OCON-Sur: el debate sobre su regreso mientras el narco mata en Andalucía
Cuatro muertos en agosto en Utrera e Isla Cristina reavivan las peticiones de reactivar la unidad élite de la Guardia Civil, disuelta en 2022. Sus propios exintegrantes dudan de que sea viable.
El fantasma de OCON-Sur reaparece tras los ajustes de cuentas del narco en Andalucía
Cuatro personas murieron a tiros en apenas tres días durante agosto en Utrera e Isla Cristina (Huelva), en ajustes de cuentas vinculados al narcotráfico. La oleada de violencia ha reavivado, según informa El País, el debate político sobre si España debe recuperar OCON-Sur, la unidad de élite de la Guardia Civil disuelta por el Ministerio del Interior en septiembre de 2022.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (PP), fue el último en reclamar públicamente su regreso, alegando una "escalada de inseguridad" que asociaciones profesionales y fiscales antidroga llevan meses denunciando. "Esto está abandonado. La droga entra por cualquier lado y el problema es que no están llegando a los capos de las organizaciones. No llegan a la cabeza", afirma un agente que ocupó uno de los puestos de responsabilidad dentro de OCON.
Sin embargo, quienes integraron la unidad son los primeros en enfriar el entusiasmo. "Crear OCON Sur hoy no tendría sentido con los sistemas de trabajo", señala uno de sus exmiembros.
Cuatro años de operaciones y un legado en merchandising
El Organismo de Coordinación de Operaciones contra el Narcotráfico —denominación completa detrás de las siglas— nació en septiembre de 2018 como respuesta a una situación que el propio Gobierno calificó de extraordinaria en el Campo de Gibraltar: la zona registraba incluso secuestros de detenidos en hospitales. Su jefe, David Oliva, criado en la comarca y curtido en la lucha contra el tráfico en Barbate y la Comandancia de Cádiz, "conocía las deficiencias del sistema, así que creó la unidad salvando eso", apunta una fuente de su entorno.
El balance acumulado en cuatro años habla por sí solo: 1,2 toneladas de droga decomisadas, 72 millones de euros incautados y 12.800 detenidos. Ese historial figura todavía impreso en camisetas que los cerca de 260 agentes que pasaron por la unidad se encargan y reparten periódicamente. El último pedido incluyó también parches, pulseras y navajas.
"Si papá vuelve —por David Oliva—, vuelven los 200", asegura uno de sus integrantes. Pero él mismo reconoce que la épica y la realidad son cosas distintas.
Horarios de 24/7 que "rompieron matrimonios"
El éxito operativo de OCON-Sur tuvo un precio humano considerable. Los 150 agentes de plantilla estable —de los 260 que rotaron por el grupo— no descansaban en festivos ni fines de semana. "Trabajábamos 24/7. Hubo tres operaciones en las que llegamos a hacer 40 registros en un día", relata uno de los guardias civiles.
Un mando andaluz del mismo cuerpo confirma los resultados, pero añade el coste: "Eran unos horarios tremendos que se cargaron familias y han roto matrimonios. Hubo muchas personas que pidieron el relevo; no se podía seguir así, había que cumplir la ley en lo que se refiere al trabajo". Ese régimen de trabajo extremo es, según coinciden varias fuentes internas, uno de los principales obstáculos para una hipotética reactivación.
Suspicacias dentro y fuera del cuerpo
Las macrooperaciones de OCON-Sur generaron además fricciones institucionales. "Éramos una unidad regional que se hizo internacional. Venían los daneses queriendo reunirse con nosotros. Anulamos a la policía y a las unidades centrales", reconoce un exintegrante. Los titulares se sucedían semana tras semana, pero no todos los resultados resistían el escrutinio posterior. "De tantos miles de detenidos, habría que saber cuántos fueron condenados. Hicieron su papel, hubo muy buenas operaciones, otras regulares y otras muy malas", valora una fuente judicial que trabajó habitualmente con el grupo.
Precisamente en el momento de mayor visibilidad mediática de la unidad, Interior anunció su fin. La versión oficial —una reorganización para convertir lo transitorio en permanente— sigue siendo la que defiende el ministerio. En la práctica, los 150 agentes se distribuyeron entre las policías judiciales de las comandancias de seis provincias andaluzas: todas salvo Córdoba y Jaén.
La sombra judicial sobre David Oliva
Siete meses después del anuncio de disolución, en abril de 2023, trascendió una investigación judicial contra Oliva por supuesta revelación de secretos y cohecho. El caso arrancó de una investigación paralela de Asuntos Internos de la Guardia Civil y la Policía sobre una presunta colaboración con el narcotráfico, que fue archivada después de que se acreditara que partía de informaciones sin contrastar y seguimientos imposibles. Oliva aún tiene pendiente sentarse ante un tribunal por la causa que sobrevivió al archivo.
Ese proceso ha dejado una sombra que condiciona el debate sobre cualquier relevo al frente de una eventual nueva unidad. "A ver quién sería el guapo que se pone al frente, después de lo que le pasó a David", señala el mando andaluz. "OCON generó muchas presiones. Había que quitarlo, ¿pero quién dio esa orden? Aún hoy no tenemos respuesta", añade un exintegrante.
Interior defiende su estrategia con estadísticas
Desde el Ministerio del Interior rechazan la narrativa del fracaso. Fuentes del departamento subrayan que la unidad "no desapareció, se reestructuró" y señalan que las plazas dedicadas a la lucha antidroga en las comandancias andaluzas han crecido desde entonces: a los 150 agentes procedentes de OCON se sumaron 240 más.
El ministerio también apunta a la evolución de las operaciones como aval de su modelo: de las 6.583 actuaciones registradas en 2021, año de máxima actividad de OCON-Sur, se pasó a 13.587 en ejercicios posteriores. La cifra duplicada es la principal defensa oficial frente a quienes exigen el retorno de la unidad de élite.
Mientras el debate político sigue abierto, los exagentes que vivieron aquellos años de operaciones sin descanso mantienen vivo el vínculo de otra manera: encargando merchandising con el escudo de una unidad que, sobre el papel, ya no existe.
Source: El País