Limpiadora ecuatoriana asesinada en Oviedo tras disputa de dinero

Jakeline Coronel Llamasco, de 52 años, fue apuñalada múltiples veces en su piso de Pumarín. Dos personas permanecen en prisión acusadas del crimen.

Limpiadora ecuatoriana asesinada en Oviedo tras disputa de dinero

Un crimen conmociona el barrio de Pumarín

Jakeline Coronel Llamasco, limpiadora ecuatoriana de 52 años, fue asesinada en el piso que alquilaba en Pumarín después de recibir aproximadamente seis puñaladas. Según lne.es, dos personas han sido detenidas: un camarero ovetense de 33 años y una mujer paraguaya de 37, a quienes la víctima había subarrendado dos habitaciones de su vivienda tres semanas antes del crimen. Ambos permanecen en prisión provisional, comunicada y sin fianza por presunto homicidio.

Los investigadores sostienen que una disputa por dinero y problemas de convivencia motivaron el crimen. Tras cometer el delito, los presuntos autores prendieron fuego a la vivienda para intentar destruir pruebas y ocultar el cuerpo. Los bomberos localizaron el cadáver de Jakeline en una habitación, cubierto por un colchón.

La Policía Nacional continúa la investigación para determinar quién empuñó el cuchillo y si ambos detenidos participaron directamente en el apuñalamiento. El arma fue hallada en una papelera próxima al domicilio. Los peritos analizan huellas dactilares en el cuchillo, una mancha de sangre en la camiseta de uno de los detenidos, y los teléfonos móviles de ambos para reconstruir movimientos y comunicaciones previas al crimen.

La última actividad registrada de Jakeline ocurrió a las 03:41 horas, cuando llamó por WhatsApp a una amiga que no atendió. Horas después fue hallada por los servicios de emergencia.

El dolor rodea a los más cercanos

Amigos y familiares de Jakeline describen a una mujer trabajadora, abierta y de carácter jovial. Una compañera hostelera recuerda que «siempre estaba con alegría, le gustaba la fiesta, pero era trabajadora y ayudaba a todo aquel al que podía». La víctima llevaba más de tres semanas viviendo en el piso de Pumarín y trabajaba en el servicio de limpieza de un hotel de las afueras de Oviedo.

Su familia, entre ellos un hijo menor y una hermana con la que convivió durante años, permanece destrozada por el suceso. Según los residentes de la zona, los allegados de Jakeline no paran de llorar y carecen de fuerzas para abandonar sus hogares. La familia ya se ha personado en el Juzgado de Llamaquique, aunque prefiere pasar el duelo «lo más tranquilos posible» y evitar la exposición pública.

En el barrio, que permanece conmocionado por lo ocurrido, los vecinos subrayan que alguien de su entorno había advertido sobre una «mala compañía», refiriéndose a la mujer ahora acusada. Sin embargo, dada la naturaleza abierta de Jakeline, esta «no ponía coto ni peros a nadie». Una comerciante de la calle Eugenio Tamayo resumió el impacto en pocas palabras: «Esto es de película».

Source: Google News ES — Crime (es)

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