Nueve años de investigación para atrapar al asesino del guardia civil Rafael en Almuñécar

Un conductor atropelló deliberadamente al guardia civil Rafael Peso en un control de tráfico en Almuñécar en 2005. Nueve años después, el culpable fue detenido y juzgado en Marruecos.

Nueve años de investigación para atrapar al asesino del guardia civil Rafael en Almuñécar

El atropello deliberado que tardó nueve años en tener respuesta judicial

Rafael Peso tenía 33 años, dos hijos pequeños y una mujer a la que adoraba cuando un conductor lo mató a propósito en un control de tráfico en Almuñécar. Según informa Ideal, la investigación que siguió a ese homicidio duró nueve años, recorrió varios países y sentó un precedente histórico en la colaboración judicial entre España y Marruecos.

Era la madrugada del 15 de enero de 2005, aproximadamente la una de la mañana, cuando una patrulla de Tráfico realizaba controles de alcoholemia en Motril. Los agentes dieron el alto a un BMW con matrícula suiza. El vehículo no se detuvo: aceleró y huyó. La radio alertó a otras patrullas. Una de ellas, en Almuñécar, estaba a cargo del agente Rafael Peso, natural de Palma del Río (Córdoba), destinado en el puesto de La Herradura junto a su mujer, también miembro del cuerpo.

El BMW apareció a toda velocidad por el carril contrario al que ocupaba Peso. El conductor cruzó deliberadamente hacia ese carril y lo arrolló a gran velocidad. Después regresó a su carril y huyó. El guardia civil voló más de veinte metros. Murió en el acto.

Pistas escasas y medios técnicos limitados

Los implicados abandonaron el BMW en La Herradura. Eso ofreció una primera pista: habían necesitado otro vehículo de apoyo para huir. La Guardia Civil asumió la investigación. Recopilaron imágenes de cámaras de seguridad del Puerto de Motril y de dos gasolineras, entre otras fuentes. Las grabaciones mostraban a tres personas a bordo del coche. El recorrido del vehículo apuntaba a la zona de Campohermoso, localidad perteneciente a Níjar (Almería), donde el BMW había pernoctado la noche anterior en un área habitada principalmente por inmigrantes magrebíes.

"Estamos hablando del 2005, hace ya 21 años. Los medios técnicos no tenían nada que ver con los de ahora", recuerda el capitán jefe de Policía Judicial de la Comandancia de Granada. "Nadie quería hablar. Era muy difícil saber quién podía haber conducido el coche", admite.

Los investigadores realizaron dos exhaustivas inspecciones oculares del vehículo. Obtuvieron huellas dactilares y varios indicios, entre ellos colillas sueltas y un paquete de tabaco Marlboro. Comprobaron que ese tabaco había sido comprado en una gasolinera BP de Motril poco antes del atropello. "Los cigarros se los tuvieron que fumar desde ahí a Almuñécar. Y aparecieron en la zona del conductor, o sea que era él quien estaba fumando", explicó el capitán jefe de Policía Judicial.

Años de pesquisas, pistas falsas e hipótesis descartadas

Los meses se convirtieron en años sin que la Guardia Civil dejara de investigar. Se entrevistaron incontables fuentes y se descartaron nombres de forma continua. Al tratarse de un caso mediático, la unidad recibió numerosas informaciones de personas que se autoinculpaban o acusaban a terceros. "Querían atribuirle el marrón a otro", señala el capitán jefe. Con una sola hipótesis, los agentes llegaron a invertir meses antes de descartarla.

El primer punto de inflexión llegó gracias a una coincidencia en la base de datos policial de Francia: las huellas encontradas en el BMW correspondían a un individuo que usaba pasaportes falsos y respondía al nombre de Mehdi el Hadaf. "Eso no quería decir que fuera él quien atropellara al guardia. Además, el coche podía haberlo cogido alguien antes y que las huellas no fueran del autor", precisa el capitán jefe. Pero el cerco se iba estrechando.

La colilla de Marlboro que identificó al culpable

El segundo punto de inflexión se produjo en 2010, cinco años después del homicidio. La Policía detuvo a un hombre marroquí por tráfico de armas. Al tomarle la reseña genética, los resultados coincidieron con el perfil extraído de aquella colilla hallada en el BMW. Quien iba fumando esa madrugada, y por tanto conducía el coche según todos los indicios, era Jalal Benabbou.

El siguiente paso era localizarlo. Los investigadores rastrearon su presencia desde Málaga hasta Barcelona. Lo situaron en Benidorm, donde supuestamente vivía bajo una identidad falsa. La Guardia Civil preparó un dispositivo para detenerlo, pero Benabbou se trasladó a Elche y de ahí viajó a Marruecos antes de que pudieran capturarlo, según información obtenida a través de los servicios de Inteligencia.

Presión diplomática y un precedente judicial con Marruecos

Los cuatro años siguientes estuvieron destinados a presionar a Marruecos para que detuviera a Jalal Benabbou. El sospechoso era un narcotraficante con protección en su país. España había suscrito con Marruecos un convenio bilateral que permitía juzgar allí delitos cometidos en territorio español, y era el momento de activarlo. El Gobierno de España inició presiones internacionales. "Fue esencial el trabajo de María José, juez del juzgado de Instrucción número 2 de Almuñécar, y Javier, juez de Denia", destaca el capitán jefe.

Jalal Benabbou fue detenido en Marruecos en 2014, nueve años después del homicidio de Rafael Peso. Un tribunal marroquí lo condenó a diez años de prisión. La resolución sentó un precedente en la relación con un país que, según el capitán jefe, "no era colaborador". Para la Guardia Civil, que había perdido a un compañero con 33 años, padre de dos hijos pequeños y destinado en La Herradura junto a su esposa, también agente del cuerpo, cerrar el caso fue, a nivel personal, "complicado".

Source: Ideal

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