Fraude digital en Colombia: el 36,6% de los ciudadanos fue víctima en el último año
La CCCE publicó un informe que identifica las principales modalidades de fraude en el comercio electrónico colombiano y su impacto en la confianza del consumidor.

El fraude digital erosiona la confianza en el comercio electrónico colombiano
La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) publicó un informe sobre fraude digital que identifica las principales modalidades de delito en las compras por internet y advierte sobre su efecto en la confianza de los consumidores. Según reporta mobiletime.la, el documento reúne aportes de organizaciones especializadas en pagos, comercio electrónico, identificación digital y ciberseguridad.
El 36,6% de los colombianos afirma haber sido víctima de fraude durante los últimos doce meses. Al mismo tiempo, el 97,7% considera que este tipo de delito ocurre con alta frecuencia en el entorno digital.
Carlos Güisa, gerente de análisis económico de la CCCE, aclaró que esa segunda cifra no implica que casi todos los colombianos hayan sufrido un engaño, sino que existe una conciencia extendida sobre los riesgos. "Las empresas tienen que tomar sus medidas para proteger a los consumidores, pero los consumidores también deben entender los riesgos que existen y tomar las medidas para justamente protegerse cuando navegan en internet", afirmó Güisa.
Modalidades más frecuentes
El informe identifica cuatro tipos de fraude predominantes: tiendas y plataformas falsas, suplantación de identidad y apropiación de cuentas, ingeniería social —engaños mediante mensajes, llamadas, enlaces o perfiles de apariencia confiable— y fraude en pagos con abuso de procesos de compra.
Estas prácticas no operan de manera aislada. Con frecuencia se combinan a lo largo de una misma experiencia de compra para maximizar el impacto del delito. La inteligencia artificial amplifica esa capacidad: facilita la creación de mensajes más convincentes, contenidos audiovisuales falsos y páginas fraudulentas de mayor sofisticación. No obstante, el informe señala que la misma tecnología puede emplearse para detectar patrones sospechosos y evaluar riesgos.
Desconfianza como barrera estructural
El impacto va más allá de las pérdidas económicas de cada transacción. Según cifras de la encuesta ENTIC Colombia citadas en el documento, 21 millones de colombianos no realizan compras por internet. El 60,7% de quienes evitan los canales digitales señala preocupaciones sobre la privacidad y el tratamiento de sus datos personales. Además, el 47,3% identifica la falta de educación financiera y digital como un factor que incrementa su exposición al fraude.
Para la CCCE, estos resultados reflejan los desafíos que enfrenta el ecosistema digital para consolidar la confianza, especialmente ante la aproximación de la temporada de descuentos y compras masivas de fin de año, uno de los períodos de mayor actividad del comercio electrónico en el país.
Coordinación con la Fiscalía y el ecosistema privado
Güisa informó que la CCCE ha establecido acercamientos con la Fiscalía, en particular con las áreas de ciberdelitos, secuestro y extorsión, con el fin de definir protocolos claros de denuncia que reduzcan las barreras para la atención de estos casos. "Estamos trabajando en eso hasta ahora. La idea es poder establecer esos canales y esos protocolos de cómo denunciar más fácil y que eso acabe efectivamente en acciones que ayuden a mitigar ese fenómeno", explicó.
El objetivo es que, ante un comportamiento fraudulento detectado, las autoridades puedan actuar con mayor rapidez y no dependan de procedimientos que demoren la respuesta durante meses.
Uno de los desafíos pendientes es la coordinación entre los distintos actores del ecosistema. Empresas de pagos, proveedores de identificación y entidades públicas operan hoy con información fragmentada, circunscrita a su propio ámbito. En contraste, los grupos dedicados al fraude trabajan de forma organizada y comparten herramientas, datos y métodos. "Los defraudadores sí trabajan de manera conjunta, de manera organizada, se comparten información, tienen grupos de Telegram, foros, donde se comparten tecnologías y las mejores prácticas para defraudar", señaló Güisa.
Para contrarrestar esa asimetría, la CCCE participa en mesas interinstitucionales con empresas privadas, gremios y entidades públicas, donde se intercambian experiencias y buenas prácticas, y se impulsan campañas de prevención con mensajes coordinados hacia los consumidores.
Próximas etapas del proceso
La CCCE precisó que la publicación del informe es el primer paso de un proceso con varias fases. La etapa inicial se concentró en identificar las modalidades de fraude y construir una taxonomía específica para el comercio electrónico, con el propósito de establecer un marco común para comprender el problema.
La siguiente fase apuntará a cuantificar el fenómeno. Para ello, se busca que las organizaciones participantes aporten datos que permitan dimensionar la frecuencia y el alcance de los delitos, así como comprender cómo se manifiestan en las distintas etapas de una compra digital. "Colaborar también exige mostrar y hacer públicos esos datos de cómo viene materializándose el fenómeno", indicó Güisa.
En una etapa posterior, la entidad prevé impulsar mesas de trabajo conjuntas para desarrollar hojas de ruta con acciones concretas para cada participante del ecosistema: comercios, entidades financieras, proveedores tecnológicos y autoridades.
Source: Google News CO — Crime