Convergència rehabilita en Barcelona a Prenafeta, condenado por corrupción
Cientos de expolíticos catalanes asistieron a un homenaje al fallecido Lluís Prenafeta, mano derecha de Jordi Pujol, que fue condenado por sobornos y delitos ecológicos. El acto refleja los intentos de la élite convergente por limpiar figuras controvertidas del pujolismo.

El homenaje a una biografía en disputa
El lunes se celebró en Barcelona un acto de reconocimiento a Lluís Prenafeta, quien fuera secretario de la presidencia de la Generalitat y colaborador directo de Jordi Pujol. Según El Confidencial, el evento contó con unos 200 asistentes entre la élite convergente —expresidentes Jordi Pujol y Artur Mas, el antiguo alcalde de Barcelona Xavier Trias, y otros dirigentes de la formación política— que aclamaron la trayectoria de Prenafeta bajo el lema de "persona íntegra", definición empleada por el moderador, el periodista Jofre Llombart.
La descripción contrasta con el registro judicial. Prenafeta fue condenado por su papel en el caso Pretoria, así como por su implicación en esquemas de corrupción que incluían el pago de comisiones a intermediarios rusos para gestionar concesiones de gas y petróleo. El biógrafo del fallecido, Vicent Sanchis, reconoció durante el acto que Prenafeta había admitido emplear sobornos para obtener contratos internacionales. "Me dijo que para conseguir aquella concesión de gas y petróleo de Rusia había tenido que untar hasta a la persona que limpiaba los lavabos del Kremlin", refirió Sanchis ante risas contenidas del público.
Una justificación política del paso por prisión
Vicenç Villatoro, exdirector del Avui y antiguo presidente de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió, interpretó la condena de Prenafeta como represión política. La presentó como el precio de haber actuado en política, contraponiendo la pasividad a veinte años sin castigo frente al riesgo de encarcelamiento por "hacer algo" en el mismo período. Artur Mas respaldó esta lectura al cerrar la descripción de la sentencia como un "montaje de la Fiscalía" que había hablado "lo que alguien quería oír aunque no fuese verdad".
José Antich, director de ElNacional.cat, recordó otro episodio de la historia de Prenafeta: el pago de cinco millones de pesetas a Juan Guerra a través de una agencia publicitaria llamada JFK. Villatoro añadió una caracterización del personaje como lector de Maquiavelo "porque era práctico, hacía cosas", subrayando sin rodeos que la conducta de Prenafeta obedecía a principios pragmáticos, no ideológicos.
Silencios sobre Tipel y otras complicidades
El acto sorteó temas incómodos. No se mencionó el historial de la empresa textil Tipel, participada por la familia Prenafeta y dirigida en su momento por Artur Mas, que fue acusada de delito ecológico por contaminación sistemática de los ríos Congost, Tenés y Besós y que quebró tras estas acusaciones. La compañía había adquirido la firma del padre y hermano de Marta Ferrusola, esposa de Jordi Pujol.
Tampoco recibió atención la protección que Prenafeta dispensó al periodista Alfons Quintà, quien acabó matando a su mujer y suicidándose con una escopeta de caza. Sanchis tan solo mencionó que se había reunido con Prenafeta para que Quintà fuese removido de la dirección de El Observador, hecho que tardó tres meses en consumarse. Durante años, los "desmanes" de Quintà en TV3 y en el rotativo catalán no habrían sido posibles sin la cobertura de Prenafeta, quien lo promovió desde posiciones de poder en la administración pública.
La pauta de rehabilitación del pujolismo
El evento forma parte de un patrón más amplio: la élite convergente busca reposicionar figuras marcadas por la corrupción o conductas cuestionables. Jordi Pujol ya ha pasado por este proceso de rehabilitación social en círculos convergentes. Otros exmiembros del pujolismo —como el abogado Joan Piqué Vidal o el juez Pasqual Estevill, ambos fallecidos y ambos encarcelados— podrían recibir homenajes similares, sugiere el análisis de El Confidencial.
Entre los asistentes figuraban los hijos de Pujol (Oriol, Pere y Josep), el antiguo asesor de Mas y artífice del procés David Madí, el candidato de Junts a la alcaldía Jordi Martí Galbis, el exconseller de Interior Quim Forn, y el abogado de Carles Puigdemont Jordi Cabré. El acto selló un mensaje: dentro de la red convergente, la integridad se define por la lealtad política, no por el registro judicial.
Source: El Confidencial