Narcoguerra en la zona sur de Santiago: ejecutan a dos capos y un carabinero
Dos líderes narcos y un carabinero fueron asesinados en Lo Espejo en meses recientes. Investigadores apuntan a un capo preso como posible orquestador.

Ejecuciones y disputa territorial sacuden el sur de la Región Metropolitana
Según biobiochile.cl, el asesinato de dos capos narcos en menos de seis meses, sumado al reciente homicidio de un carabinero en Lo Espejo, volvió a exponer la violenta guerra entre bandas que disputan el control del sector sur de Santiago. Detrás de los crímenes se perfila la figura de un jefe narco que opera desde la cárcel, en medio de una zona históricamente dominada por el crimen organizado.
El Pájaro y El Poroto: dos líderes caídos
El primero en ser abatido fue Robert Soto Guerra, de 35 años, conocido como "El Pájaro" y líder de la banda Los Pájaros. Soto Guerra operaba desde La Legua y era considerado uno de los narcotraficantes con mayor poder en el sector sur de Santiago hasta el 19 de marzo de 2026, fecha de su asesinato.
A su funeral acudió Héctor "El Poroto" Cárdenas Venegas, de 45 años, narco de la población José María Caro, en Lo Espejo. La cercanía entre ambos era conocida: el fútbol amateur era uno de los vínculos que los unía. Cárdenas Venegas llegó a ejercer como director técnico del Juventud Polonia, un equipo de la José María Caro que en 2010 disputó la Copa Chile y cayó por 13 a 0 ante Audax Italiano.
El 22 de septiembre pasado, El Poroto corrió la misma suerte que su colega: fue ejecutado.
Un capo en la sombra y sicarios extranjeros
La versión que toma más fuerza entre investigadores apunta a César Liberona Miranda, alias "El Cojo César", como posible orquestador de ambas ejecuciones. Liberona, otro de los nombres históricos del narco en la zona, cayó detenido en 2024 y habría decidido, desde la cárcel, frenar el ascenso de Soto Guerra antes de que siguiera creciendo. Luego habría hecho lo propio con Cárdenas Venegas.
"Robert empezó a tomar mucho poder, empezó a crecer", relata una fuente policial que ha seguido de cerca las investigaciones en esa zona.
La relación entre los tres no siempre fue de enemistad. Fuentes policiales aseguran que El Pájaro y El Cojo César llegaron a mantener cierta cercanía, y que El Poroto era amigo de ambos. El poder en la zona sur no era exclusivo: se disputaba entre clanes, y el encarcelamiento de otros líderes —como los Marchant, cuya banda cayó en 2022— abrió espacio para el ascenso de Soto Guerra.
Un elemento nuevo distingue la violencia actual de la de años anteriores: quienes ejecutan el trabajo sucio ya no son connacionales, sino sicarios extranjeros a honorarios. Uno de ellos estaría presuntamente vinculado al homicidio del cabo segundo de Carabineros Cristopher Aguilera Fernández, abatido con un disparo directo a la cabeza durante una fiscalización el fin de semana pasado.
"En la zona sur esto es histórico. Es como una zona geográfica de asiento permanente, un enclave de criminales", señala un exfiscal que conoce al detalle el bajo mundo capitalino.
La Operación Betis como hilo conductor
Ambos narcos ejecutados aparecen conectados a una misma red de abastecimiento de droga vinculada al Betis de Cerrillos, un club de barrio utilizado como fachada para el tráfico. Una operación de la PDI realizada en 2025 dejó a ocho personas arrestadas, entre ellas el exfutbolista profesional Cristopher Veas, alias "El Lory".
Según los antecedentes reunidos durante esa investigación, la banda trasladaba grandes cargamentos de droga desde el norte del país hasta Santiago y mantenía nexos directos con organizaciones del sector sur, entre ellas las que lideraban Soto Guerra y Cárdenas Venegas.
"Los del Betis conocían a Robert, que tenía el equipo Legua Junior, y conocían también al Poroto con el equipo del Varsovia", señala uno de los investigadores que participó de las pesquisas.
El prefecto Eduardo Gatica, jefe de la Brigada Antinarcóticos Metropolitana, lo confirma: "Estas investigaciones tienen un factor común, que es el haber nacido de una investigación inicial que fue la Operación Betis. Una investigación desarrollada en 2025 que logró desarticular una importante organización criminal que traía grandes cargamentos de droga desde Bolivia, la cual luego era distribuida en la zona sur de Santiago y donde luego existía un blanqueamiento de los ingresos a través de empresas de fachada".
Según el oficial, uno de los principales compradores de esa red era quien luego comercializaba la droga en las poblaciones del sector.
Retroceso estatal y proliferación narco
La alcaldesa de Lo Espejo, Javiera Reyes Jara, apunta a otro factor: el retroceso del Estado en las poblaciones como caldo de cultivo para el narcotráfico. La ausencia de presencia institucional sostenida en sectores históricamente marginados habría facilitado el arraigo de estructuras criminales que hoy operan con sicarios a sueldo y redes de distribución que abarcan desde Bolivia hasta las calles del sur de Santiago.
Source: Google News CL — Santiago