Tribunal de La Habana falsifica datos para condenar a Anna Bensi: la dirección del agente no figura en el carnet

El tribunal justificó la condena de dos años a Anna Bensi alegando que el video mostraba la dirección domiciliaria de un agente del MININT, dato que no aparece en el carnet.

Tribunal de La Habana falsifica datos para condenar a Anna Bensi: la dirección del agente no figura en el carnet

Tribunal de La Habana justifica condena con un dato que no aparece en las imágenes

El Tribunal Municipal Popular de Habana del Este publicó el jueves un comunicado en Facebook para defender la condena de dos años de limitación de libertad impuesta a Anna Sofía Benítez Silvente —conocida como Anna Bensi— y a su madre, Caridad Silvente Laffita. La justificación central: que un video grabado el 10 de marzo de 2026 habría expuesto la «dirección de domicilio» de un agente del MININT.

Según informa cibercuba.com, el análisis de las imágenes disponibles desmiente esa afirmación de manera directa.

El carnet visible en la grabación pertenece a Yoel Leodán Rabaza Ramos, suboficial del MININT con número de expediente 2164794. El documento solo recoge nombre, número de expediente, categoría, características físicas y fecha de vigencia. No existe ningún campo de dirección de domicilio en ese carnet.

El comunicado del Tribunal afirma que Caridad Silvente «mostró los datos contenidos en el carné de este como nombre y apellidos, número de identidad, foto y dirección de su domicilio». Ese dato, destacado en el propio texto oficial, no se corresponde con lo que muestran las imágenes disponibles. Se trata de una falsedad incluida en un comunicado oficial para sustentar una condena.

En el carnet aparece también el nombre Martín Rodríguez Rodríguez, identificado como el oficial firmante del documento, con rango de Primer Coronel y Segundo Jefe de la Dirección de Cuadros y Personal del MININT.

Identificación del agente y actuación irregular

El periodista José Raúl Gallego identificó al agente el 11 de marzo de 2026: «Yoel Leodán Rabaza Ramos, con grado de suboficial y número de chapa 179542, fue el policía que se presentó vestido de civil, con gorra y gafas en la vivienda de Anna Sofía Benítez, para citar a su mamá».

En el propio video, Rabaza Ramos admitió no actuar por iniciativa propia: «Yo no tengo que ver con esto, pero la Seguridad es quien me está mandando a citar para mañana a las dos de la tarde». Gallego añadió que «el oficial de la Seguridad del Estado lo esperaba escondido, con una moto sin chapa y sin valor para dar la cara».

La citación que el agente entregó presentaba múltiples irregularidades: mencionaba a un «capitán Alberto» sin apellido, pero la firma correspondía a un «capitán Rafael», y el espacio del motivo estaba en blanco. Además, la normativa exige entregar las citaciones con al menos 72 horas de antelación, plazo que tampoco se cumplió.

Proceso judicial cuestionado

El caso fue archivado inicialmente y solo reabierto en julio de 2026 tras una querella presentada por el propio agente. La jueza designada, Zamira Marrero Morgado, había sido señalada previamente por activistas por su participación en causas vinculadas a los juicios del 11J de 2021.

La hermana de Anna Bensi denunció que solo permitieron entrar a un testigo de la defensa. Otros dos —el «Pregonero de Cristo» y el activista David Espinosa— fueron retenidos por las autoridades antes de llegar al tribunal.

Antes de ingresar a la sala, Anna Bensi llegó entre aplausos y declaró: «No es justo» y «ninguno de nosotros somos criminales».

La organización jurídica Cubalex había advertido que el artículo 393 del Código Penal —bajo el que fueron condenadas— no debería aplicarse a la actuación de funcionarios públicos en ejercicio de sus funciones, dado que la figura de intimidad protege la vida privada y no la actuación oficial de un agente del Estado.

Reacciones internacionales

Los congresistas cubanoamericanos Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez expresaron su apoyo a las acusadas y exigieron su liberación incondicional.

La Embajada de Estados Unidos en La Habana resumió el caso con una sola frase: «Pensar diferente no es un crimen».

Source: Google News CU — La Habana

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