Francisco Arce Montes, el depredador sexual gijonés con décadas de crímenes en Europa y EE.UU.

El gijonés Francisco Javier Arce Montes violó y mató a una adolescente en Francia en 1996 y agredió a mujeres en varios países. Está a punto de ser extraditado a España.

Francisco Arce Montes, el depredador sexual gijonés con décadas de crímenes en Europa y EE.UU.

El rastro criminal de décadas de Francisco Javier Arce Montes, de Gijón a Miami

Francisco Javier Arce Montes, natural de Gijón, es uno de los agresores sexuales en serie más prolíficos registrados en España y Europa en las últimas décadas. Según informa Ideal, violó y asesinó a una menor en Francia en 1996, intentó agredir sexualmente a una joven en Llanes (Asturias) en 1997 y fue detenido en Miami en 2001 cuando intentaba atacar a una mujer en un hotel. Se estima que, a lo largo de sus 76 años de vida, pudo haber cometido muchos más delitos en distintos países. Está próximo a concluir su condena en Francia, tras lo cual será extraditado a España para cumplir allí sus penas pendientes.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias que le condenó a once años de prisión por el intento de agresión sexual en Llanes recogía: «El procesado no es una persona que ocasionalmente se pudiera ver involucrado en una denuncia por este tipo delictivo, sino que se presenta como un individuo proclive a esa ejecución delictual y ello refuerza la convicción del tribunal sobre los hechos enjuiciados». Ese juicio llegó 18 años después del episodio que alteró el verano de la apacible localidad turística asturiana.

Los primeros años en Gijón

Arce Montes nació y creció en Gijón en el seno de una familia humilde y trabajadora. Sus padres regentaban una tienda de ultramarinos en el barrio de El Coto, zona en plena expansión urbanística durante los años en que la ciudad recibía trabajadores atraídos por la industria metalúrgica. Desde una edad temprana mostró un comportamiento que llamaba la atención entre sus vecinos: extravagante, introvertido y solitario.

El primer problema policial documentado se remonta a los años 80, cuando fue detenido por exhibicionismo al ser sorprendido masturbándose en las escaleras de un edificio. El episodio corrió pronto entre los vecinos del barrio. Poco después, Gijón se le quedó pequeño: se sentía vigilado en una ciudad donde era difícil pasar inadvertido, y decidió marcharse.

Un periplo criminal por Europa

Comenzó entonces un recorrido errático por distintos países europeos. Fue condenado por exhibicionismo en Bremen, por robo en Friburgo y, en 1988, por intentar violar a dos jóvenes que hacían autoestop en Tubinga, todo ello en Alemania. Tras cumplir esas penas, abandonó el país. Su rastro se dispersó entre Holanda, Francia, Irlanda y Gran Bretaña.

En la primavera de 1993 una joven estudiante fue violada en Nancy, Francia. La víctima lo identificó años más tarde a través de un retrato robot. En 1994 fue arrestado en la localidad francesa de Bleré por acechar a unas chicas irlandesas alojadas en un albergue juvenil. En su poder, los agentes hallaron numerosas tarjetas de adhesión de albergues de distintos países. Explicó que trabajaba como camarero en Londres y que estaba de vacaciones en Francia. Quedó en libertad por falta de pruebas.

Regresó a España, permaneció unos meses en Gijón y volvió a desaparecer. Nada se supo de él hasta la noche del 18 de julio de 1996.

El crimen de Caroline Dickinson en Saint Lunaire

Esa noche, Arce Montes se coló en la habitación de un albergue juvenil de Saint Lunaire, en la Bretaña francesa, donde dormía un grupo de niñas inglesas de viaje escolar. Entre ellas estaba Caroline Dickinson, de 13 años. La violó y la mató asfixiándola mientras sus compañeras dormían en la misma habitación. Huyó por la ventana. A la mañana siguiente se descubrió el horror: la pequeña yacía muerta en la cama.

Sus compañeras declararon después que a mitad de la noche escucharon movimientos y ruidos, sin comprender lo que ocurría a su lado. Todas ellas necesitaron atención psiquiátrica durante años para superar el episodio.

La investigación se prolongó durante años e implicó la realización de 3.700 pruebas de ADN antes de que los indicios apuntaran definitivamente a Francisco Arce Montes.

Detenido en Llanes y de nuevo en fuga

Mientras la investigación francesa avanzaba, Arce Montes había regresado a Asturias. En el verano de 1997 fue detenido en Llanes por intentar agredir sexualmente a una joven que volvía sola a casa de noche. Cuando la mujer llegó al portal, un individuo armado con un cuchillo se abalanzó sobre ella y la amenazó de muerte. Un vecino que regresaba del trabajo se encontró con la escena, se enfrentó al agresor y este huyó. Fue detenido por la Policía poco después.

Ingresó en prisión preventiva y quedó en libertad provisional al cabo de un tiempo. No se presentó al juicio previsto para 1998. Había vuelto a huir.

Capturado en Miami en 2001

La detención definitiva se produjo en 2001 en Miami. Arce Montes se había colado en un hotel con intención de violar a una mujer y fue arrestado en el lugar. Cuando la Policía estadounidense le realizó las pruebas biológicas, el resultado fue concluyente: el hombre estaba siendo buscado en Francia por el asesinato de una adolescente cinco años antes. Tenía entonces 51 años —el artículo original de Ideal señala erróneamente «5 años» en ese punto, dato que responde a una errata tipográfica en la fuente.

Fue extraditado a Francia y juzgado por el crimen de Caroline Dickinson, que había conmocionado a la opinión pública por su brutalidad y porque el autor había permanecido en libertad durante años. La fiscalía solicitó cadena perpetua. El tribunal le condenó a treinta años de prisión.

Condena en España pendiente de cumplir

En 2015, la Audiencia Provincial de Asturias lo juzgó por el intento de agresión sexual en Llanes y le impuso once años de prisión, pena que deberá cumplir una vez que finalice la condena francesa.

Los psiquiatras forenses que lo han evaluado son categóricos. «No puede dejar de atacar, lo lleva escrito en el ADN», señalaron según recoge Ideal. La movilidad geográfica constante fue, durante décadas, el principal mecanismo que le permitió eludir la acción de la justicia y prolongar su trayectoria criminal a través de varios países europeos y Estados Unidos.

Source: Ideal

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