Alex Saab se declara culpable de lavado de dinero y entregará $195 millones a EE.UU.

El empresario colombiano y aliado de Maduro admitió su culpabilidad ante un tribunal federal de Miami y acordó colaborar con la Fiscalía estadounidense.

Alex Saab se declara culpable de lavado de dinero y entregará $195 millones a EE.UU.

Alex Saab, testaferro de Maduro, acepta culpabilidad ante corte federal de Miami

El empresario colombiano Alex Saab se declaró culpable de conspiración para lavado de dinero y transacciones financieras ilícitas este martes ante un tribunal federal de Miami. Según informa El Deber, Saab —señalado como presunto testaferro de Nicolás Maduro y exministro de su gobierno— cambió su declaración anterior de "no culpable" a "culpable" tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía estadounidense.

En el marco del acuerdo, Saab se comprometió a entregar US$195 millones obtenidos a través de operaciones ilícitas vinculadas a una trama de corrupción en Venezuela, y a colaborar con las autoridades aportando información relevante. Las autoridades no revelaron los detalles específicos del pacto, aunque al momento de la imputación inicial la Fiscalía había señalado que Saab podría enfrentar una pena máxima de 20 años de prisión.

Saab, de 54 años, fue deportado a Estados Unidos en mayo pasado, cuatro meses después de que Maduro fuera detenido en Caracas en una operación militar estadounidense que dejó a la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina. Dos días después de su llegada a EE.UU., el 18 de mayo, Saab compareció ante el tribunal federal de Miami, donde fue notificado formalmente de los cargos por presunta conspiración para lavar dinero y ocultar el origen de fondos vinculados a Venezuela, de acuerdo con la agencia EFE. El expediente también incluye referencias a supuesto fraude electrónico, sobornos y desvío de fondos públicos.

Su rol en el entramado venezolano

Saab se vinculó al gobierno de Maduro inicialmente a través de proyectos de construcción de viviendas. Posteriormente dirigió el programa CLAP, un mecanismo oficial para centralizar la importación de alimentos distribuidos a la población a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción.

El portal venezolano de investigación periodística Armando.Info reveló que Saab recibió US$159 millones del gobierno venezolano para importar materiales de vivienda entre 2012 y 2013, pero supuestamente entregó productos equivalentes a solo US$3 millones. Las autoridades estadounidenses, por su parte, sostienen que las viviendas asignadas a Saab nunca se construyeron o lo hicieron con sobrecostos.

En el caso del programa alimentario, investigaciones periodísticas publicadas en 2018 revelaron que Saab y el también empresario colombiano Álvaro Enrique Pulido Vargas se beneficiaron de contratos millonarios con el gobierno de Maduro en el marco del CLAP. Las acusaciones presentadas en Miami están directamente relacionadas con su participación en ese programa. En 2019, el Departamento de Justicia de EE.UU. acusó a ambos de haber lavado hasta US$350 millones mediante el sistema de control cambiario venezolano.

Detención, canje y declaración de culpabilidad

Saab fue detenido en 2020 cuando el avión en el que viajaba hizo escala técnica en Cabo Verde. El gobierno venezolano afirmó entonces que el empresario cumplía una misión humanitaria de alto nivel con destino a Irán, y denunció su detención como un "secuestro". Maduro organizó una campaña de solidaridad internacional e intentó otorgarle protección diplomática nombrándolo embajador, sin éxito.

Saab fue finalmente extraditado a EE.UU., donde permaneció detenido durante dos años hasta que en diciembre de 2023 fue liberado en un canje de prisioneros acordado con el gobierno de Joe Biden. El intercambio incluyó la liberación de aproximadamente veinte personas, entre ellas diez ciudadanos estadounidenses presos en Venezuela.

Tanto el gobierno de Maduro como el propio Saab rechazaron en todo momento los señalamientos en su contra. La declaración de culpabilidad de este martes representa un giro radical respecto a esa postura sostenida durante años.

Source: El Deber