Asesinato del general Prats en Buenos Aires: espías chilenos y bomba en la madrugada de 1974

El excomandante del Ejército chileno Carlos Prats y su esposa murieron en un atentado con explosivos en Palermo. Agentes de la DINA y la CIA fueron identificados años después como responsables.

Asesinato del general Prats en Buenos Aires: espías chilenos y bomba en la madrugada de 1974

Palermo, 30 de septiembre de 1974: la noche en que asesinaron al general Prats

Según lafolkargentina.com.ar, las luces de la calle Malabia al 3300 estaban apagadas y no había patrulleros a la vista cuando el general Carlos Prats detuvo su Fiat 125 frente al edificio del número 3351. Era la 0.30 del lunes 30 de septiembre de 1974. Su esposa, Sofía Cuthbert, aguardaba en el asiento del acompañante mientras él bajaba a abrir el portón del garaje. Prats había dado apenas dos o tres pasos cuando una bomba colocada previamente en el vehículo estalló.

Cuthbert, de 57 años, murió dentro del auto sin poder reaccionar. El general, de 59, cayó fulminado sobre la vereda por la onda expansiva. Los restos del Fiat quedaron dispersos en un radio de cincuenta metros. El informe policial consignó que el cuerpo de Sofía Cuthbert "le faltaban ambas piernas y el brazo izquierdo, y presentaba varias heridas expuestas y quemaduras en varias partes del cuerpo". El portón del garaje, señaló el mismo informe, "se hallaba hundido hacia adentro".

Una zona liberada en pleno Palermo

Los indicios de que algo extraño ocurría esa noche eran evidentes: las luces de un tramo de la Avenida del Libertador también estaban apagadas y no había presencia policial en uno de los barrios más vigilados de la Ciudad de Buenos Aires. La explosión fue tan violenta que rompió los vidrios de varias ventanas de la cuadra y se escuchó en muchas manzanas a la redonda. A pesar de eso, el primer patrullero tardó casi media hora en arribar al lugar. Según el informe policial, recién a las 0.50 una llamada anónima alertó a la comisaría. A las 3.00, el auto seguía ardiendo.

El caso quedó en manos del juez en lo Penal Alfredo Nocetti Fasolino, quien no tardó en dictar el sobreseimiento provisional al no poder identificar a los responsables. En ese momento, el peronismo en el gobierno se desplazaba hacia la derecha y los grupos parapoliciales comenzaban a actuar con mayor libertad contra disidentes.

El exilio porteño de un militar incómodo

Prats había llegado a Buenos Aires tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, encabezado por Augusto Pinochet, su antiguo subordinado y luego enemigo declarado, quien derrocó y provocó la muerte del presidente constitucional Salvador Allende. El excomandante del Ejército chileno se instaló en la Argentina gobernada por María Estela Martínez de Perón para escapar de una muerte segura en su país, aunque su vida tampoco estaba exenta de peligros en el exilio: recibía amenazas desde hacía tiempo.

Si no había podido viajar a Madrid era porque su pasaporte estaba vencido y la embajada chilena demoraba la renovación, como si buscara ganar tiempo. En Buenos Aires, Prats trabajaba como gerente de Relaciones Públicas en la empresa Cincotta, un puesto que había conseguido poco después de llegar desde Chile.

Los ejecutores: la DINA, la CIA y Enrique Arancibia Clavel

Pasaron muchos años antes de que la justicia pudiera identificar a los integrantes del comando que ejecutó el atentado. Según las investigaciones posteriores, participaron agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) de Chile: Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, alias "Diego Castro Castañeda"; Guillermo Humberto Salinas Torres, alias "Freddy Yáñez"; Pablo Belmar Labbé, alias "Sergio Molina Correa"; Armando Fernández Larios, alias "Armando Faundez Lyon"; y Juan Alberto Delmás Ramírez. El agente de la CIA Michael Townley fue el encargado de colocar el explosivo en el vehículo del general. También fue identificado el espía chileno Enrique Arancibia Clavel, quien con el tiempo se haría conocido por otros episodios vinculados al Plan Cóndor y al conflicto del Beagle, hasta encontrar la muerte a manos de un amante ocasional.

Quién era Carlos Prats

Nacido en Talcahuano, Chile, en 1915, Carlos José Santiago Prats González era uno de los pocos militares latinoamericanos de esa época con una genuina vocación democrática e institucional. El presidente Salvador Allende lo designó comandante en jefe del Ejército tras el asesinato de su antecesor, el general René Schneider, perpetrado por un grupo ultraderechista en octubre de 1970.

Al principio, Prats se mantuvo distante pero respetuoso frente a Allende, un mandatario que buscaba conducir a Chile hacia el socialismo por la vía pacífica. Con el tiempo, esa relación se volvió más estrecha. El propio Prats dejó escrito: "Aprendí a apreciarlo como ser humano, de gran confianza en sí mismo, hasta orgulloso si se quiere, sensible a las franquezas del interlocutor, socarrón frente a los asentidores y sin acopio de odios, ni hacia sus más enconados enemigos políticos... su vitalidad de trabajo era extraordinaria".

Su asesinato en Buenos Aires se inscribió en el marco del Plan Cóndor, la coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur que operó durante gran parte de la década de 1970, con el objetivo de eliminar a opositores políticos más allá de las fronteras de cada país.

Source: Google News AR — Crime

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