Asesinato de Bartolomé García: el crimen policial olvidado de la Transición canaria

En septiembre de 1976, apenas un año después de la muerte de Franco, policías mataron al estudiante Bartolomé García en Santa Cruz de Tenerife. El suceso desencadenó protestas masivas que pusieron en evidencia la debilidad del sistema judicial para castigar a los represores.

Asesinato de Bartolomé García: el crimen policial olvidado de la Transición canaria

El estudiante que murió en un operativo policial fallido

Según eldiario.es, el 22 de septiembre de 1976 un grupo de policías irrumpió en una vivienda de Santa Cruz de Tenerife buscando capturar a Ángel Batista Cabrera, conocido como El Rubio. Dispararon con pistolas y metralletas. Bartolomé García Lorenzo, un estudiante de magisterio de 21 años que vivía en el edificio, murió en el operativo. Los disparos fueron dirigidos contra la primera persona que abrió la puerta sin que los agentes se identificaran como policías.

La muerte desencadenó protestas masivas en Tenerife y Gran Canaria que duraron varios días y derivaron en una huelga general. La policía detuvo a 27 personas durante los enfrentamientos. El suceso expuso la gravedad de las prácticas represivas que el régimen dictatorial había normalizado y que continuaban sin cambios inmediatos tras la muerte de Franco.

Una investigación marcada por la incompetencia policial

El profesor de Historia de la Universidad de La Laguna Domingo Garí ha documentado este caso en su libro El caso de Bartolomé García Lorenzo y otros estudios de la historia reciente. En su investigación subraya que el operativo estuvo marcado por "una grave incompetencia cometida por los agentes implicados, sumado a una práctica policial propia de la época denominada gatillo fácil".

Los investigadores nunca corroboraron que Bartolomé tuviera relación con Ángel Batista Cabrera ni que fuera objetivo del operativo. Según el sumario del caso, cuando los policías entraron sin identificarse, el joven cerró la puerta tras verles armados. Ya herido de bala, gritó a su prima Antonia: "Tranca las puertas y coge a las niñas" y después "cuidado con el niño porque están entrando tiros en el dormitorio".

Garí subraya que "Bartolomé fue una víctima errada, un daño colateral del sistema de impunidad y de represión generalizada en el que operaban los cuerpos represivos de la dictadura".

La debilidad del sistema judicial

Lo más significativo del caso fue la impunidad de los responsables. El juicio puso de manifiesto "la debilidad del sistema judicial para castigar a los responsables del asesinato". Los policías implicados recibieron penas irrisorias: ninguno fue condenado a prisión ni vio su carrera profesional afectada.

La profesora de Periodismo de la ULL Jenny del Pino García ha investigado cómo la prensa canaria cubrió el suceso bajo condiciones restrictivas. Durante la Transición, los medios se regían por la Ley Fraga, que obligaba a las redacciones a publicar las notas de las autoridades y prohibía difundir información que considerara contraria al "orden público". "Después de la censura previa, el periodismo vio con buenos ojos la Ley Fraga, pero teníamos una ley que podría retirarse la publicación e incluso multarse tanto al director como al medio", explica del Pino.

La falta de información oficial y las trabas de las autoridades dificultaron que la prensa canaria ofreciera una cobertura más exhaustiva del crimen. Los medios estaban obligados a insertar "las notas obligatorias del gobernador civil".

El contexto de una Transición convulsa

Del Pino García destaca que el contexto social de 1976 era "muy convulso". Aunque el dictador Franco había muerto en 1975, los gobiernos civiles, la policía y la justicia seguían siendo los mismos. "No teníamos todavía la Constitución española, pero la sociedad ya se estaba empezando a movilizar, quería cambios y quería cambios reales", apunta.

Las protestas masivas fueron particularmente intensas en los barrios obreros, donde existía mayor movimiento social. Garí subraya que "el asunto se expande socialmente como protesta social y política porque el régimen a esas alturas está desgastado por la mayoría social".

La necesidad de la memoria

Del Pino García subraya que es importante recordar quién era Bartolomé García Lorenzo más allá de las circunstancias de su muerte. Era "un estudiante de magisterio, amante del montañismo, amante de la música", según sus hermanos. Era un joven que "quería comerse el mundo", participaba en todas las actividades posibles en su barrio y estaba integrado en su comunidad.

"No podemos olvidar el caso de Bartolomé. No es la única persona asesinada durante La Transición. No fue una Transición modélica", enfatiza del Pino. La historia del estudiante canario permanece como testimonio de que el cambio político en España no fue acompañado de una ruptura inmediata con las prácticas represivas del régimen dictatorial.

Source: Google News ES — Crime (es)

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