Muerte de arquitecto en Baqueira: investigan el vacío de 36 horas antes del hallazgo

Un juez intenta reconstruir el día y medio en que el arquitecto Josep Juanpere estuvo solo con su pareja en un apartamento de la estación. Belén L., detenida por presunto homicidio, no llamó a emergencias.

Muerte de arquitecto en Baqueira: investigan el vacío de 36 horas antes del hallazgo

La investigación se enfoca en las últimas horas antes de la muerte

Josep Juanpere, arquitecto de 73 años y cofundador del estudio GCA Architects, murió entre las tres de la tarde y las nueve de la noche del 26 de diciembre en Baqueira. Según El País, su muerte fue inicialmente catalogada como natural, pero el 23 de septiembre estalló como posible homicidio tras la detención de su pareja sentimental, Belén L., miembro de una familia de la jet-set madrileña. El juez que instruye el caso intenta reconstruir las casi 36 horas en que ambos estuvieron aislados en un apartamento a pie de pista.

Juanpere era un destacado profesional de Barcelona bien conectado en la ciudad. Su estudio diseñó edificios públicos y privados, incluida una promoción de vivienda protegida en el Poblenou visitada por Pedro Sánchez el lunes pasado. Se describía como extrovertido, meticuloso y sumamente activo: miembro del Club de Tenis de Barcelona, ciclista de montaña, esquiador de competencia y aficionado al heliski en Canadá. Gozaba de buen estado de salud pese a un susto con la covid en 2022 que le dejó dos semanas hospitalizado.

Belén y Josep iniciaron su relación en 2023 con cenas ocasionales que evolucionaron a fines de semana compartidos. Ambos mantenían residencias separadas: ella en Madrid, él en Barcelona. El verano de aquel año realizaron su primer viaje largo en velero a bordo del Xidaby, adquirido por Juanpere tres décadas atrás. En 2024 navegaron un mes completo y el año pasado el cuaderno de bitácora alcanzó 50 jornadas. También viajaron juntos a Japón en un viaje organizado por la Fundación Macba.

La noche de Nochebuena comenzó con incidentes. Mientras cenaba en el apartamento con Belén y su sobrino, Juanpere se quejó de dolor de estómago y se retiró a descansar. Poco después se levantó, se mareó y cayó, golpeándose la cabeza con un radiador. Se hizo una brecha y comenzó a vomitar. Fueron al hospital de Vielha, donde tras exploración le dieron el alta, aunque Belén se opuso. Ella argumentó que no podía quedar desatendido y alquiló tres habitaciones contiguas en un hotel: una para la pareja, otra para el sobrino y una tercera ocupada por una amiga enfermera de este. Pasaron la noche y el día de Navidad Juanpere se duchó, afirmó sentirse mejor y quiso regresar al apartamento, aunque los vómitos continuaban.

A partir de ese momento se abre un vacío de información crítico para la investigación. Intercambiaron algunos mensajes, pero el contacto desapareció y los teléfonos de la pareja, silenciados, no respondieron. El informe forense señala que la muerte se produjo entre las tres de la tarde y las nueve de la noche del 26 de diciembre, festividad de Sant Esteve en Cataluña. Este es el intervalo temporal que el juez trata de reconstruir para determinar por qué su pareja, quien había estudiado terapias alternativas durante años, no llamó al 112 para alertar sobre un empeoramiento ni posteriormente permitió que entraran al piso.

Según un atestado de los Mossos d'Esquadra, Belén L. declaró: "ella abrazaba a Juanpere y no notó en ningún momento que se muriera". Sin embargo, el juez examina esta afirmación a la luz del buen estado físico de Juanpere y las circunstancias del encierro. La noche del 26 de diciembre, el sobrino de Juanpere, alterado por la falta de contacto, logró acceder al apartamento después de que personal de mantenimiento abriera la puerta mediante el método de la radiografía. La llave del sobrino no funcionaba porque había otra puesta en el interior.

Al acceder, acompañado de tres amigos, escuchó una exclamación que consta en el auto judicial. Belén L. intentó impedir que entraran en la habitación, diciéndoles: "Fuera, fuera, marchaos", sin éxito. Llamaron a los servicios de emergencia, que realizaron maniobras de reanimación durante media hora solo por insistencia de ella. Sin embargo, los servicios observaron que el cuerpo estaba rígido y frío. Las maniobras solo lograron que el cuerpo expulsara un líquido marronoso y maloliente, según el informe policial incorporado al sumario judicial.

Source: El País

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