La madre de Federico Martín Aramburu testificó que insultos xenófobos precedieron el tiroteo de 2022 en París. Cuatro acusados, incluidos dos exmiembros de la ultraderecha francesa, enfrentan cadena perpetua.

Juicio en París por asesinato de Aramburu: xenofobia y extremismo ante la justicia francesa

Madre de Aramburu denuncia humillación xenófoba antes del tiroteo mortal en París

Según latinamericanpost.com, el juicio en París por el asesinato del jugador argentino de rugby Federico Martín Aramburu entró el 14 de septiembre en su sexta jornada con el testimonio de su madre, Cecilia Aramburu. Frente a los acusados, separados por un vidrio blindado, describió los insultos que según su versión precedieron al disparo fatal del 19 de marzo de 2022.

Cecilia llamó a los acusados "criminales que no saben lo que es la humanidad". Su declaración se basó en el relato de Shaun Hegarty, amigo y único testigo presencial que acompañaba a Aramburu aquella noche. No fue, por tanto, un testimonio directo de los hechos.

La madre reprodujo ante el tribunal la supuesta distinción que hicieron los acusados: "Tú, argentino, tú, neozelandés", seguida de la afirmación de que ellos estaban en casa. Hegarty, de nacionalidad neozelandesa, fue el otro destinatario de esa frase. Cecilia sostuvo que su hijo sufrió una humillación deliberada basada en la nacionalidad, no un simple altercado de bar.

Los acusados y sus posiciones

Loïk Le Priol enfrenta el cargo principal de asesinato. En la apertura del juicio, el 7 de septiembre, reconoció haber causado la muerte de Aramburu, pero alegó defensa propia, dejando al tribunal la calificación jurídica del acto. Admitir responsabilidad por una muerte no equivale, en términos legales, a admitir asesinato.

Romain Bouvier, acusado de intento de asesinato, ofreció una versión distinta. Según informó EFE, negó haber tenido intención de matar y describió sus disparos como disuasorios. También pidió perdón, igual que Le Priol. Ambos arriesgan cadena perpetua, aunque ninguno ha recibido aún un veredicto.

EFE identifica a Le Priol y Bouvier como exmiembros del grupo de ultraderecha GUD. Cecilia declaró que la familia no conocía ese mundo hasta después del asesinato. Descubrir la violencia previa del grupo y la existencia de una prohibición judicial que impedía a los acusados verse entre sí agravó, según su testimonio, el dolor de la pérdida. Para ella, esa restricción incumplida plantea la pregunta de si la muerte pudo haberse evitado.

Cuatro acusados con conductas diferenciadas

El proceso juzga a cuatro personas, pero no por responsabilidades equivalentes. Lyson Rohemir, pareja de Le Priol según EFE, niega complicidad en el asesinato. Antony Sorrentino reconoce los hechos que sustentan los cargos de haber ayudado a Bouvier a intentar huir. Ambos se encuentran en libertad, a diferencia de los dos principales acusados.

El tribunal deberá evaluar cada conducta de forma separada. La participación en un homicidio y la asistencia posterior a un fugitivo son cuestiones jurídicas distintas, no variaciones de un mismo delito dentro de un círculo de conocidos.

El enfrentamiento físico previo al disparo también forma parte del análisis. Le Priol fue derribado por Aramburu antes del tiroteo. El tribunal deberá establecer la secuencia completa sin tratar ese primer golpe como explicación suficiente de todo lo que siguió. Del mismo modo, la pertenencia pasada a un grupo extremista merece escrutinio, pero no prueba automáticamente el motivo de un acto concreto.

Un viaje de negocios convertido en tragedia

Thomas Lièvremont, excompañero de Aramburu en el club Biarritz, tuvo que interrumpir su declaración, superado por el recuerdo, según EFE. Lo describió como un hombre que se oponía a la intolerancia, alguien sin motivos personales para buscar conflictos.

Aramburu y Hegarty gestionaban juntos una empresa de turismo deportivo y habían viajado a París para cerrar un contrato vinculado al Mundial de Rugby Francia 2023. Lièvremont señaló que el objetivo del viaje era asegurar un acuerdo que mejorara la estabilidad económica de la familia. Era trabajo después del rugby profesional, con obligaciones más allá del campo.

Ese detalle recupera una dimensión que los expedientes judiciales tienden a aplanar. Aramburu no era únicamente un exinternacional argentino ni un símbolo de fraternidad deportiva. Tenía 42 años, una esposa y tres hijos pequeños, y estaba construyendo un proyecto con un amigo. El torneo que esperaban aprovechar se disputó en 2023 sin él.

El calendario del proceso

Casi cuatro años y medio separan la muerte de Aramburu del testimonio de su madre. Se prevé que el juicio concluya el 25 de septiembre. Para su familia, ese plazo pertenece a un tramo de vida ya transcurrido en su ausencia.

Cecilia declaró al tribunal, según EFE, que afirmar que este crimen nunca debió ocurrir era en sí mismo doloroso. La prohibición de contacto entre los acusados plantea una pregunta que el juicio deberá delimitar: establecer que existía la restricción es diferente a determinar quién sabía que se estaba incumpliendo y quién pudo haber actuado. La rendición de cuentas exige esa distinción, también cuando una familia en duelo percibe una oportunidad de prevención que se dejó pasar.

La supuesta humillación de un argentino en suelo francés no requiere de logros deportivos previos para merecer atención judicial. Su reputación de bondad importa a quienes lo conocieron. No era, sin embargo, una condición de su derecho a la seguridad.

Source: Google News AR — Crime

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