Nelson David Moreno, condenado por tres asesinatos en serie en Euskadi con más juicios pendientes

Un jurado popular ha condenado al colombiano Nelson David Moreno Bolaños por su tercer asesinato en el País Vasco, convirtiéndole en el mayor asesino en serie de la historia vasca.

Nelson David Moreno, condenado por tres asesinatos en serie en Euskadi con más juicios pendientes

El 'asesino de las citas' acumula condenas y afronta tres juicios más en otoño

Nelson David Moreno Bolaños se ha convertido esta semana en el mayor asesino en serie de la historia de Euskadi, según informa Ideal. Un jurado popular le ha declarado culpable por segunda vez de asesinato de un hombre, con agravantes dobles, y además acumula ya una condena previa por tentativa de asesinato. Una vez fijada la última pena, superará los cincuenta años de prisión en total. Aún le restan por juzgar tres crímenes más y otra tentativa.

Al escuchar el veredicto de culpabilidad —por asesinato doblemente agravado y estafa continuada—, el acusado reaccionó con una sonrisa: «¡Otro más!», dijo, y se despidió de la sala de la Audiencia vizcaína con un «hasta septiembre», fecha en que está previsto el siguiente juicio. Tras el verano se celebrarán dos procesos más, por los que la Fiscalía solicita 16 y 17 años de prisión respectivamente, mientras que las acusaciones particular y popular piden 30 y 33 años.

Conocido como el 'asesino de las citas', Moreno Bolaños ha sido relacionado con hasta siete muertes de hombres homosexuales y con dos casos más cuyos afectados sobrevivieron, todos ocurridos en 2021. Dos de esos episodios no llegaron a instruirse.

Un historial que supera a los criminales más violentos del País Vasco

El perfil de Moreno Bolaños eclipsa el de otros delincuentes considerados entre los más peligrosos de la región. Juan Carlos Aguilar, conocido como el falso shaolín, fue condenado a 38 años de prisión por matar a dos mujeres y descuartizar a una de ellas. El guipuzcoano Koldo Larrañaga fue condenado por los asesinatos de un empresario y una abogada, aunque se le relacionó con más víctimas sin que las pruebas fueran suficientes.

El récord anterior lo ostentaba Joaquín Ferrandiz, condenado por el asesinato de cinco mujeres durante los años noventa en Castellón. Tras cumplir 25 años de condena, Ferrandiz se instaló en Irún y Andoain. El pasado diciembre, Ideal publicó que la Ertzaintza le había detectado en los alrededores de varias discotecas con actitud sospechosa y que una expareja le había denunciado por acoso. Desde entonces, la Policía autonómica no ha vuelto a localizarle.

Llegó a Bilbao en 2019, le denegaron el asilo y comenzó a delinquir

Moreno Bolaños llegó a Bilbao en 2019 desde Colombia. Solicitó asilo y se lo denegaron. Se declara bisexual: tuvo varias parejas femeninas —con una de ellas tiene una hija, y dejó otros dos hijos en Colombia— y convivió con al menos un hombre, al que estafó utilizando su tarjeta bancaria sin consentimiento. La denuncia de esa pareja le supuso su primera condena por estafa, experiencia que, según el relato de las acusaciones, le enseñó que dejar viva a la víctima implicaba el riesgo de ser descubierto.

A partir de ahí, repitió un patrón sistemático en todos los homicidios posteriores que se le imputan. Contactaba con sus víctimas —hombres gays de entre 40 y 73 años, solteros, que vivían solos y disponían de cierta holgura económica— a través de las aplicaciones de citas Wapo y Grindr. Seleccionaba los perfiles más cercanos a su domicilio en la calle Cantera, en el barrio bilbaíno de San Francisco, ya que no disponía de vehículo. Todas las víctimas residían en un radio inferior a un kilómetro, en el entorno del Casco Viejo.

Perfil psicológico: «psicópata, antisocial y sádico»

Con la promesa de mantener relaciones sexuales, Moreno Bolaños —que entonces tenía 24 años y un físico que los peritos describen como llamativo— se presentaba en los domicilios de sus víctimas. Los forenses especializados en psiquiatría lo han definido como una persona «afable» y «simpática», de trato fácil. «Caigo bien», afirma él mismo. «Enseguida hace amigos», coincide su exnovia.

Sin embargo, tras esa apariencia los expertos detectaron «frialdad», incapacidad para sentir «malestar» o «remordimientos» y, según sus conclusiones, placer ante el sufrimiento ajeno. El diagnóstico pericial lo califica de «psicópata, antisocial y sádico».

El método: la técnica del mataleón para no dejar marcas

El móvil principal era económico. Cuando agotaba el botín obtenido de una víctima —un máximo de 8.000 euros que destinaba a restaurantes, ropa de marca, perfumes y droga—, volvía a actuar. Salvo en el caso de uno de los supervivientes, con quien llegó a mantener un encuentro sexual y repitió la visita, el procedimiento era siempre el mismo: sorprendía a sus víctimas por la espalda, las agarraba del cuello y aplicaba la técnica conocida como mataleón.

Dicha técnica consiste en ejercer presión sobre el cuello con el antebrazo, comprimiendo simultáneamente ambos músculos esternocleidomastoideos y, con ello, la arteria carótida subyacente. El codo forma un ángulo agudo frente a la tráquea, mientras el agresor aumenta la presión apoyándose en su propio bíceps. El resultado es la interrupción del riego sanguíneo hacia el cerebro, lo que provoca pérdida de conciencia en cuestión de segundos y puede causar la muerte en pocos minutos, sin dejar marcas visibles en el cuerpo.

Las muertes fueron inicialmente consideradas de causa natural o accidental, lo que permitió que el patrón criminal se prolongara durante meses antes de que las investigaciones apuntaran a un único responsable.

Source: Ideal

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