Juicio a Lindsay Clancy: cinco momentos clave del caso de infanticidio en Massachusetts

El jurado de Massachusetts delibera sobre si Lindsay Clancy es culpable de asesinar a sus tres hijos en 2023. La defensa alega psicosis posparto; la fiscalía sostiene que actuó con premeditación.

Juicio a Lindsay Clancy: cinco momentos clave del caso de infanticidio en Massachusetts

El jurado decide el destino de la madre acusada de matar a sus tres hijos en Duxbury

El destino de Lindsay Clancy está en manos de un jurado de Massachusetts tras cinco semanas de juicio que ha mantenido en vilo a Estados Unidos. Según informa El Deber, la acusada —hoy paralítica y presente en el tribunal en silla de ruedas— no niega haber matado a sus hijos el 24 de enero de 2023 en su domicilio de Duxbury: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses. Los estranguló con bandas elásticas de ejercicio y después saltó por una ventana del segundo piso en un intento de suicidio que la dejó sin movilidad.

El jurado puede declararla culpable de asesinato en primer grado —lo que en Massachusetts implica cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional—, de asesinato en segundo grado, de homicidio involuntario, o bien no culpable por razón de enajenación mental. Esta última opción no supondría su puesta en libertad: Clancy sería internada en un hospital psiquiátrico, donde podría permanecer de por vida.

La defensa: psicosis posparto y pérdida del juicio

El abogado Kevin Reddington centró toda la estrategia de la defensa en la salud mental de su cliente. Argumentó que Clancy sufrió alucinaciones y delirios tras el nacimiento de su hijo menor, y que en ese estado de psicosis posparto —una afección poco frecuente que puede provocar manía, depresión severa o una combinación de ambas— no era capaz de comprender la naturaleza de sus actos.

La defensa subrayó que Clancy buscó ayuda de forma activa: tomó más de una decena de medicamentos distintos durante su tratamiento, contactó con una línea de prevención del suicidio y acudió a urgencias hospitalarias. Pocos días antes de las muertes, ingresó voluntariamente en un hospital psiquiátrico, dato que los abogados presentaron como evidencia de su deterioro mental progresivo.

La fiscalía: premeditación y capacidad para distinguir el bien del mal

La fiscal Jennifer Sprague no cuestionó que Clancy padeciera una enfermedad mental, pero argumentó ante el jurado que eso no la eximía de responsabilidad penal. Según Sprague, Clancy era capaz de diferenciar entre el bien y el mal en el momento de los asesinatos y actuó con premeditación: habría enviado deliberadamente a su esposo, Patrick Clancy, a comprar comida y medicinas para que no estuviera en casa cuando mató a los niños.

La acusación sostiene que se trata de una decisión calculada, no de un episodio psicótico incontrolable.

El testimonio del exmarido: "La gran espiral"

Patrick Clancy declaró durante dos días ante el jurado. Relató el aparente deterioro de su exmujer tras el nacimiento de Callan y describió con detalle el día en que encontró a sus hijos muertos en el sótano.

Según su testimonio, la "gran espiral" de Lindsay comenzó aproximadamente un mes antes de los hechos. "Empezó a perder mucho peso, se deprimió mucho y lo estaba pasando realmente mal", declaró. Recordó que ella mencionó haber comenzado a tener pensamientos suicidas y que buscaba atención médica de manera intermitente.

Patrick describió la última imagen que tuvo de su hijo Dawson con vida: lo dejó comiendo nuggets de pollo antes de salir a hacer los recados. Al regresar, encontró a los tres niños sin vida.

En la sala, Lindsay Clancy lloró mientras se reproducía la grabación de la llamada al 911 de su esposo. En el audio se escucha a Patrick gritar: "¡Ha matado a los niños!".

Los peritos y el momento más tenso del juicio

Más de diez peritos declararon a lo largo del proceso, tanto para la defensa como para la fiscalía, con valoraciones contradictorias sobre el estado mental de Clancy. El momento de mayor tensión llegó cuando la psiquiatra Jennifer Tufts —quien trató a Clancy en más de una docena de sesiones a lo largo de cinco meses— testificó para la acusación: afirmó que su paciente no mostró signos de psicosis durante ninguna de esas consultas y que no detectó señales graves de riesgo inminente.

El testimonio de Tufts contrasta directamente con la tesis central de la defensa y ha sido uno de los puntos de mayor debate entre los especialistas que han seguido el juicio.

El apoyo exterior y las teorías sobre Patrick Clancy

El juicio ha generado un seguimiento masivo en redes sociales, con miles de personas rastreando cada jornada del proceso. Fuera del juzgado, cientos de mujeres se han congregado en señal de apoyo a Clancy, luciendo camisetas rosas con lemas como "Necesitaba ayuda" y "Paz para Lindsay".

Paralelamente, han circulado en internet teorías conspirativas que apuntan a Patrick Clancy como posible implicado en las muertes. Los investigadores, sin embargo, nunca lo han considerado sospechoso. La propia Lindsay Clancy admitió ser la autora de los hechos y sus abogados no lo han refutado en ningún momento del juicio.

Los alegatos finales se presentaron el jueves. El jurado inició deliberaciones a continuación para determinar si Lindsay Clancy, de 36 años, deberá pasar el resto de su vida en prisión, en una institución psiquiátrica, o si quedará en libertad.

Source: El Deber